jueves, 20 de diciembre de 2012

61. Óscar, nuestro mago





«Un mago nunca llega tarde, ni pronto. Llega exactamente cuándo se lo propone». La enigmática frase -por si no la conocían- es de Gandalf, el mago que ayudaba a Frodo Bolsón en su cinematográfico viaje de la película «El señor de los anillos». Cuando la volví a escuchar el martes por la noche en la tele, no pude por menos que sonreír y pensar en nuestro mago particular, Óscar González Marcos. Esa frase podría estar pronunciándola el salmantino en tono solemne en el vestuario, con el resto de sus compañeros escuchando con atención en los instantes previos a un partido.
Me parece apropiado hablarles de él hoy, en vísperas del último encuentro de un gran año para el Pucela. A dos días de que nos visiten otros prestidigitadores más famosos y con más caché. Y lo hago porque él es el nuestro, el primer chaval que salió de la Residencia de Jugadores para triunfar en la máxima categoría con el primer equipo y fuera de él. Porque ha jugado en Champions League y porque desde que está de nuevo entre nosotros casi todos los domingos nos regala partidazos a un nivel estratosférico, de selección.
La suya es la historia del hijo pródigo que se fue hace una década y volvió hace un par de años. Nadie tiene duda alguna de que es el mejor jugador de nuestra plantilla, de la que además es actualmente su máximo goleador, siendo centrocampista.
Óscar ve el pase que los demás no ven. Sabe parar o acelerar el juego. Darse la vuelta y encontrar a un amigo. Salir con un regate genial de la presión de un defensa. Cuando él está, el equipo marcha. Cuando no, todos lo notan y el motor no carbura. Está probablemente en el mejor momento de su carrera. Pleno de madurez y de confianza, y con gasolina suficiente para ofrecernos dos o tres años más a un nivel muy alto. El espejo en el que se reflejan los chicos del B. Su calidad en ataque no está exenta de espíritu de sacrificio, de pelea, de lucha, o de esfuerzos defensivos cuando no tiene el balón.
No lo duden. El próximo sábado, cuando tenga delante a Xavi, a Messi o a Iniesta, a nuestro 10 no le temblarán las piernas. En su cabeza volverá a aparecer esa jugada, ese regate, ese disparo o ese pase al compañero que los demás ni imaginan. Porque nuestro mago nunca llega tarde ni pronto. Llega exactamente cuándo se lo propone.

Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 20 de diciembre de 2012

jueves, 13 de diciembre de 2012

60. Va siendo hora



Resulta cuanto menos curioso, si no directamente impresentable, que un futbolista internacional de la talla de Sergio Ramos, con el liderazgo que está demostrando año a año en la Selección y su jerarquía en el Real Madrid, al finalizar el partido del sábado frente al Real Valladolid, expresara ante los periodistas que «ya va siendo hora de que los árbitros se equivoquen para bien». Sí, sí, han leído bien. El defensa estaba pidiendo descaradamente que los colegiados se equivoquen más, pero a favor del Real Madrid.

Me llama poderosamente la atención la poca repercusión que se le ha dado a esta frase desde las televisiones, medios escritos y radiofónicos madrileños que cubrieron el partido; poniendo una y otra vez las imágenes que demuestran que no existía fuera de juego en la jugada del gol anulado al defensa, quitando hierro a la frase y justificándola, como si fuera lo más normal del mundo que un deportista profesional abogue sin tapujos porque los árbitros le favorezcan, aunque sea de manera injusta. Olé.

La banalización de estas frases me resulta inaudita e increíble. Demuestra el grado de contaminación generalizado que se vive en el entorno del Real Madrid, alentado por el entrenador a los jugadores y con la complicidad de los medios que le siguen habitualmente. Una pena.

Ya va siendo hora de que se despeje en las tertulias futboleras televisadas la sombra de la sospecha permanente sobre los árbitros. No quiero ni pensar qué hubiera ocurrido si hubiera sido el club blanco quien hubiera sufrido un error como el de Amoedo Chas en el playoff de Elche.

Va siendo hora de que deportistas de élite -que son tomados como ejemplo por millones de niños y jóvenes- se dejen de conspiraciones paranoicas y se centren en estudiar cuáles son las causas de que un recién ascendido con veinte veces menos presupuesto que el Real Madrid le tuviera contra las cuerdas hasta el final del partido. Y no, esa causa no fue que el árbitro se equivocara en esa jugada –que lo hizo, no había fuera de juego- ni durante el partido.

No pasa nada. En Zorrilla estamos acostumbrados a esas cosas (casi siempre nos pasa frente a los grandes) y al descanso casi todos pensábamos que tarde o temprano el Madrid marcaría su golito y nos dejaría compuestos y sin puntos. Pero que no se rían de nosotros, por favor. Que el señor Ramos no oculte sus carencias defensivas a balón parado y sus desastres tácticos tirando balones fuera y señalando al árbitro, en vez de asumir los fallos propios. Ya va siendo hora.


Fran Arranz



Publicado en "El Norte de Castilla" el 13 de diciembre de 2012

jueves, 6 de diciembre de 2012

59. Poder lo imposible


 
Afronté aquel juicio como un reto personal. Frente a mí, con su cabello canoso y su gastada toga se alzaba aquel veterano compañero, letrado de reconocido prestigio entre la profesión, curtido en más de mil conflictos colectivos y arduas negociaciones, despidos o expedientes de regulación, tras más de treinta años ganándose la vida en los estrados. Si cerraba los ojos incluso podía situarme mentalmente en su bufete, con las tablas del añejo parqué crujiendo bajo mis pies entre paredes cubiertas por tratados doctrinales y colecciones de jurisprudencia. Su extenso currículum sin duda impresionaba a un abogado novato como yo, que hasta hacía bien poco compraba en la librería que está enfrente de la facultad libros como los que él escribía.

Estuve preparándome para esa vista durante varios días. Leí todas las sentencias que encontré sobre casos similares y fotocopié y subrayé los extractos más interesantes de los manuales de referencia, siendo consciente de que a mi adversario no le hacía falta tanta preparación porque la experiencia que atesoraba le permitiría sacar adelante el juicio sin demasiado esfuerzo. En cualquier caso -y por ser honesto con mi cliente- yo lo iba a dar todo y si había que perder lo haría con las botas puestas y sin complejos, con preparación, ilusión y valentía.

Probablemente Víctor Pérez, Antonio Rukavina o Carlos Peña respiren en estos momentos una sensación parecida para encarar el partido frente al mediático Real Madrid. Mucho respeto, incluso admiración hacia sus rivales; campeones del mundo, balones de oro, cracks mundiales.

Y frente a ellos, nuestros chavales. Los mismos que el año pasado dieron el callo en Sabadell, Alcoy o Guadalajara. Los que aguantaron muchos meses sin cobrar. Los que saben que nuestro equipo es una familia e hicieron posible que el dieciséis de junio viviéramos una de las noches futbolísticas más bonitas de nuestras vidas. Con ilusión y confianza a raudales. Sueños bonitos en los que celebramos un gol abrazándonos en un estadio Zorrilla en el que no cabe un alfiler.

Gané ese juicio, pese a los temores previos y las dudas lógicas que la entidad del contrario me inspiraba, y me demostré a mí mismo que por mucha fama que tuviera el compañero, casi siempre gana el que más se lo curra. Por eso deseo que el sábado no empecemos el partido ya perdiendo desde el vestuario. Que salgamos al campo a tope y con ganas de llegar a cada balón antes que nuestro rival, haciendo exactamente lo que sabemos hacer, pase lo que pase después. A por ellos.




Publicado en "El Norte de Castilla" el 6 de diciembre de 2012

jueves, 22 de noviembre de 2012

58. Mirando la mirada



Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras. Y probablemente así sea. El caso es que palabras se han vertido y se vierten a diario por cientos. En tertulias de bar, de máquina de café, o de whatsapp. Este periódico está lleno de ellas y es el trabajo de muchos profesionales escribirlas cada día para que ustedes pasen un rato entretenido mientras toman un café o descansan en el sofá. Hojas rellenas de palabras, imágenes y más palabras.

Como lector yo disfruto contemplando cada lunes -mientras hojeo con avidez e impaciencia el periódico- el reportaje fotográfico del partido del Real Valladolid. Y observando esas imágenes de partido contra el Getafe, empatizo subconscientemente con nuestros jugadores y me vienen a la cabeza algunos pensamientos que sus ojos reflejan: la incredulidad en el rostro de Balenziaga, la seriedad y concentración en el de Omar, o la decepción en semblante de Dani Hernández tras los goles recibidos.

En general se habla mucho y se analiza poco. Se afirma alegremente pero con rotundidad -y yo soy bastante enemigo de la rotundidad- que nuestros porteros no tienen calidad suficiente para primera división. Obviando el razonamiento que uno de ellos es internacional y tiene grandísimos reflejos y que el otro ha sido un pilar en el ascenso, amén de otros méritos más colectivos. Han fallado, es cierto, pero es que quizá es que el nivel de Real Valladolid en la cabeza de esos contertulios sea el de un equipo “champions”. Pero ojo, que Valdés o Casillas también fallan de vez en cuando.

La mirada de Javi Guerra, sin embargo, me transmite tristeza. Parece estar pensando: «no voy a marcar, no voy a llegar al balón, no cuento para el jefe». Y yo, si fuera colega de Javi le diría: «no te agobies, vacíate en cada entrenamiento y confía en que el resultado llegará».

Yo no entiendo demasiado de fútbol. Soy aficionado, no entrenador, y toda mi experiencia se limita a acudir cada quince días a Zorrilla desde hace diecisiete años. Sólo sé que he visto a muchos porteros y delanteros en nuestro equipo, muchísimos de ellos bastante peores que aquellos que ahora señalamos.
En fin, no les entretengo más. Sólo les invito a que cuando vean una foto de un futbolista en el periódico, junto a estas palabras, o el próximo lunes, traten de hacer ese ejercicio mental de empatía de imaginar, mirando sus ojos, qué puede estar pasando por la cabeza de ese profesional. Las cosas se perciben así desde otro punto de vista, diferente al que habitualmente tenemos, pero siempre enriquecedor. 



Publicado en "El Norte de Castilla" el 22 de noviembre de 2012

jueves, 15 de noviembre de 2012

57. Las barbas del vecino



Cuando éramos críos nos gustaba bromear en el colegio diciendo que Palencia era el barrio más grande de Valladolid. Ahora, ya adultos, nos damos cuenta de que cada día muchos palentinos vienen a trabajar a la capital y muchos pucelanos se acercan al Cerrato a cumplir su jornada en una fábrica. Límites que en realidad no existen entre las dos capitales de provincia más próximas de nuestro país.

El caso es que Valladolid y Palencia, Palencia y Valladolid, han estado, están y estarán siempre muy unidas. El mismo carácter seco y recio castellano, idéntica parquedad en nuestras palabras, semejante rostro castellano viejo. Hermano mayor, y hermano pequeño, hijos del mismo padre y de la misma madre.

Por compartir con los hermanos palentinos hasta compartimos colores. De acuerdo, es verdad, nosotros preferimos el violeta, y ellos el morado. Dos tonalidades del mismo agujero de la paleta del pintor, que descienden del antiguo pendón de castilla, campo de gules bermellón que la lluvia tiñó al morado que hoy portamos, y que incluso se confunde en las zamarras pucelanas, cuyas barras son actualmente más moradas que violetas, a diferencia de antaño.

Días difíciles para los amantes del fútbol en Palencia. Se escuchan letanías fúnebres bajo el Cristo del Otero. El administrador concursal (el mismo que tenemos nosotros) anuncia la liquidación del club de fútbol de la ciudad; y delante de los micrófonos los periodistas preguntan al capitán del equipo, que no es capaz de articular palabra.

El C.F. Palencia fallece joven, víctima de errores y gestiones de otra época, que no entienden de sentimientos, dejan de lado al deporte y reducen la pasión a fríos números, a una fórmula al pie de una hoja de cálculo. Leo que con setenta mil euros podrían seguir adelante. ¿Por cuánto tiempo? Hoy sabremos si es demasiado tarde o aún queda esperanza. Parece una cantidad asumible y una inversión razonable para cualquier empresa que quiera presentarse como la salvadora del equipo.

Cada uno de nosotros debería pensar si merece la pena quejarse en Valladolid por cómo está siendo gestionado nuestro club mientras observamos lo que le ha ocurrido a nuestro hermano palentino. Paradojas de un destino cruel. La sensatez en la elaboración de la plantilla, los sueldos adaptados a nuestros ingresos actuales, la promoción del talento local, y en general, controlar cada euro gastado, son las únicas vías para no vernos mañana como el Palencia, rogando caridad y llorando por la desaparición de un sentimiento. 



Publicado en "El Norte de Castilla" el 15-11-2012


jueves, 8 de noviembre de 2012

56. Juego bonito



No hay más que asomarse a los mentideros blanquivioletas para constatar que todos los debates se centran en las últimas semanas (de forma especialmente intensa los últimos días) en el sorprendente –y hasta ‘frustrante’- cambio de modelo que presuntamente ha sufrido el juego del equipo.

Sucede que el año pasado –el primero de Djukic- el Pucela era mandón en el césped, dominador, capaz de ganar a base de triangular y mover rápidamente el balón hasta desesperar a sus rivales. Basando su juego en la posesión, los apoyos constantes, la ayuda de los mediocentros; y combinándolo con jugadores que se adueñaban del centro del campo, ya fuera por fuerza (Nafti), colocación (Pérez) o toque  (Rubio), complementados en punta con un delantero (Guerra) muy trabajador, y que sin escatimar en bajar a medio campo a recibir y a elaborar jugadas además aseguraba más de veinte goles
.
Sin embargo subimos a Primera y el día del Rayo inesperadamente perdemos la posesión del balón, tiramos balones largos a Manucho, y cambiamos nuestro tradicional juego preciosista de control y toque por otro más directo; con resultado de tres puntos y una goleada de escándalo a nuestro favor.

Este recurso al juego directo que se utilizó en ese partido, el de Copa ante el Betis o el domingo en Pamplona, no deja de ser –en mi opinión- nada más que eso: un recurso. Cada partido y cada rival es un mundo distinto en función de los jugadores de los que disponíamos y del estilo del rival, porque en Primera nuestro equipo cambia su rol: ya no es favorito en todos los estadios sino uno más dentro de un grupo muy igualado de conjuntos que luchan por la permanencia y cuando juegan en casa –además- están muy arropados por su público.

A lo anterior podemos sumar las bajas en nuestro centro del campo y las lesiones en la defensa, factores que confluyen en una decisión de contener al rival más atrás y esperar una ‘contra’ para intentar llevarse el partido, tal y como ocurre ante Osasuna.

¿Es preocupante, alarmante o frustrante este cambio en el estilo? No lo sé, pero mi opinión es que es inteligente, práctico, y demuestra que el equipo goza de versatilidad y capacidad de adaptación a las circunstancias de cada caso que le permite con unos recursos muy limitados sacar partido a lo que hay para obtener un buen rendimiento en situaciones complicadas. Cualquier otra interpretación estará obviando que nuestro único objetivo de este año es la permanencia, y para lograrla, el juego bonito es uno de los caminos, aunque no el único.




Publicado en "El Norte de Castilla" el 8-11-2012

Foto: gurusblog.com

jueves, 1 de noviembre de 2012

55. ¿Qué hacemos con Guerra?



¿Era Javi Guerra el mejor delantero de segunda? Obviamente era uno de los mejores. Sus cuarenta y nueve goles en dos temporadas demuestran que sabe hacer su trabajo, pero ¿se le ha olvidado de repente todo lo que sabe?. No, por supuesto que no. Entonces, ¿qué le pasa? ¿Por qué no marca? Y lo que es más importante, ¿qué podemos hacer para que vuelva por sus fueros y marque las diferencias convirtiéndose en el puntal y el referente ofensivo del equipo que siempre ha sido?

Los delanteros pasan por rachas, y los centrales de primera división tienen más calidad y más rapidez que los de segunda. Eso es un hecho incuestionable, pero ¿hay tanta diferencia como para no ser capaz de marcar un solo gol? Considero que no, puesto que oportunidades ha tenido en todos los partidos que ha disputado. Tras meditar la respuesta, ésta debe ser la suma de varios factores.

El primero: la confianza. Entrenador y compañeros deben apoyarle en cada jugada, buscarle en cada pase, abrazarle en cada gol aunque no sea suyo. 

Segundo: la motivación. El míster debe estimularle, provocarle, hablarle. Hacer que mantenga constantemente la actitud, la presión, que corte balones, que achuche al portero y a los centrales del rival cada minuto que esté sobre el césped. Que no desconecte del juego. 

Tercera clave: que juegue. Sería conveniente que participase en todos los partidos -muchos o pocos minutos, da igual- pero que juegue. Que se siga sintiendo importante y recupere sensaciones. Empezando por el partido de hoy en Copa del Rey. Guerra debe seguir jugando, cogiendo confianza, buscando el gol. 

Cuarto y último aspecto: el apoyo de la afición es importantísimo. Es muy fácil dejarse llevar por la rabia y pitar al jugador cuando falle un remate o no presione una jugada. Lamentablemente esa actitud no ayuda en nada a que supere el bache. Hay que aplaudirle en cada intento. Ese es el camino correcto para recuperar su mejor versión.

Soy de los que piensan que la suerte hay que currársela. Que las cosas no suelen venir por azar en la mayoría de los casos, y si se dan los factores que he reseñado, estoy convencido de que muy pronto Javi Guerra volverá a ser el que nosotros sabemos que es y que en realidad nunca dejó de ser. Porque en el fondo todos los aficionados estamos deseando volver a escuchar la canción de los goles mientras cantamos en las gradas: «¡Gol del Real Valladolid!, ¡gol de Javiiiiiii Guerraaaaa!»


Publicado en "El Norte de Castilla" el 1-11-2012

Foto: vavel.com

jueves, 25 de octubre de 2012

54. Sólo negocios




Pasa en la vida igual que en el fútbol. Celos profesionales, dudas razonables, o simplemente competencia, suerte o talento. Seguro que no fue una decisión fácil para Djukic. Estoy convencido de que le dio una y mil vueltas, lo pensó durante toda la semana y al final llegó a la conclusión de que lo mejor para el equipo era poner bajo los palos de la portería de La Rosaleda a Dani, el espigado venezolano que venía de ser titular en su selección; en vez de a Jaime, el Zamora de segunda que nos había conducido brillantemente al ascenso la temporada pasada.

El de portero es un puesto peculiar en el fútbol. El más raro de todos. Siempre solo, sus fallos se notan más que los de nadie. Siempre con el hándicap de que ahí sólo juega uno. El todo o la nada. Estrella o desconocido.

Yo creo que hay que desdramatizar un poco esta cuestión. Creo que no debemos hacer una tragedia o alimentar de forma morbosa una polémica por este cambio. Al fin y al cabo un equipo es la suma imperfecta de cada uno de los futbolistas que lo componen, cada uno con sus virtudes y sus defectos, y si el entrenador es coherente y justo –cosa que por el momento el nuestro ha demostrado-, ningún jugador debería sentir su suplencia como algo personal.

Dani no fue titular el sábado sólo por ser simpático, ni tampoco exclusivamente por los fallos de Jaime. Seguramente lo fue porque se lo había ganado en los entrenamientos de toda la temporada, de la pretemporada o de los partidos del play-off, sumado a que el manchego no había dado demasiada seguridad al equipo en dos partidos. El venezolano fue el titular porque el entrenador sólo puede ganarse al vestuario de una forma: siendo justo con el grupo. Y demostrando que en este club ni hay nadie intocable en su puesto, ni nadie está descartado para jugar. Ejemplos de esto último tenemos muchos, gratas sorpresas en casi todos los casos.

El serbio nos ha demostrado muchas veces ya que es capaz de cambiar de opinión y conceder una oportunidad a quien se la gana, si se lo demuestran a base de trabajo. 

Por todo ello hay que animar a Jaime a que siga trabajando y desear a Dani que tenga suerte cuando juegue. La competencia siempre es buena en la vida; y al fin y al cabo, como decía Vito Corleone en El Padrino, «esto no es nada personal, son sólo negocios». 





Publicado en "El Norte de Castilla" el 25 de octubre de 2012

Foto: sololistas.net

jueves, 18 de octubre de 2012

53. Guerras de hoy



Minas, bombas, granadas. Campos de batalla. Generales detrás de una trinchera o en una tienda de campaña planeando el siguiente ataque al enemigo. Computando bajas y evaluando daños colaterales. Habilidades castrenses y  estrategia militar que han conseguido desde hace siglos ganar soberanías territoriales, conquistar plazas enemigas, someter y ampliar imperios. A fuerza de cañonazos, espadas o misiles.

En el siglo XXI algo ha cambiado. Políticos mediocres que tratan de pescar en río revuelto aprovechando situaciones críticas generalizadas y clásicas rivalidades futbolísticas para reclamar independencias, autogobiernos, o autodeterminaciones. Y para ello utilizan a algunos clubes, y lo que es peor, esos clubes no solo se dejan manejar sino que participan de la pantomima, dando la espalda a sus aficionados de otros puntos del planeta.

Directivos irresponsables a los que se les llena la boca proclamando países, participando en manifestaciones y reclamando derechos y banderas que no corresponde enarbolar a deportistas, porque ellos no representan a la ciudadanía. Nadie les votó para ello. Disfrazan sus espurias reivindicaciones con noble traje del deporte. Una pena que no aprendan el ejemplo de nuestra selección nacional, en la que vascos, canarios, castellanos, asturianos, catalanes, madrileños o gallegos, españoles de todos los rincones de nuestro país, reman juntos para llegar a ser campeones de Europa o del mundo. Esa no es mi guerra.

A veces pasamos por alto que el fútbol sólo es un pasatiempo, un deporte, un hobby para el que lo único que hace falta son dos jerséis que hagan de porterías y una pelota de papel de plata que minutos antes envolvía una merienda.

La guerra que yo quiero ver cada domingo se libra en un manto verde de césped, de 105 metros de largo por 68 de ancho. En ella dos ejércitos compuestos por once soldados y un general compiten por tres puntos sin más armas que sus botas, su preparación y su astucia. En su cuartel general preparan la estrategia, estudian la táctica, recogen a los caídos y aprenden de las derrotas.

Porque más allá de todo lo accesorio, esto nunca ha dejado de ser un juego. Con más o menos adornos, más o menos teles y más o menos asistentes a los estadios. Y quien quiera conseguir hoy victorias políticas debería presentarse a las elecciones, no servirse de las pasiones más profundas de los aficionados, de los sueños de los niños, del sudor de los futbolistas. No se lo merecen. No nos lo merecemos.




Publicado en "El Norte de Castilla" el 18 de octubre de 2012


viernes, 12 de octubre de 2012

52. Matemáticas



El encanto del fútbol radica precisamente en lo imprevisible. Es verdad, la mayoría de las veces el equipo grande gana al pequeño y el crack mundial mete un golazo regateando a tres rivales. Pero claro, si todo fuera así de fácil ni existirían las quinielas ni las casas de apuestas, ni el aficionado del equipo humilde soñaría con que su equipo del alma venciera al de campanillas.
No. En este bendito deporte dos y dos no siempre suman cuatro. El Deportivo le estropeó todo un centenario al Real Madrid, el Pucela se libró de un descenso descendiendo al Betis en el Ruiz de Lopera y el mediático pero hasta ahora poco efectivo Manucho nos regaló un partidazo contra el Rayo.
Y ahí estamos nosotros a día de hoy, con siete partidos, diez puntos, encabezando el grupo de los humildes de primera. Con más confianza que al principio, y con oficio. Defendiendo, tocando, creando y remontando. Y arrancando un punto el pasado sábado con algo de fortuna, pese a jugar mal y no tener el control del balón.
A lo mejor nos hemos dado cuenta de que tener una plantilla corta tiene sus ventajas pero también implica que ante lesiones y tarjetas empieza a faltarte gente, aunque los que entren no desentonen. Y quizás nuestro delantero de referencia no esté en su mejor momento, pero ello es compensado con el momento dulce que vive el mediapunta. Y nuestro portero, que se está doctorando en primera a base de bofetadas, está creciendo en cada partido. El equipo al completo está asentándose en la categoría.
No nos damos cuenta de que a veces, un grupo de chavales dentro de un vestuario puede gritar de rabia, juntar sus manos y salir en la segunda parte a comerse el césped, sacándole los colores a viejos zorros de la categoría y demostrando que ellos también saben jugar bien.
En fin, que la victoria en el fútbol se consigue por una mezcla de muchos factores. No solo influye el escudo en el pecho, el color de la camiseta, o los miles de euros de tu contrato. Se consigue por preparación, esfuerzo, motivación, calidad, garra, desborde, y por qué no decirlo también… una pizca de suerte. Vamos por buen camino, sigamos pues en esta senda. Porque cuando alguien está motivado, concentrado y a gusto con lo que está haciendo, no hay rival que se le ponga por delante. Conseguirá su objetivo. Y porque como decía Jacinto Benavente «Todos creen que tener talento es cuestión de suerte; pero nadie piensa que la suerte pueda ser cuestión de talento».



Publicado en "El Norte de Castilla" el 12 de octubre de 2012

Foto: fotolibre.net

jueves, 4 de octubre de 2012

51. Ser segundo




Faemino y Cansado, uno de los mejores dúos españoles del humor absurdo, defendían con innegable lógica en uno de sus más brillantes sainetes de los noventa, que en el caso de que Carlos Sainz no lograra ser Campeón del mundo de Rallies no debía preocuparse. Ser «Subcampeón» suena mejor y mola muchísimo más que ser única y tristemente… campeón.
Sería una parodia para justificar un fracaso, desde luego, pero lo cierto es que no siempre en la vida todo el éxito depende en exclusiva de llegar ser el líder, el primero, el campeón, o el número uno. ¿Quién no recuerda que en la primera edición de Operación Triunfo ganó Rosa de España? ahora nadie discutirá que el éxito conseguido por David Bisbal a lo largo de los años ha sido mucho mayor.
Casi siempre el líder de un grupo, una empresa o un equipo tiene a su lado un punto de apoyo importante, esa persona que desde un discreto segundo plano se ocupa de que todo salga según lo previsto. Alguien a quien no le importa ser «el segundo de…» y su meta inmediata no es el éxito individual sino formar equipo con su jefe para conseguir el objetivo común.
Es precisamente en el tándem que forman primer y segundo entrenador blanquivioletas, Miroslav Djukic y Raymond Henric-Coll (Ray), donde radica uno de los secretos del éxito de este Real Valladolid. Ambos trabajan juntos a diario en la preparación de los partidos y rivales, y el fruto se ve sobre el campo y en los resultados que se consiguen. Por ello es de justicia señalar que Ray es también uno de los responsables, en pequeña o mayor medida, de la apabullante victoria ante el Rayo Vallecano, y esta columna es un reconocimiento hacia él.
Y otro apunte más sobre «segundones». La noticia no puede ser otra. Los dos que hasta hace poco estaban condenados al ostracismo, los que no valían, los que no contaban, demostraron el domingo que pueden ser muy útiles y pueden aportar cosas muy interesantes a la plantilla que tenemos. Bravo por ellos. El gozo que nos proporcionaron con sus goles y su juego fue inmenso y su aportación al grupo es la mejor noticia para una afición necesitada de alegrías.
Recordaremos esta mágica tarde durante muchos años, porque seguro que la fiesta tarda en repetirse. Sólo espero que la «gasolina» de esta victoria nos dure unas cuántas jornadas, y ya en la dinámica ganadora, afrontemos nuestros próximos encuentros con inteligencia y humildad, porque como dijo el míster una vez, «en fútbol vales tanto como lo que hiciste en tu último partido».



Publicado en "El Norte de Castilla" el 4 de octubre de 2012

Video: youtube.es

miércoles, 26 de septiembre de 2012

50. Paco, el de Preferencia



La primera vez que le vi me pareció ser un hombre sosegado, entrañable, sensato. Pelo canoso, media estatura, entre 60 y 65 años, hablador, afable. Apostaría mi bocata del descanso a que prejubilado de FASA. El otro día me enteré de que se llama Paco.
Se sienta un par de filas más arriba en el estadio. Al llegar, calienta motores comentando con sus vecinos la actualidad de la semana, las lesiones, o las declaraciones de algún jugador, mientras salen los jugadores, y hasta que el trencilla da comienzo al partido.
Reconozco que los dos primeros años en este sitio no le soportaba. Me sacaba de mis casillas, y muchas veces pensé en cambiarme de zona, o en darme la vuelta y decirle cuatro cosas bien dichas, porque se pasa desde el minuto 1 hasta el 90 sin cesar de hacer observaciones críticas de nuestro equipo. Frases como «Eso es lo que les gusta, los taconcitos» cuando Óscar se inventa un pase de espuela hacia Pérez, o «y otro pase atrás, otra vez» si Rubio se gira y entrega el balón a Rueda o Valiente.
Pero si Paco tiene una frase favorita, la número uno de su repertorio, esa es la de «¡balón perdido!» o «¡a que la pierde!» que proclama cada vez que Guerra, Ebert u Omar acarician el cuero (aún recuerdo perfectamente cómo emitió su catastrófica profecía, instantes antes de que Nauzet marcara el mejor gol de la temporada pasada ante Las Palmas). Paco tiene tanto seguidores incondicionales entre sus vecinos de asiento –que apostillan mordazmente cada uno de sus comentarios– como acérrimos detractores, por supuesto. Y entre ellos el caballero de mi derecha o los chicos de la fila de abajo, que para no dejarse cabrear por él, cada vez que los nuestros aciertan un pase o un tiro, lo alaban bien alto para que Paco se dé por aludido. Pero no sirve de nada. Él no les escucha y sigue igual.
Nadie podrá negar que Paco siente al Real Valladolid muy dentro de su corazón. Que sufre con cada derrota y goza con cada victoria aunque no haga otra cosa que criticarle durante los partidos. Pero os contaré un secreto. Cuando marcamos gol suelo girar la cabeza para mirarle de refilón y siempre le veo de pie, aplaudiendo y sonriendo. Él sabe que en el fondo nuestros futbolistas no son tan malos como dice. Y sí, lo confieso: tras tres años aguantándole he acabado por cogerle un cierto aprecio, casi cariño. ¡Pero por favor, no se lo digáis, que se lo cree!



Publicado en "El Norte de Castilla" el 27 de Septiembre de 2012

Imagen: valladoliddeporte.es

miércoles, 19 de septiembre de 2012

49. Romper el carnet



Me relataba el viernes por la tarde Borja Lara –exjugador blanquivioleta y actual gerente de la Fundación Municipal de Deportes–, una anécdota de la época en la que jugaba en el Pucela, a finales de los setenta. Me contaba que en aquella época era relativamente frecuente que, tras un chasco como el vivido el lunes contra el Betis, o tras un partido en el que nuestro equipo salía con la torrija y le enchufaban cuatro goles, algún aficionado de los de toda la vida se envalentonara delante de sus amigos o compañeros de trabajo o tribuna y tras proclamar solemnemente lo mantas que éramos, rompiera en mil pedazos su carnet de abonado. «Estos no me vuelven a ver el pelo» sentenciaba.
De esa peculiar manera ese gallardo hincha demostraba al mundo que él estaba muy por encima de esta pandilla de mediocres tuercebotas que no merecían llevar sobre el pecho el escudo de un equipo con la solera del Real Valladolid Deportivo.
A medida que pasaban los días de la semana y se acercaba el próximo encuentro, a nuestro amigo se le iba pasando el cabreo, de tal suerte que no era raro verlo en las oficinas del club el viernes inventando mil y una excusas para pedir un duplicado de su abono. «Me lo han robado, o lo he perdido, el caso es que no sé dónde está y mañana hay partido… ¿podrían hacerme el favor?» rogaba cabizbajo mientras le tramitaban un nuevo pase para ver el partido.
Traigo a colación esta historieta –que seguro habrá hecho sonreír a alguno–, porque el lunes pudimos observar de nuevo como en dos minutos pasamos del posible 1-0 en aquel remate que falla Omar, que nos hubiera puesto terceros en la tabla clasificatoria, al 0-1, pifia colectiva, desastre en cadena, fallo del linier (en el estadio pareció claro), fallo del portero que no bloca el balón, y fallo del defensa que se queda reclamando al árbitro en vez de seguir la jugada. Panolis.
El boquiabierto aficionado contempla el esperpéntico panorama sentado desde su localidad. No puede decir nada. Muchos salen bufando por los tornos de preferencia sin siquiera esperar el final del partido. «Somos unas madres» se escucha entre otros comentarios más pesimistas. «Mala suerte» dice alguno. Todos llegan a casa rondando la medianoche dando vueltas a la maldita jugada y pensando en romper su carnet. Pero no se preocupen, que no lo harán. El próximo domingo estarán ahí de nuevo.



Publicado en "El Norte de Castilla" el 20 de Septiembre de 2012

Imagen: todocoleccion.net

jueves, 13 de septiembre de 2012

48. La avaricia y el saco



España es un sitio peculiar. Hace unos pocos años todos estábamos acostumbrados a ver como máximo uno o dos partidos a la semana por televisión: el del sábado por la noche en TVE y el del domingo por la tarde para los afortunados que tuvieran Canal Plus. Nos conformábamos con ir a Zorrilla cada quince días a ver los partidos que el Pucela jugara en casa y conectar a las cinco de la tarde nuestro 'walkman' los demás días, para escuchar a los magos de las ondas.
Queríamos saber la temperatura en el Benito Villamarín, las alineaciones en Las Gaunas o el Plantío o el trío arbitral del Sadar. Este familiar soniquete de los locutores deportivos nos acompañaba invariablemente en el coche, al volver del pueblo de pasar el fin de semana con los abuelos.
Ahora todo aquello ya no es posible. El buen aficionado futbolero de hoy en día está abonado a una plataforma digital que le garantiza ocho partidos por jornada, a otra más para ver el noveno partido y toda la Champions y la Copa del Rey, y –por supuesto– no se pierde el partido en abierto de los lunes ni los partidos de segunda.
La canción 'Me gusta el fútbol', ya no dice «los domingos por la tarde es la mayor, de mis aficiones». Ahora dice: «Los sábados por la tarde, a las seis, a las ocho, a las diez, los domingos por la mañana, a las cuatro, a las seis, a las ocho menos cuarto, a las nueve y media, y los lunes por la noche, es la mayor, de mis aficiones…».
El forofo –que guarda celosamente en un cajón todos los carnés que ha tenido de su equipo– ha decidido que el próximo año no se saca el abono. Que le ponen muchos partidos los lunes por la noche y los martes entra a trabajar a la fábrica a las seis menos diez. Que prefiere verlo en el sofá, que si el partido es lento y no marcan pasa directamente del césped al quinto sueño sin tragarse el atasco de la salida del campo.
La realidad, señores y señoras, es que la avaricia ha roto el saco. Que los dueños de los derechos televisivos están echando al abonado de toda la vida de su estadio; poniéndole partidos en lunes, robándole horas al trabajo o al sueño, y pensando que de esta forma conseguirán colocar su producto «Liga de fútbol profesional» en el mercado asiático.
No se dan cuenta de que cuando echen a toda la gente de los estadios será la propia liga la que carezca de interés. Y en ese saco ya no quedarán más clubes que los poderosos a quienes esto no les afecta. Pobrecillos.


Publicado en "El Norte de Castilla" el 13 de Septiembre de 2012


jueves, 6 de septiembre de 2012

47. Noche y día



Noche del viernes 31 al sábado 1, 0:30 horas. En ese preciso momento sufrí uno de esos profundos chascos que sólo los muy forofos nos solemos llevar por culpa del equipo de nuestros amores y desvelos: no habíamos fichado a ningún jugador en la última semana del mercado, en contra de lo que había solicitado reiteradamente, y hasta «por lo civil y lo criminal» el entrenador; y parecía que el cielo se abriría sobre nuestras cabezas descargando toda clase de desgracias.
Los más críticos no tardaron en disparar en redes sociales y foros contra los de siempre. Principalmente contra el presidente, por su «reiterada y manifiesta incompetencia» y «sus interminables mentiras» sobre los fichajes que iban a llegar. También contra el director deportivo, porque no sabe hacer su trabajo además de por mentir al aficionado diciendo que estaban cerrados varios fichajes que finalmente no llegaron. Me fui a dormir con una mezcla de decepción y cabreo por el resultado final de la noche.
Me desperté el sábado por la mañana con otro ánimo y las ideas un poquito más claras. Por un lado comprendía la postura de Bueno y Manucho, que no desearon salir del club de cualquier manera y renunciando a unas fichas que hace años firmaron y que aún están en vigor. En su derecho están a que estas se respeten. Por otro lado también entiendo la posición de los administradores concursales y los gestores del club, que decidieron que en la situación económica en la que estamos, si no salían esos dos jugadores con las fichas más altas de la plantilla, no era conveniente fichar a nadie porque se sobrepasaría el presupuesto para salarios de la plantilla. Perfectamente comprensible.
Sin demasiado esfuerzo entiendo además al entrenador, que primero consideró que era mejor apartar a los futbolistas del grupo para mentalizarles de que lo mejor era que rescindieran su contrato y buscaran otro equipo, y una vez que no se pudo o no se autorizó fichar, les convocó para jugar enBilbao. No hacerlo hubiera sido tirar piedras contra su propio tejado.
En fin, que tras muchas idas y venidas la plantilla quizá no es la soñada por el entrenador o los aficionados, pero es la que hay, y con ella hay que estar. Mi convencimiento y mi pronóstico es que hay mimbres, y con la ayuda de todos conseguiremos la permanencia. El Real Valladolid como institución siempre estará muy por encima de intereses puntuales de presidentes, entrenadores, jugadores o aficionados, y al final solo el tiempo dirá si la planificación de esta temporada fue o no adecuada.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 6 de Septiembre de 2012

Imagen: Tangaroa.es


jueves, 30 de agosto de 2012

46. Éxito y mudanzas



Encaro la columna de esta semana con dos ideas en la cabeza. Una, la principal. El Pucela logró su segunda victoria en la liga y se coloca arriba en la tabla, frótense los ojos, hagan una foto al teletexto o al periódico, en puestos de Champions. A treinta y nueve puntos de la permanencia, pero regalando una sonrisa de oreja a oreja a los trece mil y pico valientes que subimos el lunes al estadio. Jugando bien, como casi toda la temporada pasada. Controlando y dominando la posesión del balón, defendiendo de forma extraordinaria, anulando al rival. Un éxito.
Una clave que me queda clara de las palabras del 'míster' tras el partido: el trabajo defensivo en este equipo es innegociable este año. Él lo repite hasta tres veces en la rueda de prensa. Innegociable, innegociable, innegociable. Aquellos futbolistas que no se lo metan en la cabeza ya se pueden despedir de jugar. Me gusta su filosofía para nuestro equipo. A la permanencia primero desde la seguridad defensiva y solo después, como un añadido, desde la calidad. Me vengo arriba y lío a dos colegas para ir a Bilbao el domingo. Allí estaremos.
La otra idea que me ronda la cabeza es la de una mudanza. La casa patas arriba, cajas por todos los sitios, recoger cosas, deshacerse de otras, encontrarse con alguna que tenías extraviada. Frenéticos días en los que los rumores interesados, las sospechas, los comentarios inteligentes, los atrevidos, los listillos, los desinformados y las exclusivas fluyen entre bits y 'twits'. Esquizofrenia pura. Agoreros que salen de la cueva y piden dimisiones. El asunto de Javi Navas. Medios que afirman que el club va a plantear un ERE para despedir a los descartados. Lolo que está feliz por su debut y sus minutos. Sereno fichado. Rumores sobre los que no salen y los que no llegan.
Mientras tanto, mientras escribo estas líneas, un amigo me llama para decirme que esta tarde se va a hacer socio con su hijo. Otro conocido también se hizo socio el lunes con su hermano y con otro compañero del trabajo. Y otro más, que renovó ayer su carnet. Colas de nuevo en la oficina del Real Valladolid en la Plaza Mayor. Gente ilusionada.
Esperemos que la semana acabe bien, y si puede venir alguien que mejore lo que hay, venga. Que se llegue a un acuerdo con los descartados. Que se solucione pronto lo de Navas. Y que ganemos en la Catedral, ya de paso. Puestos a pedir…
@FranArranz
Publicado en El Norte de Castilla el 30/08/2012

jueves, 23 de agosto de 2012

45. Hemos vuelto



Toc, toc. Llamó tímidamente a la puerta, como queriendo que nadie advirtiera su llegada. Por el camino había sorteado miles de obstáculos: profundos lagos, áridos desiertos, grandes montañas y verdes valles. El viaje había valido la pena. Eso pensó mientras miraba fijamente aquella puerta que ahora se abría para él.
Cuando por fin entró en casa, volvió a encontrarse con viejos amigos, conocidos, rivales. No había pasado mucho tiempo desde que tuvo que marchar –apenas dos años y dos meses- pero todo aquello le parecía ahora muy diferente. Tanto, que por un momento recordó con cierta nostalgia las pequeñas alegrías vividas en el camino.
Sacudió el barro de sus botas, colgó su abrigo en el armario, descargó el equipaje y comenzó a familiarizarse de nuevo con su hogar. ¡Aquélla era su casa! Durante muchos años, cuarenta, había vivido allí y pensó que no le costaría mucho adaptarse de nuevo a su nueva vida.
Para ello sólo tenía que hacer lo que mejor sabía, aquello que lo había llevado hasta allí: jugar al fútbol con un criterio, un estilo propio, ni mejor ni peor que los otros. El suyo. Ejecutado con precisión, ánimo, inteligencia y pasión.
Nada va a ser fácil este año, por supuesto. Como no lo fueron el pasado ni el anterior. Pero nuestro Real Valladolid ha vuelto para quedarse y no renuncia a nada en su reestreno en primera tras dos temporadas alejado de ella.
Con todo, lo más importante ahora no será salvar la categoría. Lo crucial para consolidarnos en ella será mantener nuestro estilo. Ser fieles al mismo patrón de juego, la misma idea y tipo de club que siempre fuimos: de gente trabajadora, noble, recia y gallarda. Castellanos.
Algunos aficionados aún no se lo creen. Unos piensan que no merece la pena seguir a este equipo, hacerse socio, apoyarle. Otros, que el equipo se va a estrellar por las bajas de varios jugadores, la falta de dinero… Además, por la tele se podrán ver todos los partidos, aunque no sea igual.
Yo les animo, y mucho. también os animo. Hay que creer en ellos. Hay que volver a ilusionarse. Creo que este equipo y este entrenador merecen un crédito. Un voto de confianza. Se lo han ganado con creces. Y nos hemos ganado entre todos el derecho a codearnos con los grandes… ¡qué narices, incluso más, a ser uno de ellos! De hecho nunca dejamos de ser grandes. Hemos vuelto.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 23 de agosto de 2012
Foto: www.realvalladolid.es

jueves, 28 de junio de 2012

44. Tu quoque, fili mi!




Cayo Julio César, el más flamante líder militar y político romano, no podía esperar que la de su protegido Marco Junio Bruto (no hijo, como erróneamente se cree) fuera la mano que empuñaba la daga que lo asesinó. Y dice la leyenda que unas de sus últimas palabras fueron precisamente las que titulan este escrito, que significan «¡Tú también, hijo mío!» y reflejan el estupor que debió sentir en ese crítico momento.
Tan difícil como saber entrar a una empresa es saber salir de ella con elegancia. En las últimas semanas hemos tenido ejemplos para todos los gustos. Profesionales intachables que han comprendido (aunque no necesariamente compartan) la decisión que el club ha adoptado sobre su no renovación; y otros, quizá igual de profesionales, que han preferido salir dando un portazo o desahogándose vía redes sociales, o simplemente han fichado por otro equipo pese a haber anunciado que se quedaban.
Especialmente significativas me han parecido dos. En primer lugar, el caso de Millán Vieco, ojeador que ha estado trabajando seis meses en el club. En el cerrado y elitista mundo del fútbol profesional -tal y como reconoce en la entrevista que ayer concede en estas páginas- no creo que resulte especialmente atractivo contratar a una persona que sale aireando trapos sucios o al menos efectuando comentarios poco elegantes de su ex equipo. También ha criticado en su Twitter el eslogan "Somos Valladolid" con el argumento de que él es de la tierra y ha sido despedido mientras que otros de fuera se quedan. Dudar de que gente como Marcos siente y es Valladolid me parece un despropósito, pero en fin, él sabrá.
El otro caso que me deja perplejo es el de Felipe Alfonso, un canterano de 18 años, muy querido por la afición que sigue a nuestras jóvenes promesas. El club, a través de su entrenador y de su responsable deportivo anunció públicamente a primeros de año que contaba con él y le ofreció renovar igual que a Navas, Mongil o Tekio. Él comentó que había acuerdo. No comprendo en qué punto se rompen las negociaciones ni por parte de quien, cuando el resto de sus compañeros renuevan y él acaba por anunciar que ficha por el Villarreal B. Alguien debe reflexionar profundamente sobre este caso.
Julio César no esperaba que Bruto acabara con su vida, y probablemente el Real Valladolid no esperaba que después de haber llegado a un acuerdo Felipe, él fichara por otro club o que Millán Vieco criticase públicamente la decisión de su no renovación. En todo caso, la vida sigue y cada uno se labra su propio camino. Suerte para todos.





Fran Arranz

Foto: Imperivm.org

Publicado en "El Norte de Castilla" el 28.6.2012

jueves, 21 de junio de 2012

43. El triunfo de un estilo



Decían los romanos que para ser un buen emperador no solo es necesario tener 'potestas' (poder socialmente reconocido), sino también 'auctoritas' (autoridad moral que se les reconoce a los auténticos líderes espirituales) sobre sus pupilos.
Ese intangible, esa minúscula diferencia que trae locos a los asesores de imagen de los políticos que aspiran a cualquier cargo público, sea el de presidente del gobierno…. o el de la comunidad de vecinos. Porque con carisma, autoridad o liderazgo será más fácil ganarse la confianza de los votantes una legislatura tras otra.
Llegados a este punto, nombraré a tres entrenadores que en los últimos treinta años han marcado un estilo en la historia del Real Valladolid.
No solo por su forma brillante de ordenar alfiles, damas y peones sobre el damero de césped, sino especialmente por manejar, liderar y guiar al grupo con maestría: esos tres entrenadores son Vicente Cantatore, José Luis Mendilibar y Miroslav Djukic.
El serbio ha aplicado a la perfección durante la temporada todas las teorías del 'management' y del 'coaching' para la gestión de grupos. Empezando por el «I do, we do, you do», es decir: la mejor forma de enseñar a alguien a hacer algo es hacerlo primero el jefe, después juntos (jefe y pupilo), y finalmente delegar en el colaborador la tarea dándole autonomía y confianza. Dicho y hecho. Ha conseguido hacer de Jesús Rueda uno de los mejores centrales de la categoría, de Balenziaga un polivalente lateral utilizable por ambos costados, de Sisi un lateral con proyección en situaciones de emergencia ofensiva, o de Manucho alguien que no solo hace gracietas y avioncitos sino que aporta su granito de arena al grupo y marca goles importantes. (Y por favor, olvidemos ya el que marcó ante el Hércules en propia puerta).
Esa autoridad, ese intangible más allá de la potestad legal o socialmente reconocida de la que se inviste el cargo de entrenador de un equipo profesional, es aquello que le faltó el año pasado a Antonio Gómez o a Abel Resino. Y no solo eso. Esa autoridad es la que mete en la dinámica al grupo y consigue que sus futbolistas, como apunta en una brillante metáfora mi amigo Jesús Moreno esta semana en blanquivioletas.com, se suban a sus pupitres como los alumnos de John Keating (El Club de los Poetas Muertos) y con lágrimas en los ojos proclamen a los cuatro vientos: «¡Oh, capitán, mi capitán!».
Para mí esa es la principal clave del triunfo de este Real Valladolid: un estilo de mando sereno, firme, cercano, responsable, coherente y sobre todo, comprometido con el club humilde al que defiende.
Gracias, Miroslav.






Fran Arranz


Foto: Fichajes.net

Publicado en "El Norte de Castilla" el 21.6.2012

viernes, 15 de junio de 2012

42. Somos Valladolid



Hoy hace nueve meses dediqué una columna a un grupo de aficionados bastante común por estos parajes: oportunistas y agoreros. Ni es mi intención dejar en evidencia a nadie ni voy a ejercer de ventajista precisamente hoy, víspera del trascendental partido que puede devolvernos a Primera y que ha conseguido que en el José Zorrilla se cuelgue de nuevo el famoso cartel de 'No hay localidades'.
La imagen que captarán mañana nuestras retinas quedará grabada para siempre. Recordaremos el partido muchos años. Pasará a la historia, como pasó aquel tren que nos llevó a Palamós en el 93, como aquel 4-0 contra el Toledo en la promoción del 94, como aquel día en el que nos convertimos en el Europucela en el 97, o como el ascenso de Tenerife en 2007.
Hoy quiero disfrutar de un Zorrilla a reventar y agradecer de corazón a todos su presencia, los que siempre estuvieron y los que se han ido sumando al final. A aquellos escépticos que se quedaron alucinados contemplando cómo nuestro equipo bailaba al Deportivo. A quienes aunque no renovaron su abono, nunca dejaron de ser blanquivioleta. A esos mismos que ahora, con rubor, se acercan a ti y te preguntan si les puedes sacar una de las entradas bonificadas. Cada uno de ellos tiene una pequeña historia y lo importante es que han vuelto a casa. ¡Sean bienvenidos!
En los últimos días se ha creado en la ciudad un ambiente mágico. Si conseguimos el objetivo habrá muchos en la fiesta. No pasa nada. Disfrutémoslo todos juntos, y si este arreón final que da la afición sirve para que el equipo nos lleve a Primera, todas nuestras penas quedarán compensadas. Mañana nos lo jugamos todo. El éxito o el fracaso separados por 90 minutos. No comentamos el error de pensar que el 0-1 nos garantiza la victoria. Concentración, trabajo, análisis, lucha, garra. El ambiente que se creará en el estadio será mágico, irrepetible. Si hay victoria, nos habremos merecido celebrarlo hasta el amanecer. Si no lo conseguimos, espero que las 26.512 almas ovacionen a los chavales. Solo así volveremos a ser lo que algún día fuimos. Mañana demostraremos, jugadores y afición, por qué 'Somos Valladolid'.




Fran Arranz


Foto: RealValladolid.es

Publicado en "El Norte de Castilla" el 15.6.2012

jueves, 31 de mayo de 2012

41. Saber competir


Mi infancia y juventud están ligadas a grandes decepciones vividas cada verano con la selección. Los mundiales de México, Italia, Estados Unidos, Francia o Corea, o las Eurocopas de Inglaterra, Bélgica o Portugal, entre otras. Una y otra vez partíamos como favoritos y caíamos estrepitosamente antes de llegar a las rondas finales. El palo que nos llevábamos era directamente proporcional a las ilusiones generadas. Jugábamos bien, teníamos buenos jugadores, pero llegado el momento crucial, siempre ocurría algo: la mala suerte, una decisión desafortunada de un jugador, entrenador o árbitro, un penalti fallado… nos mandaban para casa de la manera más dolorosa. El batacazo era colosal.
Algo cambió hace cuatro años. Coincidió un grupo extraordinario de jugadores con un entrenador veterano, y España ya no sólo bordaba el fútbol sino que además sabía competir. Solo cuando dejamos de lamentarnos porque siempre caíamos eliminados en cuartos de final conseguimos el éxito, y este fue rotundo. El equipo no había cambiado tanto en su forma de jugar, pero había mejorado muchísimo en inteligencia. Es precisamente es eso, el saber competir, lo que diferencia a los equipos ganadores de los mediocres. Y no nos olvidemos que al éxito se puede llegar por muchos caminos, y para ejemplo, los ganadores de este año: el Chelsea en la 'Champions League', el Real Madrid en la Liga, el Barcelona en la Copa del Rey, o el Deportivo de la Coruña en Segunda.
¿De qué nos sirve ser el equipo que mejor fútbol ha desplegado este año en la categoría? Nos habremos ganado la simpatía de casi todos los analistas futboleros, pero la realidad es que Deportivo y Celta han sido más efectivos y han sabido cerrar sus partidos de una forma más solvente. Ambos saborean ya las mieles del éxito.
Tenemos por delante una oportunidad de oro para demostrar que merecemos ser equipo de primera división. En el 'play-off' al que prácticamente seguro nos dirigimos debemos preparar al equipo para responder con astucia según vayan desarrollándose cada uno de los partidos de la eliminatoria: defender, atacar, amarrar el resultado o definir el dominio.
Por mucho que hayamos sido superiores a todos los demás equipos durante la temporada, la eliminatoria la van a decidir estos pequeños detalles, como ocurrió con el gol de Iniesta en el minuto 116 de la final del Mundial o con el de Torres frente a Alemania en la Eurocopa. Si jugamos nuestras bazas con inteligencia, la victoria, el ascenso, y el éxito, estarán más cerca.



Fran Arranz
Imagen: alt1040.com


Publicado en "El Norte de Castilla" el 31.5.2012

jueves, 24 de mayo de 2012

40. Con la venia...



Ruego, Señoría, me permita salirme de mi tono procesal habitual seco y litúrgico por una vez y sin que sirva de precedente, para exponer la valoración de la prueba que humildemente hace este letrado, apreciando el campeonato de liga en su conjunto y con objeto de demostrar por qué mi cliente, el Real Valladolid, se ha ganado merecidamente y con toda justicia un ascenso a primera división para la próxima temporada.
Como antecedente debe tenerse en cuenta la ejemplar actitud que han demostrado todos y cada uno de los jugadores y trabajadores del club, sobreponiéndose a cuantas dificultades han surgido o se mantienen derivadas de la falta de pago de sus salarios, o la poca asistencia del público a los partidos de casa, aspectos éstos que sin embargo no han lastrado el rendimiento de la plantilla.
Es igualmente admirable la dirección del entrenador, Sr. Djukic. Pese a la poca experiencia que le avalaba en el momento de su fichaje, ha quedado acreditado que la implicación que ha demostrado con el club, la ciudad, y por encima de todo, con sus hombres, ha sido total. Su proyecto para los próximos dos años dota de estabilidad y robustez a la estructura del club, al hacer de la sensatez y el gusto por el buen juego las señas de identidad de este equipo. Además, ha conseguido contagiar a la ciudad entera su pegadizo: "Somos Valladolid". No queda nadie por estos pagos que no repita estos días el citado mantra como repite un mago su "Abracadabra".
A mayor abundamiento tampoco debemos olvidar los reiterados argumentos que está poniendo en liza cada jornada el equipo sobre el césped. Con varios futbolistas de una calidad muy por encima de la media de la categoría, deleitando en cada partido a los aficionados que nunca fallan, ha sido un placer contemplar los pases, triangulaciones, desbordes, repliegues y movimientos técnicos que realizan estos grandísimos jugadores.
Lógicamente, Señoría, no podemos finalizar este alegato obviando que en este momento el equipo no depende de sí mismo. Esta parte espera que nuestro equipo venza en los tres partidos que quedan y consiga ascender; pero subsidiariamente y en caso de que no fuera así, la única conclusión lógica y consecuente con la prueba practicada habría de ser una sentencia íntegramente estimatoria de la pretensión, que reconozca los méritos de mi cliente, y declare de forma firme y rotunda el ascenso del mismo a la primera división del fútbol español. Es de justicia.






Fran Arranz





Publicado en "El Norte de Castilla" el 24.5.2012