miércoles, 19 de septiembre de 2012

49. Romper el carnet



Me relataba el viernes por la tarde Borja Lara –exjugador blanquivioleta y actual gerente de la Fundación Municipal de Deportes–, una anécdota de la época en la que jugaba en el Pucela, a finales de los setenta. Me contaba que en aquella época era relativamente frecuente que, tras un chasco como el vivido el lunes contra el Betis, o tras un partido en el que nuestro equipo salía con la torrija y le enchufaban cuatro goles, algún aficionado de los de toda la vida se envalentonara delante de sus amigos o compañeros de trabajo o tribuna y tras proclamar solemnemente lo mantas que éramos, rompiera en mil pedazos su carnet de abonado. «Estos no me vuelven a ver el pelo» sentenciaba.
De esa peculiar manera ese gallardo hincha demostraba al mundo que él estaba muy por encima de esta pandilla de mediocres tuercebotas que no merecían llevar sobre el pecho el escudo de un equipo con la solera del Real Valladolid Deportivo.
A medida que pasaban los días de la semana y se acercaba el próximo encuentro, a nuestro amigo se le iba pasando el cabreo, de tal suerte que no era raro verlo en las oficinas del club el viernes inventando mil y una excusas para pedir un duplicado de su abono. «Me lo han robado, o lo he perdido, el caso es que no sé dónde está y mañana hay partido… ¿podrían hacerme el favor?» rogaba cabizbajo mientras le tramitaban un nuevo pase para ver el partido.
Traigo a colación esta historieta –que seguro habrá hecho sonreír a alguno–, porque el lunes pudimos observar de nuevo como en dos minutos pasamos del posible 1-0 en aquel remate que falla Omar, que nos hubiera puesto terceros en la tabla clasificatoria, al 0-1, pifia colectiva, desastre en cadena, fallo del linier (en el estadio pareció claro), fallo del portero que no bloca el balón, y fallo del defensa que se queda reclamando al árbitro en vez de seguir la jugada. Panolis.
El boquiabierto aficionado contempla el esperpéntico panorama sentado desde su localidad. No puede decir nada. Muchos salen bufando por los tornos de preferencia sin siquiera esperar el final del partido. «Somos unas madres» se escucha entre otros comentarios más pesimistas. «Mala suerte» dice alguno. Todos llegan a casa rondando la medianoche dando vueltas a la maldita jugada y pensando en romper su carnet. Pero no se preocupen, que no lo harán. El próximo domingo estarán ahí de nuevo.



Publicado en "El Norte de Castilla" el 20 de Septiembre de 2012

Imagen: todocoleccion.net

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