viernes, 12 de octubre de 2012

52. Matemáticas



El encanto del fútbol radica precisamente en lo imprevisible. Es verdad, la mayoría de las veces el equipo grande gana al pequeño y el crack mundial mete un golazo regateando a tres rivales. Pero claro, si todo fuera así de fácil ni existirían las quinielas ni las casas de apuestas, ni el aficionado del equipo humilde soñaría con que su equipo del alma venciera al de campanillas.
No. En este bendito deporte dos y dos no siempre suman cuatro. El Deportivo le estropeó todo un centenario al Real Madrid, el Pucela se libró de un descenso descendiendo al Betis en el Ruiz de Lopera y el mediático pero hasta ahora poco efectivo Manucho nos regaló un partidazo contra el Rayo.
Y ahí estamos nosotros a día de hoy, con siete partidos, diez puntos, encabezando el grupo de los humildes de primera. Con más confianza que al principio, y con oficio. Defendiendo, tocando, creando y remontando. Y arrancando un punto el pasado sábado con algo de fortuna, pese a jugar mal y no tener el control del balón.
A lo mejor nos hemos dado cuenta de que tener una plantilla corta tiene sus ventajas pero también implica que ante lesiones y tarjetas empieza a faltarte gente, aunque los que entren no desentonen. Y quizás nuestro delantero de referencia no esté en su mejor momento, pero ello es compensado con el momento dulce que vive el mediapunta. Y nuestro portero, que se está doctorando en primera a base de bofetadas, está creciendo en cada partido. El equipo al completo está asentándose en la categoría.
No nos damos cuenta de que a veces, un grupo de chavales dentro de un vestuario puede gritar de rabia, juntar sus manos y salir en la segunda parte a comerse el césped, sacándole los colores a viejos zorros de la categoría y demostrando que ellos también saben jugar bien.
En fin, que la victoria en el fútbol se consigue por una mezcla de muchos factores. No solo influye el escudo en el pecho, el color de la camiseta, o los miles de euros de tu contrato. Se consigue por preparación, esfuerzo, motivación, calidad, garra, desborde, y por qué no decirlo también… una pizca de suerte. Vamos por buen camino, sigamos pues en esta senda. Porque cuando alguien está motivado, concentrado y a gusto con lo que está haciendo, no hay rival que se le ponga por delante. Conseguirá su objetivo. Y porque como decía Jacinto Benavente «Todos creen que tener talento es cuestión de suerte; pero nadie piensa que la suerte pueda ser cuestión de talento».



Publicado en "El Norte de Castilla" el 12 de octubre de 2012

Foto: fotolibre.net

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