No hay más que asomarse a los
mentideros blanquivioletas para constatar que todos los debates se centran en
las últimas semanas (de forma especialmente intensa los últimos días) en el
sorprendente –y hasta ‘frustrante’- cambio de modelo que presuntamente ha
sufrido el juego del equipo.
Sucede que el año pasado –el primero
de Djukic- el Pucela era mandón en el césped, dominador, capaz de ganar a base
de triangular y mover rápidamente el balón hasta desesperar a sus rivales.
Basando su juego en la posesión, los apoyos constantes, la ayuda de los
mediocentros; y combinándolo con jugadores que se adueñaban del centro del
campo, ya fuera por fuerza (Nafti), colocación (Pérez) o toque (Rubio), complementados en punta con un
delantero (Guerra) muy trabajador, y que sin escatimar en bajar a medio campo a
recibir y a elaborar jugadas además aseguraba más de veinte goles
.
Sin embargo subimos a Primera y
el día del Rayo inesperadamente perdemos la posesión del balón, tiramos balones
largos a Manucho, y cambiamos nuestro tradicional juego preciosista de control
y toque por otro más directo; con resultado de tres puntos y una goleada de
escándalo a nuestro favor.
Este recurso al juego directo que
se utilizó en ese partido, el de Copa ante el Betis o el domingo en Pamplona, no
deja de ser –en mi opinión- nada más que eso: un recurso. Cada partido y cada
rival es un mundo distinto en función de los jugadores de los que disponíamos y
del estilo del rival, porque en Primera nuestro equipo cambia su rol: ya no es
favorito en todos los estadios sino uno más dentro de un grupo muy igualado de
conjuntos que luchan por la permanencia y cuando juegan en casa –además- están
muy arropados por su público.
A lo anterior podemos sumar las
bajas en nuestro centro del campo y las lesiones en la defensa, factores que confluyen
en una decisión de contener al rival más atrás y esperar una ‘contra’ para
intentar llevarse el partido, tal y como ocurre ante Osasuna.
¿Es preocupante, alarmante o
frustrante este cambio en el estilo? No lo sé, pero mi opinión es que es
inteligente, práctico, y demuestra que el equipo goza de versatilidad y
capacidad de adaptación a las circunstancias de cada caso que le permite con
unos recursos muy limitados sacar partido a lo que hay para obtener un buen
rendimiento en situaciones complicadas. Cualquier otra interpretación estará
obviando que nuestro único objetivo de este año es la permanencia, y para
lograrla, el juego bonito es uno de los caminos, aunque no el único.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 8-11-2012
Foto: gurusblog.com

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