Toc, toc. Llamó tímidamente a la puerta, como queriendo que nadie advirtiera su llegada. Por el camino había sorteado miles de obstáculos: profundos lagos, áridos desiertos, grandes montañas y verdes valles. El viaje había valido la pena. Eso pensó mientras miraba fijamente aquella puerta que ahora se abría para él.
Cuando por fin entró en casa, volvió a encontrarse con viejos amigos, conocidos, rivales. No había pasado mucho tiempo desde que tuvo que marchar –apenas dos años y dos meses- pero todo aquello le parecía ahora muy diferente. Tanto, que por un momento recordó con cierta nostalgia las pequeñas alegrías vividas en el camino.
Sacudió el barro de sus botas, colgó su abrigo en el armario, descargó el equipaje y comenzó a familiarizarse de nuevo con su hogar. ¡Aquélla era su casa! Durante muchos años, cuarenta, había vivido allí y pensó que no le costaría mucho adaptarse de nuevo a su nueva vida.
Para ello sólo tenía que hacer lo que mejor sabía, aquello que lo había llevado hasta allí: jugar al fútbol con un criterio, un estilo propio, ni mejor ni peor que los otros. El suyo. Ejecutado con precisión, ánimo, inteligencia y pasión.
Nada va a ser fácil este año, por supuesto. Como no lo fueron el pasado ni el anterior. Pero nuestro Real Valladolid ha vuelto para quedarse y no renuncia a nada en su reestreno en primera tras dos temporadas alejado de ella.
Con todo, lo más importante ahora no será salvar la categoría. Lo crucial para consolidarnos en ella será mantener nuestro estilo. Ser fieles al mismo patrón de juego, la misma idea y tipo de club que siempre fuimos: de gente trabajadora, noble, recia y gallarda. Castellanos.
Algunos aficionados aún no se lo creen. Unos piensan que no merece la pena seguir a este equipo, hacerse socio, apoyarle. Otros, que el equipo se va a estrellar por las bajas de varios jugadores, la falta de dinero… Además, por la tele se podrán ver todos los partidos, aunque no sea igual.
Yo les animo, y mucho. también os animo. Hay que creer en ellos. Hay que volver a ilusionarse. Creo que este equipo y este entrenador merecen un crédito. Un voto de confianza. Se lo han ganado con creces. Y nos hemos ganado entre todos el derecho a codearnos con los grandes… ¡qué narices, incluso más, a ser uno de ellos! De hecho nunca dejamos de ser grandes. Hemos vuelto.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 23 de agosto de 2012
Foto: www.realvalladolid.es

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