jueves, 29 de diciembre de 2011

20. Mitología Blanquivioleta


Aproximadamente mil años antes de Cristo, cuando la civilización griega comenzaba a dar sus primeros pasos, el recurso al mito servía para explicar las respuestas a las grandes preguntas de la humanidad utilizando toda una serie de dioses y héroes a quienes tomar como modelo o inspiración.
Zeus -por ejemplo- era el primero y más importante de todos los dioses, el que gobernaba el mundo como Miroslav Djukic gobierna el vestuario vallisoletano. Invocado por los hombres en caso de conflicto, solventaba las diferencias entre ellos e impartía justicia sin contrariar a las partes (o al menos eso cuenta la leyenda, aunque creo que este aspecto le costará al serbio un poco más).
Por otro lado aparece Apolo, dios de la luz y la armonía, como la que aporta al conjunto Óscar González en sus buenas tardes de inspiración futbolística, iluminando al equipo en las tinieblas.
En esta particular adaptación mitológica no podemos olvidar a Hermes, el mensajero de los dioses, encarnado por nuestro capitán Javi Baraja, fiel transmisor de las órdenes de Zeus-Djukic a dioses y hombres con celeridad y precisión.
Ares, el dios de la guerra sería en esta peculiar comparación Javi Guerra (aunque en realidad el nuestro no es tan cruel con el enemigo como el griego), quien no perdona en el área rival.
Por último nos encontramos a Teseo, el Héroe que derrotó él solito a una banda de criminales en el camino hacia Atenas, que sería encarnado por el cancerbero Jaime Jiménez. Él es nuestro héroe y nuestro seguro de vida cuando todo parece perdido. Allí aparece siempre, sin acobardarse ante nadie y demostrando su valor y su experiencia en la categoría.
Todos los mitos, cuentos, historias y metáforas sirven básicamente para lo mismo: dar un sentido a la vida que nos haga soñar más allá de nuestra rutina diaria. Durante más de tres mil años hombres y mujeres han echado mano de estas y otras historias míticas con ese fin, aunque al final nos demos cuenta de que nuestra mente siempre busca la similitud adecuada en los mitos con la realidad que anhelamos.
Mi conclusión es otra también: el éxito no es sólo cosa de buenos guerreros, de dioses con poderes extraordinarios ni de héroes infalibles. Sólo la perfecta combinación de todos los factores adecuados (dirección, planificación, entrenamiento y ejecución) garantiza el éxito del equipo. Y colorín colorado, que 2011 (casi) se ha acabado.


Publicado en "El Norte de Castilla" el 29-12-2011

jueves, 22 de diciembre de 2011

19. Cuento de Navidad


Cuando Charles Dickens escribió en 1843 su famosa historia, seguro que no imaginaba que la triste pero aleccionadora metáfora del Señor Scrooge seguiría siendo plenamente actual dos siglos más tarde, y aplicada a nuestro club de fútbol.
Os invito a que cerremos los ojos y acompañemos al espíritu de las navidades pasadas a épocas en las que el Real Valladolid era un club largamente respetado en Primera División y fuera de nuestras fronteras. Ganador de una Copa de la Liga y dos veces subcampeón de la Copa del Rey, competía con orgullo castellano en la Recopa y en la UEFA por Europa. La nobleza y gallardía de los vallisoletanos -punto de partida de las carreras de mitos como Eusebio, Caminero o Fernando Hierro- dotaron al club de un gran prestigio al visitar otras plazas históricas como el vetusto Tartiere en Oviedo, San Mamés en Bilbao, el Villamarín de Sevilla, el gaditano Carranza, o los ya desaparecidos Sarriá en Barcelona o Atocha en San Sebastián.
En las navidades presentes, por el contrario, nuestro club está pasando por malos momentos. Dos temporadas en Segunda, falta de liquidez para pagar las nóminas de jugadores, canteranos y empleados, deudas asfixiantes, palos administrativos y un descenso notable en el número de abonados respecto a cifras de hace un par de años lo tienen sumido en una crisis institucional que amenaza severamente la existencia de la entidad.
El espíritu de las navidades futuras nos enseña una ciudad sin equipo profesional de fútbol (ni de baloncesto), que tuvo que desaparecer merced a varios embargos y deudas tras no conseguir el ascenso y que vaga por campos de Tercera y Segunda B intentando recuperar el prestigio perdido y sumido en los recuerdos de lo que otrora fue.
Sin embargo -como en el entrañable cuento victoriano- el fantasma de Jacob Marley nos enseña que el futuro está aún por ser escrito. El Pucela de hoy debe aferrarse con todas sus fuerzas a la esperanza y si el equipo sigue mejorando en juego y goles llegará al final de liga peleando por ocupar una de las dos plazas que le devolverán a la liga de los mejores. La ciudad también debe responder de nuevo. Aquellos que los últimos años se han conformado con ver al equipo por la tele o subir al estadio cuando se ha realizado alguna promoción especial, tienen ahora la oportunidad de arrimar el hombro al club de sus amores sacando un abono para la segunda vuelta que dotará de caja a la tesorería y dará derecho -si todo sale como debe- a ser protagonista de un ascenso que aleje a los fantasmas y malos espíritus de Zorrilla. Y entonces seremos felices y podremos al fin, comer una rica ración de perdices.



Publicado en "El Norte de Castilla" el 22-12-2011

jueves, 15 de diciembre de 2011

18. El valor del equipo


Con bastante frecuencia, estudiosos, técnicos, comentaristas y plumillas del fútbol resaltan con elogiosos epítetos la cualidad del juego en equipo que practica el F.C. Barcelona. En realidad, lo hacen casi siempre para contraponer este esquema de juego al del Real Madrid, añadiendo invariablemente la coletilla “que se apoya demasiado en sus individualidades pero no realiza juego de conjunto”.
En cualquier organización empresarial cobra una trascendencia fundamental un aspecto que normalmente no está en relación directa con la cifra de negocios o con la cuenta de pérdidas y ganancias: la capacidad para realizar trabajo en equipo. Este aspecto hace que se genere un verdadero sentimiento de piña entre los miembros del departamento, área o sección, que actúa como leitmotiv del negocio y lubricante de los pequeños roces que siempre surgen en las relaciones humanas. Prácticamente todo el mundo –eso sí- suele destacar en sus currículos y en las entrevistas de trabajo que tiene gran facilidad para el trabajo en equipo, aunque la realidad nos demuestra que no siempre es así. En el mundo del fútbol, me consta que los directores deportivos ponen especial relieve en este aspecto a la hora de plantearse un fichaje cuestionándose si ese jugador será conflictivo en el vestuario o si se llevará bien con sus compañeros.
Saco este tema a colación de la cara y cruz del partido del Real Valladolid en Alicante. A raíz de los elogios que se llevó merecidamente Víctor Pérez, que cuajó un sensacional encuentro con gol y asistencia incluidas habiendo sido criticado duramente por sus últimas actuaciones; y todos los palos que se llevó Nauzet Alemán por su chiquillada de protestar y dejar al equipo con un hombre menos casi toda la segunda parte, lo que ayudó a que perdiéramos la ventaja de 0-2 que teníamos al descanso. Si nuestra plantilla no tuviera espíritu de equipo, o si nuestros jugadores se llevaran mal entre ellos habría sido muy difícil que se hubiera visto que todos acudieron a abrazar a Víctor tras el gol o haber escuchado a Nau reconocer el lunes que metió la pata, que está arrepentido y que espera no volver a perjudicar a sus compañeros.
Se podrá ganar, empatar o perder, pero cuando a un jugador la pifia un día y el entrenador, los compañeros y la afición en vez de machacarle le arropan y reafirman su confianza en él, se consigue mucho más que pidiendo su cabeza. Cuando hay “un algo” común –y eso parece que Djukic lo ha conseguido- todo parece más fácil de lograr, aunque existan aún muchas aristas por limar y muchos córners por defender, aunque no tengamos al balón de oro ni seamos el Barça A ni el Barça B, al que –por cierto- vamos a ganar el sábado en casa para que sepan esos jovenzuelos de la Masía cómo las gastamos en Pucela; y que nosotros, aunque no seamos tan mediáticos y vistamos de blanco y violeta, también somos un verdadero equipo.


Artículo publicado en "El Norte de Castilla" el 15-12-2011

jueves, 8 de diciembre de 2011

17. La poción mágica


Hace unos días Yannick Noah (extenista francés) se preguntaba en un artículo en 'Le Monde' cómo puede una nación dominar de tal manera el deporte, con una superioridad equiparable a la que lograba el pequeño Astérix cuando bebía de la cantimplora la poción mágica que el druida Panorámix le había preparado para cargarse a unos cuántos romanos. Obviamente el pintoresco gabacho dejaba caer con sus palabras la sombra del dopaje sobre los éxitos conseguidos en los últimos años por nuestros compatriotas en tenis, fútbol, baloncesto, etc. Vamos, lo que en castellano viejo se ha conocido toda la vida como el «difama, que algo queda».
Más allá de estas grandilocuentes declaraciones, que como no se sustentan en prueba alguna no merecen por nuestra parte más que la indiferencia que se le otorga al envidioso, debemos quedarnos con el fondo de la cuestión. La respuesta de los éxitos en el deporte, llámese fútbol, baloncesto, tenis o ciclismo siempre hay que buscarla en el trabajo, la preparación, la planificación y la constancia. Para mí no existe otra poción mágica, quiero creer que las normas antidopaje son tan estrictas que actualmente ningún profesional con dos dedos de frente confiaría su suerte en una competición profesional a esa ayuda extra que con la misma facilidad le podría dar la gloria o hundir su carrera definitivamente.
Carlos Suárez tiene un plan, lamentablemente ninguna poción mágica. En la soledad de su despacho ordena sus datos y traza en su cuaderno la hoja de ruta que salvará al Pucela y a él mismo de la ruina, o le llevará irremediablemente a ella. Primero, cobrar deudas y generar ingresos; segundo, pagar a jugadores y empleados para cumplir con su palabra y evitar riesgos de descensos administrativos; tercero, solicitar la apertura de concurso de acreedores para garantizar liquidez hasta el final de la temporada y permitir un aplazamiento de la deuda con la Agencia Tributaria; cuarto, conseguir el ascenso directo; quinto, renegociar un nuevo contrato por los derechos de televisión para el año que viene; sexto, mantener el bloque actual de la plantilla con algunos retoques para la próxima temporada; y séptimo, dentro de unos años retomar el proyecto Arena desde cero incluyéndolo en el próximo Plan de Ordenación Urbana sin las dos losas que lo acaban de hacer fracasar: una modificación a la carrera de las normas urbanísticas y un escenario económico más favorable para la construcción y el comercio. Si todo sale según el plan previsto, el Real Valladolid del próximo lustro brillará con luz propia y se sostendrá sobre rocosos pilares. Sin embargo, si el balón no entra en la portería y nos paramos en la cuarta estación de nuestro trayecto, habrá que volver a empezar desde abajo.
Pase lo que pase los fieles seguiremos apoyando siempre a nuestro club aunque toda la Galia esté ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles pucelanos resiste todavía y siempre al invasor… ¡Y sin poción mágica!
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 8-12-2011

jueves, 1 de diciembre de 2011

16. Salvemos al Pucela



Un club de fútbol es mucho más que una empresa, lo hemos escuchado muchas veces. En él, los aficionados depositamos nuestros sueños e ilusiones; pero también nuestras decepciones y frustraciones. Durante todo el año cientos de padres primerizos suben a las oficinas del club con las pupilas aún temblorosas de la emoción, para abonar a su bebé recién nacido -incluso antes de inscribirlo en el Registro Civil- y en cuanto llegan al hospital de nuevo le plantan una bufanda blanquivioleta y le sacan una foto con el preciado carné en esa cunita adornada con nuestros colores.
El Real Valladolid siempre ha sido un club humilde, acostumbrado a vivir en el alambre muchas temporadas, cuadrando balances a costa de vender a quien despuntaba y volviendo a empezar, volviendo a armar un bloque, confiando la suerte del club en nuevos talentos con la etiqueta de «genio por descubrir». Ahora la situación es muy crítica en lo económico, tal y como era cuando llegó Marcos Fernández, o cuando se fue Ignacio Lewin.
¿Qué papel deben desempeñar los futbolistas? Obviamente cada uno debe analizar individualmente su situación, pero no olvidemos que si cada remero impulsa el barco en una dirección, este no se moverá del sitio. Yo me atrevo a pedirles que tengan altura de miras, o mejor, que miren por su propio interés, sean egoístas y piensen que siendo jugadores de un equipo de primera su caché valdrá el doble que siendo de segunda. Les ruego también que piensen en los empleados del club, en el aficionado vallisoletano de toda la vida que por mor de las circunstancias y de la crisis perdió su empleo hace meses y las únicas alegrías que tiene ya son las victorias de su Pucela y la ilusión viva por lograr volver a codearse muy pronto con los grandes y para el que pagar su abono supone un verdadero esfuerzo.
Se ha dicho muchas veces esta temporada que el grupo humano que se ha creado en el vestuario es uno de los mejores que ha tenido el club. Es ahora cuando los líderes naturales del equipo -Baraja, Rubio, Sisi, Nafti o Jaime entre otros- deben hacer valer su jerarquía y explicar a los más jóvenes que el Real Valladolid Club de Fútbol significa mucho más que esa camiseta albivioleta. Solo así podremos lograr el objetivo, que por mucho que nos distraigan, sigue siendo ganar cada partido y subir a primera. Si aficionados, prensa y club juntamos nuestras fuerzas seremos capaces de conseguir lo que nos propongamos. Recordando aquel lema de «una ciudad entera por un equipo de primera», ahora o nunca, #SalvemosalPucela.

Fran Arranz.
Publicado en El Norte de Castilla el 1-12-2011

jueves, 24 de noviembre de 2011

15. Ecuánimes y positivos

Conviven con nosotros a diario. Son nuestros amigos, compañeros de trabajo o simplemente coincidimos con ellos en el bar, cuando nos tomamos un pincho de tortilla o un café. Los encontramos también participando con pasión en los foros que hablan sobre el Real Valladolid en la Red, siguiendo e intercambiando opiniones con los periodistas deportivos en Twitter, tratando de mantenerse siempre al día de la actualidad que magistralmente difunde el club en las redes sociales. Son socios, llevan siéndolo muchos años, prácticamente desde que ganaron su primer sueldo o ahorraron las propinas de los domingos para poder pagar y lucir con orgullo su carnet cuando viajan y se encuentran con algún vallisoletano.
De pequeños, el Pucela era su único tema de conversación, y de mayores... también. Leían las crónicas de los lunes en el periódico imaginando todos los pequeños detalles que rodean la magia de un partido de fútbol. Escuchaban con emoción las narraciones de Marco Antonio Méndez en su 'walkman', al mediodía Alejandro Romero les ponía al día de las novedades de los entrenamientos, y por las noches pegaban la oreja al auricular cuando José María García pronunciaba el nombre de Marcos Fernández o ponía al otro lado de la línea telefónica a Goyo Fonseca. Ahora no se pierden un programa de los de Paco Izquierdo, Juan Carlos Amón o Chus Rodríguez.
Por supuesto, les gustaría que el Real Valladolid estuviera en Primera, pero ellos se harían socios igualmente aunque jugara en Segunda B. Les da pena cuando vendemos a alguna de nuestras figuras pero entienden que si no lo hiciéramos estaríamos abocados a la desaparición. Siguen con cariño sus carreras posblanquivioletas, como lo hicieron con Hierro, Baraja, Caminero, Llorente o Víctor.
Cuando suben a Zorrilla se ponen de los nervios cuando al equipo no le salen las cosas y algún cafre tres filas más arriba empieza a repartir estopa a los de casa. Por educación se calla y no le dirige ni siquiera una mala mirada, deseando en lo más profundo de su corazón que ese mentecato no vuelva a pisar nuestro estadio. Eso sí, en junio, cuando estemos celebrando el ascenso en la Plaza Mayor compartirán gozosos un abrazo de gol con él, aunque solo se arrime al olor de la victoria. Qué más da -piensan-, que disfruten también del equipo.
Son ellos, los que nunca abandonarán al equipo y siempre seguirán fieles a nuestros colores, ecuánimes y, por supuesto, positivos.

Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 24-11-2011

jueves, 17 de noviembre de 2011

14. Momento de reflexión

En cualquier travesía marítima las naves alternan épocas de tranquilidad y sosiego con otras de ajetreo y tempestad. Así ocurre en la difícil tarea de ascender, en la que un camino emprendido a mediados de agosto no llega a puerto hasta diez meses después.
Son muchos los factores que en estos momentos, sin haber completado ni siquiera el primer tercio de la competición, afectan al Real Valladolid.
De un lado, en lo puramente administrativo y de planificación, está quedando patente que la plantilla está algo descompensada, muy poblada en el centro del campo y muy escasa en la defensa. Algunos jugadores ya saben que hoy por hoy no cuentan para Djukic, y deben poner a sus representantes a buscar una salida hacia otro equipo en cuanto se reabra el periodo de fichajes, especialmente Matabuena y Salcedo, que no tienen ficha; pero también Razak o Jorge Alonso (una pena que con la calidad que tiene este chico sea tan irregular). Respecto a Dani Aquino hay que ser extremadamente cauteloso antes de buscarle acomodo lejos de Zorrilla. El riesgo de que Guerra se vaya a otro equipo en invierno va a existir hasta el último día del mercado de invierno y no sería de recibo que se repitiera lo que ocurrió con Calle el año pasado.
En lo deportivo, el equipo está bien situado en la tabla, y demostrando voluntad de jugar bien, tocar con criterio y asociarse, pero entre los goles que hemos recibido a balón parado y que Guerra ha pasado por un pequeño bache, las dudas de la afición permanecen.
Y en cuanto a lo económico, los nubarrones se ciernen. Hacienda ahoga y la falta de liquidez del club es ya acuciante. Todo apunta a que el presidente solicitará el Concurso de Acreedores , lo que no tendría que ser necesariamente malo ni para jugadores ni para la afición, siempre que no se traspasen a precio de saldo los principales activos del club.
Mi impresión es que en lo deportivo el equipo crece, que al final es la gasolina del motor de la empresa. Con el ascenso la situación económica tenderá a normalizarse y el club logrará una estabilidad económica y presupuestaria imprescindible para garantizar la supervivencia del blanco y violeta en la élite del balompié español.

Fran Arranz


Publicado en "El Norte de Castilla" el 17-11-2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

13. El gran capitán


Cuando solo tenía veintiún años fichó por el Real Valladolid. Era un chico despierto, que apuntaba alto. En su antiguo club -nada menos que el Real Madrid- fue subiendo escalones muy rápido, hasta que, de la mano de Jorge Valdano, llegó a enfrentarse a los más grandes rivales de la época. Sus brillantes actuaciones le sirvieron para que los de Pucela se fijaran en él y durante muchos años no hubo nadie que le quitara el puesto de lateral izquierdo titular ni el brazalete de capitán.
Es otro líder nato, de aquellos que podía formar parte del 'Club de las cinco' blanquivioleta. Entiende que primero está el bien del equipo y después el bien individual. Es un hombre humilde, pero de carácter fuerte. Si algo no lo ve claro, lo dice de frente, a solas y al interesado. Es honrado. Como jugador batió todos los récords en nuestro club: más temporadas en Primera, más partidos oficiales jugados, más minutos con nuestra camiseta&hellip pero eso a él le da un poco

igual. Lo que le sigue preocupando es el éxito colectivo, no sus méritos ni sus récords.
Ahora, cuando ya no juega al fútbol de manera profesional, la cosa no ha cambiado. Se entrega a su trabajo en el despacho con pasión, y sigue bajando al frío vestuario de su casa, Zorrilla, para hablar con los chicos, palpar el ambiente, hacer una broma o apoyar al que se acaba de lesionar.
Hace unos días conocimos que él ha sido uno de los que le hizo ver a Manucho que se encontraba ante la última oportunidad de brillar de su vida. Que la vida de un deportista de élite no consiste en parecer sino en ser. Que no se trata de esperar sino de intentar. Es un motivador nato. Y parece que el chico lo ha entendido y lo hemos recuperado para la causa. Desde su oficina, ahora echa una mano al presidente en el tema de los fichajes, y cuentan que suya fue la recomendaci
ón de traernos de Huesca a Víctor Pérez, ese chico tímido que, como nos descubrió Arturo Posada el martes, de niño soñaba con parecerse a Zidane. Tengan por seguro que Víctor es un buen chico, si Marcos lo ha recomendado.


Alberto Marcos tiene un gran presente y futuro en el Real Valladolid. Él, que ha formado parte de la historia activa de los colores blanquivioletas, acaba de ser nombrado oficialmente secretario técnico del club de su vida.
Pero esto solo es un pasito más, porque él llegará donde se proponga. Tiene muchísimo potencial y es tremendamente querido por la afición. Marcos es una de las cosas en las que este Real Valladolid ha empezado a cambiar. Y para bien. Gracias por todo lo que nos has dado y nos sigues dando, capitán.
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 10-11-2011
Imagen: As.com

jueves, 3 de noviembre de 2011

12. El arte de la estrategia


Resulta curioso, y hasta un punto preocupante, que el Real Valladolid, en puestos de 'play-off', sea uno de los equipos que más goles recibe a balón parado, en jugadas de estrategia. Todo aquel que se haya calzado alguna vez en su vida unas botas de fútbol sabe que estas jugadas, ya sea un córner o una falta, son muy complicadas de defender, porque utilizan el factor sorpresa. Todo el equipo contrario sabe lo que va a ocurrir, y tú tienes normalmente muy poco tiempo para reaccionar.
Los técnicos de todos los niveles, no solo profesionales sino en categorías inferiores, destinan muchas horas de vídeo y de charlas técnicas a sus jugadores, para preparar no solo cómo hacer este tipo de jugadas, sino también -tan importante como lo anterior- cómo defenderse de ellas. A medida que el equipo se refuerza con mejores jugadores, se trata de aprovechar la calidad que estos tienen para sorprender al contrario, así como de establecer una táctica adecuada para defender nuestra portería de la estrategia del contrario. Si prestamos atención al vídeo del partido del pasado sábado contra la UD Las Palmas, se puede apreciar como a la hora de ejecutar la falta que nos costó el único gol del partido, un jugador canario hace una 'pantalla' -bloqueando la salida de Víctor Pérez, que espera en la barrera, para que este no pueda anticiparse a Jonathan Viera- en el momento en que va a recibir el balón, y por lo tanto facilitando que su compañero reciba el balón solo, para que pueda batir (eso sí, con una indudable calidad) a Jaime. La jugada, digna de análisis por técnicos y jugadores, nos debería hacer estar más atentos para el futuro. Si un jugador sale corriendo desde el balón hacia un punto de desmarque, un defensor debe prever que va a ser el destinatario del pase.
En el mundo empresarial la estrategia se utiliza para todo: diseñar una campaña publicitaria, una acción de marketing, una negociación con un proveedor o con un cliente.... Un estudio previo sobre lo que quiero conseguir, qué problemas es posible que surjan, y en qué escenarios se va a desarrollar la negociación, supondrá ir con ventaja sobre el 'oponente'.
El estudio de la estrategia es tan antiguo como la especie humana. En el famoso libro de Sun Tzu 'El arte de la guerra', escrito en torno al 500 a.C., ya se recoge que «el arte de la estrategia es el terreno de la vida y la muerte, es el camino a la seguridad o la ruina». Confiemos en que los nuestros hayan aprendido la lección para el resto de la temporada.
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 03-11-2011

lunes, 31 de octubre de 2011

11. ¿Bueno o malo?


Durante la última semana hemos estado escuchando y leyendo comentarios que apuntan la posibilidad de que el Real Valladolid solicite de forma inminente acogerse a la Ley Concursal. Esta ley ha sido recientemente reformada para garantizar que si un club deportivo desea acogerse a este procedimiento mercantil -que sustituyó a las antiguas quiebra y suspensión de pagos- se asegure que esté al día en el pago de sus salarios, castigándole con un descenso administrativo en caso contrario. Este argumento ha sido utilizado por el presidente de la entidad para quitar hierro a la cuestión, asegurando que en breve se iban a liquidar las deudas con los jugadores.

No obstante creo importante reseñar que la reforma no entrará en vigor hasta el 1 de enero de 2012, por lo que si algún club solicita acogerse a este procedimiento antes de esa fecha, los requisitos legales seguirán siendo los establecidos en la ley actual. Habrá que estar muy atentos a lo que pueda ocurrir hasta fin de año en las oficinas de Zorrilla.

En el caso particular del Real Valladolid se da otra circunstancia especial. El principal acreedor es la Agencia Tributaria, titular de más del 80% de la deuda. La regulación del concurso de acreedores supondría que las ejecuciones y embargos que no se hubieran iniciado a la fecha de la solicitud del concurso, quedarán en suspenso y serán sometidas al mismo sistema de quitas (reducción de parte de la deuda) y esperas (ampliaciones del plazo de pago) que el resto de créditos que componen el total de la deuda.

El hecho de estar bajo la tutela de un juez mercantil no es bueno ni malo de por sí, comparándolo con la situación actual de tesorería: falta de liquidez, dificultades para pagar nóminas y proveedores, ingresos de televisión embargados, etc... Supondría también que la gestión del club pasaría a ser realizada por unos administradores concursales, con mucha experiencia en gestionar empresas en apuros, pero novatos en temas como negociación de contratos de futbolistas o derechos televisivos; mientras que dotaría de cierto aire y tiempo al club para ir asumiendo las deudas desde el punto de vista económico. Los pagos se racionalizarían, y los acreedores se verían obligados a ceder tiempo o rebajar deuda para poder aprobar un convenio que permita conservar la actividad y garantizar la viabilidad futura. Solo espero que la plantilla siga centrada en el objetivo.

Seguiremos hablando sobre la Ley Concursal en el deporte hoy 31-10-2011 a las 21:00 horas en el programa "Rumbo Adelante" de Radio Castilla y León

Francisco Arranz (Abogado)

Artículo publicado el 31-10-2011 en "El Norte de Castilla"

jueves, 27 de octubre de 2011

10. El club de las cinco


Cuentan que existe un selecto grupo de altos directivos (presidentes y directores generales) de las más grandes empresas del país -lo llaman 'el club de las cinco'- que tienen por costumbre acudir a su despacho todos los días en torno a las cinco de la mañana, cuando las calles están vacías de coches y llenas de silencio y tranquilidad. De esa forma, y con el sonoro silencio de la oficina desierta, sacan un café de la máquina, y sin que ninguna inoportuna llamada telefónica les moleste, encienden el ordenador y aprovechan para leer tranquilamente los correos electrónicos pendientes del día anterior, respondiéndolos uno por uno.
Así, cuando a las siete o las ocho de la mañana empiezan a llegar a las oficinas técnicos, administrativos, comerciales y todas las demás personas que trabajan en la compañía, el jefe o la jefa ya les lleva al menos un par de horas de ventaja, tiene el trabajo y la agenda del día organizada y las ideas más claras que nadie. Van por delante de ellos.
Sisinio González, Sisi para los amigos, parece uno de ellos. Pese a su menuda estatura, él es indiscutiblemente uno de los jefes del vestuario. Su capacidad de liderazgo es incuestionable. Da la impresión de que cuando los demás llegan a entrenar o a jugar él ya lleva allí dos horas. Luego durante el partido, corre, se ofrece, dribla, pasa, juega, tira, se anticipa al contrario como si supiera lo que este va a hacer, y lo más importante, acude a levantar el ánimo del colega que acaba de pifiarla; no pasa nada, él solo se enfada consigo mismo si llega tarde a un balón o si un contrario mucho más corpulento le desequilibra y acaba por los suelos. A los cinco minutos está dando guerra de nuevo. El recital que nos dio el martes en el partido frente al Alcoyano solo fue uno más de los que nos tiene acostumbrados. Sin duda alguna está en uno de los mejores momentos de su carrera como futbolista. Sisi sería un gran jefe de cualquier empresa. De hecho ya lo es.
No es el único, por supuesto. En el particular 'club de las cinco' del Pucela también está Jaime, otro gran jefe que se pasa el partido dando voces a sus compañeros para que estén siempre centrados. Se anticipa a los problemas y da confianza a los defensas. Y por supuesto Nafti, que este año ha asumido a la perfección sus galones de Director de Orquesta.
El liderazgo es una habilidad social que se puede aprender y mejorar, pero hay algunas personas en nuestro equipo que de forma innata nos demuestran que tienen no solo el mando, sino también la autoridad para ser respetados por todos, dado el nivel de compromiso y responsabilidad que demuestran en el desempeño de su trabajo. Bravo por ellos.
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 27/10/2011

jueves, 13 de octubre de 2011

9. La gestión del talento


A menudo se tacha a los futbolistas de formar parte de una élite que vive en una burbuja, alejada de la realidad cotidiana de aquellos pequeños sufridores que se las ven y se las desean para llegar a fin de mes, pero pagan religiosamente y sin rechistar su abono, depositando en la suerte del equipo sus propias alegrías y desengaños. Sin embargo, la historia nos demuestra que no siempre tiene por qué ser así.
Me cuenta mi compañero Agustín una preciosa anécdota que él recuerda, que probablemente muchos aficionados no conozcan y que también recoge José Miguel Ortega en su libro 'Equipos con historia: Real Valladolid' (Universo Editorial, 1990), ubicada en la lejana temporada 1974-1975, cuando campaba nuestro querido Real Valladolid por la Segunda División, bregando contra otros históricos como Oviedo, Mallorca o Cádiz. Preside el club un jovencísimo Fernando Alonso (30 años) y comienza la campaña manteniendo la confianza en otro joven técnico, Fernando Redondo.
Redondo tiene un inicio irregular, ganando en casa y pinchando fuera, encadenando un bache que acaba con su destitución el 5 de enero de 1975, tras perder contra el Sevilla en casa. Ficha entonces por nuestro equipo un técnico alemán, llamado Rudi Gutendorf, trotamundos del fútbol que viene precedido por una fama de salvador de equipos en apuros, al que se le recuerda por varias anécdotas curiosas, entre ellas esta.
Una fría mañana de invierno la primera plantilla del Real Valladolid al completo fue citada en el paseo Zorrilla para realizar un entrenamiento, nada menos que ¡a las cinco y media de la mañana! Una vez comparecieron todos los futbolistas al pie del Viejo Estadio, frente a la plaza de toros, pudieron contemplar cómo a esa misma hora un numeroso grupo de trabajadores de FASA Renault esperaba para subir al autobús que les llevaría a sus factorías como cada mañana. Ni que decir tiene que la sorpresa que se llevaron los faseros al encontrarse allí, a tan intempestiva hora, a quienes admiraban, fue mayúscula, lo que jalearon con ruidosos aplausos mientras éstos realizaban varios ejercicios de calentamiento. Más tarde Gutendorf explicó a sus pupilos que ellos eran trabajadores como los que habían visto aquella mañana y que como tales debían darlo todo en el campo por esas personas que madrugaban a diario para después animarles con pasión cada fin de semana.
Aquella historia granjeó a Rudi el cariño de una buena parte de la afición, y afortunadamente el equipo remontó la mala racha para finalmente acabar dignamente la temporada. Posiblemente esa anécdota no les hizo demasiada gracia a los jugadores, lo que es seguro es que Agustín y todos aquellos que por sorpresa se encontraron con sus ídolos a las cinco de la mañana no la olvidarán mientras vivan. ¡Aprende, Djukic!
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 13 de octubre de 2011

jueves, 6 de octubre de 2011

8. Con los pies en la tierra


A menudo se tacha a los futbolistas de formar parte de una élite que vive en una burbuja, alejada de la realidad cotidiana de aquellos pequeños sufridores que se las ven y se las desean para llegar a fin de mes, pero pagan religiosamente y sin rechistar su abono, depositando en la suerte del equipo sus propias alegrías y desengaños. Sin embargo, la historia nos demuestra que no siempre tiene por qué ser así.
Me cuenta mi compañero Agustín una preciosa anécdota que él recuerda, que probablemente muchos aficionados no conozcan y que también recoge José Miguel Ortega en su libro 'Equipos con historia: Real Valladolid' (Universo Editorial, 1990), ubicada en la lejana temporada 1974-1975, cuando campaba nuestro querido Real Valladolid por la Segunda División, bregando contra otros históricos como Oviedo, Mallorca o Cádiz. Preside el club un jovencísimo Fernando Alonso (30 años) y comienza la campaña manteniendo la confianza en otro joven técnico, Fernando Redondo.
Redondo tiene un inicio irregular, ganando en casa y pinchando fuera, encadenando un bache que acaba con su destitución el 5 de enero de 1975, tras perder contra el Sevilla en casa. Ficha entonces por nuestro equipo un técnico alemán, llamado Rudi Gutendorf, trotamundos del fútbol que viene precedido por una fama de salvador de equipos en apuros, al que se le recuerda por varias anécdotas curiosas, entre ellas esta.
Una fría mañana de invierno la primera plantilla del Real Valladolid al completo fue citada en el paseo Zorrilla para realizar un entrenamiento, nada menos que ¡a las cinco y media de la mañana! Una vez comparecieron todos los futbolistas al pie del Viejo Estadio, frente a la plaza de toros, pudieron contemplar cómo a esa misma hora un numeroso grupo de trabajadores de FASA Renault esperaba para subir al autobús que les llevaría a sus factorías como cada mañana. Ni que decir tiene que la sorpresa que se llevaron los faseros al encontrarse allí, a tan intempestiva hora, a quienes admiraban, fue mayúscula, lo que jalearon con ruidosos aplausos mientras éstos realizaban varios ejercicios de calentamiento. Más tarde Gutendorf explicó a sus pupilos que ellos eran trabajadores como los que habían visto aquella mañana y que como tales debían darlo todo en el campo por esas personas que madrugaban a diario para después animarles con pasión cada fin de semana.
Aquella historia granjeó a Rudi el cariño de una buena parte de la afición, y afortunadamente el equipo remontó la mala racha para finalmente acabar dignamente la temporada. Posiblemente esa anécdota no les hizo demasiada gracia a los jugadores, lo que es seguro es que Agustín y todos aquellos que por sorpresa se encontraron con sus ídolos a las cinco de la mañana no la olvidarán mientras vivan. ¡Aprende, Djukic!
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 6 de octubre de 2011

jueves, 29 de septiembre de 2011

7. Sueño de Verano


Aquel día el sol salió fuerte, como esos días de julio en los que a los cinco minutos de levantarte de la cama ya notas el sudor empapando la frente. Los aficionados iban por las calles con camisetas del equipo, en el vermú no se hablaba de otra cosa, los autobuses llevaban banderitas de apoyo, por las calles circulaban dos coches con el himno y grabaciones de goles a todo trapo y cuatro días antes en Zorrilla habíamos tenido la mejor entrada de la temporada, ganando el partido de ida del 'play-off' con cierta solvencia, incluso perdonando al rival en varias ocasiones claras.
Los señores de la tele decidieron que el partido se jugara a las ocho de la tarde. En la ciudad, la gente andaba ya nerviosa desde el postre de la paella de los domingos y la sobremesa se hacía eterna. Leí que el partido lo iban a poner en un céntrico cine, llamé a un colega -compañero de alegrías y penas blanquivioletas desde la niñez- y quedamos a las seis y media en el bar de enfrente.
Allí mantuvimos una breve conversación sobre las posibilidades de pasar a la final por el ascenso. Me comentó que había hablado durante la semana con varios amigos de Elche y pocos confiaban en que su equipo pudiera remontar la eliminatoria.
Luego ocurrió lo que todos ustedes conocen. Veinte minutos muy buenos, rematados con el golazo de Óscar. Aquello parecía hecho y por las cabezas de todos pasó el 'muy mal se tendría que dar...'. El contrario empieza a llegar a puerta. Dos faltas bien lanzadas, pifia arbitral incluida, y llegamos al descanso llenos de dudas, perdiendo 2-1 y con el congojo subido. Reanudación, y nuevo gol del Elche en otro cúmulo de despropósitos defensivos (3-1). Aquella noche de verano acabaron de golpe nuestros sueños, aquellos que habían comenzado en Huelva tan solo unos meses antes.
El tiempo ha pasado, y Real Valladolid y Elche se volverán a encontrar el próximo domingo al mediodía en el césped de Zorrilla. Aquel sueño que se convirtió en pesadilla en una cálida tarde de junio nos hizo madurar varios años -a jugadores y afición- de un cruel puñetazo en la mejilla.
Apuesto por que el Elche vendrá el domingo a Valladolid con un planteamiento muy defensivo. Es misión de Djukic preparar psicológicamente a los jugadores y plantear la mejor estrategia para ganar, y es misión de los futbolistas superar el reto mental y futbolístico y no caer en provocaciones, si las hay. Su entrenador les habrá aleccionado convenientemente.
Esperemos que ocurra igual que cuando en medio de una pesadilla te das cuenta de que todo ha sido un mal sueño y decides despertarte para elegir un final feliz.
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 29-09-2011

jueves, 22 de septiembre de 2011

6. Matices


Se conoce como 'déjà vu' esa extraña sensación que todos hemos tenido alguna vez de haber visto o vivido la situación que se muestra ante nuestros ojos.

Pues bien, el comienzo de esta temporada para el Real Valladolid está siendo a los ojos de mucha gente un 'déjà vu' del que realizó el equipo en la pasada temporada. Encadenó entonces tres triunfos consecutivos en Liga con una victoria en Copa y quien más y quien menos se veía ya en la plaza Zorrilla celebrando el ascenso. Luego se perdió contra el Betis, se empató ante el Elche, y empezó el bache que terminó con la destitución de Antonio Gómez.

Sin embargo, parecido no es lo mismo. La diferencia está en los matices. Las sensaciones que produce el equipo y que percibe la afición son bien distintas, aunque se haya perdido el sábado contra el Murcia o se haya empatado ante el Girona hace unos días. Estoy convencido de que la confianza y los galones que el presidente ha entregado a Miroslav Djukic para los próximos tres años tarde o temprano darán sus frutos.

Vivimos en un mundo de extremos. Parece que es obligatorio ser del Madrid o del Barcelona, del PP o del PSOE, de playa o de montaña. El equipo, a ratos maravilla y otros asusta. La afición, hoy se ilusiona y mañana se decepciona. Pero el fútbol no tiene memoria. Recordemos que la reacción de la pasada temporada vino justo en el momento en que toda la ciudad pedía a gritos la destitución de Abel Resino y el director deportivo, José Antonio García Calvo, salió a la palestra en rueda de prensa para ratificar al técnico toledano, anunciando que pasara lo que pasara finalizaría la temporada. A raíz de aquel respaldo inequívoco el equipo se sacudió la presión y comenzó a ganar partidos.

Debemos mantener la calma y la cordura. No debemos querer ascender en octubre. Ha habido errores individuales y colectivos que el equipo debe tomar como lección. La viabilidad de este proyecto -también deportivo, no solo económico- está basada en la estabilidad. Y no olvidemos que perder entra dentro de las posibilidades del juego, que se lo digan al todopoderoso Real Madrid, que perdió el domingo con el Levante, o al Barcelona, que tampoco pudo ganar a la Real Sociedad. Hay que seguir creyendo en el proyecto 2.0 de Carlos Suárez.

Los matices son importantes, y los que se están viendo apuntan a que el vestuario es una piña, y que el equipo tiene clase y agallas para reponerse del traspié y ganar a cualquiera. Apuesten por que lo hará.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 22-09-2011

jueves, 15 de septiembre de 2011

5. Oportunistas y agoreros

Conviven con nosotros a diario. Están entre nosotros, son nuestros amigos, compañeros de trabajo, o simplemente coincidimos con ellos en el bar, cuando nos tomamos un pincho de tortilla o un café. Los encontramos también pululando como pez en el agua por las redes sociales, especialmente por la emergente Twitter.

Algunos, los que suben al estadio, esperan la mínima oportunidad para silbar al equipo en cuanto los defensas ejecutan mal un pase, al portero se le escapa un balón, o el delantero yerra una ocasión clamorosa. Otros, se ensañan con ganas desde el taburete del bar, porque nunca han sido socios o hace muchos años que dejaron de serlo.

Son los mismos que critican que el presidente fiche y también que no fiche, los que opinan que hay que dar más oportunidades a la cantera pero luego al primer fallo del joven lateral le echan en cara que todavía está muy verde para la categoría.

Aquellos que cuando el Real Valladolid no gana, se te acercan con una sonrisilla y te dicen «jugasteis de pena, así no subís ni de coña» y cuando gana sacan pecho y te dicen orgullosos «vamos bien, ¿eh?». Para ellos Javi Guerra nunca más volverá a meter 29 goles, así que debíamos haberlo vendido, aun por la tercera parte de su cláusula. Sin embargo, también creen que si lo hubiéramos vendido, nuestro objetivo realista debía ser la permanencia.

Muchos de ellos, en resumen, aguardan a la primera mala tarde del equipo para proclamar el seguro fracaso del proyecto, del entrenador y de algunos jóvenes chavales que solo tienen ilusión por triunfar en nuestro equipo.

Eso sí, tened por seguro que en junio se infiltrarán entre nosotros en la plaza mayor ataviados con las camisetas blanquivioletas que guardan para estas ocasiones, cuando celebremos juntos el ascenso, afirmando orgullosos que ellos siempre confiaron en el éxito. Así es la vida.

Soy consciente de que esta columna cabreará a muchos de los que me lean, pensando que escribo sobre ellos. Me consuela saber que muchos otros, los que siempre nos esforzamos por buscar el lado positivo de las cosas y mantener la esperanza y la ilusión por lograr el objetivo, por el contrario, serán hoy los que esbocen esa famosa sonrisilla al leerlo y ver reflejado en lo escrito a su amigo o a su colega, o a su compañero de trabajo: el agorero o el oportunista



Fran Arranz


Publicado en "El Norte de Castilla" el 15.09.2011

miércoles, 22 de junio de 2011

4. No hemos subido a primera


Hace casi 17 años, España caía eliminada en cuartos de final del Mundial de EEUU, frente a Italia. Recuerdo especialmente el codazo de Tasotti a Luis Enrique a falta de dos minutos que el árbitro no vio, y hubiera significado un penalti que nos hubiera permitido jugar la prórroga. En aquel Mundial España partía como una de las favoritas. Nuestras ilusiones, directamente proporcionales a la decepción posterior, se esfumaron aquella tarde, con los tres toques de silbato del húngaro Sándor Phul.
A los pocos días, empecé a observar con perplejidad, que una gran mayoría de aquellos que unos días antes alababan con gran profusión a nuestra Selección, con la misma intensidad sacudían a todo lo que se movía: el entrenador, los jugadores, la Federación... yo no comprendía nada. ¿Cómo podía ser que los que decían que nuestra Selección merecía ser campeona del mundo, al día siguiente sacaran del cajón los cuchillos afilados y la emprendieran con saña contra ella?
Unos días más tarde envié una carta al director de este periódico titulada «No hemos ganado el Mundial», en la que expresaba mi profundo malestar con todos aquellos oportunistas y carroñeros, que jugaban impunemente con nuestras ilusiones, utilizándonos como marionetas para vendernos el éxito o el fracaso, olvidando que si el árbitro simplemente hubiera pitado aquel penalti, todo podía haber sido distinto.
La misma sensación de decepción tengo ahora. La desafortunada actuación de Amoedo Chas, entre otras causas, nos ha cortado la ilusión de un golpe cruel e instantáneo.
En menos de veinticuatro horas han surgido de debajo de las piedras quienes hace una semana argumentaban que sin duda éramos merecedores del ascenso, encabezando ahora titulares pidiendo que rueden cabezas, que se desmantele la estructura deportiva, que se venda a media plantilla, que se despida al entrenador, que dimita el Presidente y que las dueñas del club lo vendan urgentemente al mejor postor.
Pero, ¿y si el árbitro no llega a pitar aquella mano inexistente? Aquí pasamos del #noaflojes al #suarezveteya en un cuarto de hora. Y yo, que aún tengo colgada en la silla la camiseta del #yonoaflojo ¿qué hago con ella?
Dieciséis años más tarde, la selección española ganó al fin la Copa del Mundo. Seguro que no tardaremos tanto en volver a Primera. No todo ha sido malo este año. Habrá que reforzar algo el equipo, como hemos hecho otras veces, y volveremos a pelear por subir.
Ya no vale para nada dar más vueltas a la actuación del árbitro o a los fallos de nuestros jugadores. Lo único que tengo claro es que el próximo 1 de julio renovaré mi abono y apuntaré como nuevo socio a mi sobrino Rodrigo, que nació hace una semana y ya es del Pucela.
Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 22.06.2011

viernes, 3 de junio de 2011

3. Un poco más


Como aquel estudiante que aguarda nervioso en la víspera de su examen, como aquel opositor que lleva un año preparándose para el tribunal que no le dará otra oportunidad, como aquel capitán de barco que ansía llegar al puerto de destino tras una larga travesía por el océano, nuestro Real Valladolid está a la puerta de lograr cumplir nuestros sueños.
Una temporada llena de altibajos, un comienzo ilusionante, unos viajes decepcionantes, un proyecto nuevo frustrado a mitad de año. Dudas, ánimos, goles, remontadas, cánticos. Cuando todo parecía perdido, el muerto dio señales de vida y Lázaro se levantó y echó a andar. Cuando más negro parecía el destino, el ave fénix resurgió de sus cenizas y alzó el vuelo hacia el cielo.
Comenzamos a soñar, nos frotamos los ojos, y era real. El equipo empezó a comportarse como equipo, y los hombres como compañeros. Buscando al compañero, confiando en que era posible. Despertando con la ilusión de verse cerca del premio ansiado.
El Pucela es ahora mismo un bloque unido y que rema en una única dirección. Las últimas bofetadas recibidas en Tenerife y en Huesca tienen que recordar a nuestros jugadores que en esta competición ningún equipo es menor que otro. Ahora lo tenemos en la mano. Tenemos que agarrarnos a la vida con todo el coraje y toda la confianza del mundo y hacer lo que sabemos. No se os pide ni más ni menos que eso.
A menudo se escucha que la vida nos puede cambiar en una décima de segundo. La diferencia entre llegar o quedarse en el intento. Entre besar en los labios o en la mejilla. O entre disfrutar de una liga espectacular con los mejores equipos del mundo o penar la condena vagando por campos fantasmales en los que para sacar un punto hay que volver a casa con las rodillas arañadas por la tierra.
Y ahora tenemos esa oportunidad encima de la mesa. Queremos seguir soñando. Nunca dijimos que fuera a ser fácil. Va a costar, y seguro que en algún momento vamos a desear que las manecillas del reloj se muevan más rápidamente o más lentamente según vayamos con viento a favor o en contra. El tiempo pasará y como en las buenas películas, los buenos ganarán.
No me cabe ninguna duda de que vamos a lograrlo. Tenemos los mimbres para fabricar el cesto. Un equipo con suficiente calidad, experiencia e ilusión como para ganar a cualquiera. Les hemos ganado ya durante la temporada a todos ellos. Y podemos volver a hacerlo.
Apelo a la épica y a la fuerza. A la inteligencia y a la prudencia. Seamos pacientes e indulgentes cuando algo no marche, y animosos e infatigables cuando nuestros soldados necesiten de nuestro aliento. No os fallaremos. Venceremos.
Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 03.06.2011

miércoles, 27 de abril de 2011

2. Yo jugué en el Nuevo Zorrilla


Recuerdo aquel día como si fuera ayer, aunque ahora que me pongo a hacer cuentas, tendría tan solo siete años de edad. En aquella época de mi vida, mi vecino y amigo Beto, un año mayor que yo, me contó un secreto de esos que recuerdas para siempre.
En su edificio, el mismo donde vivían mis abuelos, en la calle Curtidores, acababa de llegar a vivir nada más y nada menos que un futbolista del Real Valladolid. Un tal Miguel Aracil, defensa que venía del Hércules. Por aquella época yo aún no sabía lo que era ver más partidos de fútbol que los del recreo en el cole. Mi padre no me había llevado nunca al Viejo Estadio, y el nuevo lo habían inaugurado solo hacía dos años, con lo que la afición por el balompié me la estaban empezando a contagiar mis dos abuelos, respectivamente pegados al transistor los domingos por la tarde, quiniela en mano.
A lo que íbamos. Aracil había venido a vivir al bloque donde vivían mis abuelos, y para más gozo y regocijo nuestro, tenía un hijo de nuestra edad. Poco tardó mi colega Beto en ganarse su confianza, y en menos tiempo aún estábamos los tres jugando en el salón de su casa.
Y entonces pasó lo que nadie esperaba. Un día, aquel día que no olvidaré jamás, el futbolista debía ir por alguna razón al estadio, y nos ofreció a su hijo y a nosotros dos, subir con él. Tras la preceptiva autorización de mi abuelo, subimos en su coche y llegamos al (entonces sí que era Nuevo) José Zorrilla. La primera impresión que tuve es que me pareció el estadio más grande del mundo. Nos dejó un balón y estuvimos no más de diez minutos jugando los tres en una portería. En nuestras pequeñas cabezas rugían las gradas de emoción y sonaban palmas de tango con cada jugada. El tiempo se nos pasó volando.
Aquel jugador, Aracil, no estuvo muchos años en el Real Valladolid, solo tres temporadas, pero el 30 de junio de ese mismo año 1984 el equipo formado por el loco Fenoy, Aracil, Gaíl, García Navajas, Richard, Jorge, Pepe Moré, Eusebio (Fortes), Pato Yáñez, Da Silva y López (Minguela) consiguió en la prórroga meter tres goles al Atlético de Madrid, y levantar el único título nacional en la historia del club, la Copa de la Liga, que le clasificaría por primera vez en su historia para jugar al año siguiente la Copa de la UEFA.
Creo que ese día que jugué en Zorrilla con siete años de edad nació para siempre el blanquivioleta que llevo dentro y llevaré toda la vida. Por eso hace unos días, cuando en el descanso del partido contra el Xerez saltaron al césped de Zorrilla los chavales de 7 años a jugar durante diez minutos, no pude evitar que se me escapara una lagrimita recordando el que fue, durante muchos años, el día más feliz de mi vida.

Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 27.04.2011