jueves, 1 de diciembre de 2011

16. Salvemos al Pucela



Un club de fútbol es mucho más que una empresa, lo hemos escuchado muchas veces. En él, los aficionados depositamos nuestros sueños e ilusiones; pero también nuestras decepciones y frustraciones. Durante todo el año cientos de padres primerizos suben a las oficinas del club con las pupilas aún temblorosas de la emoción, para abonar a su bebé recién nacido -incluso antes de inscribirlo en el Registro Civil- y en cuanto llegan al hospital de nuevo le plantan una bufanda blanquivioleta y le sacan una foto con el preciado carné en esa cunita adornada con nuestros colores.
El Real Valladolid siempre ha sido un club humilde, acostumbrado a vivir en el alambre muchas temporadas, cuadrando balances a costa de vender a quien despuntaba y volviendo a empezar, volviendo a armar un bloque, confiando la suerte del club en nuevos talentos con la etiqueta de «genio por descubrir». Ahora la situación es muy crítica en lo económico, tal y como era cuando llegó Marcos Fernández, o cuando se fue Ignacio Lewin.
¿Qué papel deben desempeñar los futbolistas? Obviamente cada uno debe analizar individualmente su situación, pero no olvidemos que si cada remero impulsa el barco en una dirección, este no se moverá del sitio. Yo me atrevo a pedirles que tengan altura de miras, o mejor, que miren por su propio interés, sean egoístas y piensen que siendo jugadores de un equipo de primera su caché valdrá el doble que siendo de segunda. Les ruego también que piensen en los empleados del club, en el aficionado vallisoletano de toda la vida que por mor de las circunstancias y de la crisis perdió su empleo hace meses y las únicas alegrías que tiene ya son las victorias de su Pucela y la ilusión viva por lograr volver a codearse muy pronto con los grandes y para el que pagar su abono supone un verdadero esfuerzo.
Se ha dicho muchas veces esta temporada que el grupo humano que se ha creado en el vestuario es uno de los mejores que ha tenido el club. Es ahora cuando los líderes naturales del equipo -Baraja, Rubio, Sisi, Nafti o Jaime entre otros- deben hacer valer su jerarquía y explicar a los más jóvenes que el Real Valladolid Club de Fútbol significa mucho más que esa camiseta albivioleta. Solo así podremos lograr el objetivo, que por mucho que nos distraigan, sigue siendo ganar cada partido y subir a primera. Si aficionados, prensa y club juntamos nuestras fuerzas seremos capaces de conseguir lo que nos propongamos. Recordando aquel lema de «una ciudad entera por un equipo de primera», ahora o nunca, #SalvemosalPucela.

Fran Arranz.
Publicado en El Norte de Castilla el 1-12-2011

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