Aproximadamente mil años antes de Cristo, cuando la civilización griega comenzaba a dar sus primeros pasos, el recurso al mito servía para explicar las respuestas a las grandes preguntas de la humanidad utilizando toda una serie de dioses y héroes a quienes tomar como modelo o inspiración.
Zeus -por ejemplo- era el primero y más importante de todos los dioses, el que gobernaba el mundo como Miroslav Djukic gobierna el vestuario vallisoletano. Invocado por los hombres en caso de conflicto, solventaba las diferencias entre ellos e impartía justicia sin contrariar a las partes (o al menos eso cuenta la leyenda, aunque creo que este aspecto le costará al serbio un poco más).
Por otro lado aparece Apolo, dios de la luz y la armonía, como la que aporta al conjunto Óscar González en sus buenas tardes de inspiración futbolística, iluminando al equipo en las tinieblas.
En esta particular adaptación mitológica no podemos olvidar a Hermes, el mensajero de los dioses, encarnado por nuestro capitán Javi Baraja, fiel transmisor de las órdenes de Zeus-Djukic a dioses y hombres con celeridad y precisión.
Ares, el dios de la guerra sería en esta peculiar comparación Javi Guerra (aunque en realidad el nuestro no es tan cruel con el enemigo como el griego), quien no perdona en el área rival.
Por último nos encontramos a Teseo, el Héroe que derrotó él solito a una banda de criminales en el camino hacia Atenas, que sería encarnado por el cancerbero Jaime Jiménez. Él es nuestro héroe y nuestro seguro de vida cuando todo parece perdido. Allí aparece siempre, sin acobardarse ante nadie y demostrando su valor y su experiencia en la categoría.
Todos los mitos, cuentos, historias y metáforas sirven básicamente para lo mismo: dar un sentido a la vida que nos haga soñar más allá de nuestra rutina diaria. Durante más de tres mil años hombres y mujeres han echado mano de estas y otras historias míticas con ese fin, aunque al final nos demos cuenta de que nuestra mente siempre busca la similitud adecuada en los mitos con la realidad que anhelamos.
Mi conclusión es otra también: el éxito no es sólo cosa de buenos guerreros, de dioses con poderes extraordinarios ni de héroes infalibles. Sólo la perfecta combinación de todos los factores adecuados (dirección, planificación, entrenamiento y ejecución) garantiza el éxito del equipo. Y colorín colorado, que 2011 (casi) se ha acabado.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 29-12-2011


