jueves, 16 de febrero de 2012

27. Espíritu crítico



La convulsa situación social y laboral que vivimos me da mucho que pensar últimamente. A veces tengo la impresión de que habitamos en un país en el que muchas personas prefieren que les den ya pensado y masticado aquello que tienen que decir, aquello por lo que deben luchar, o aquello contra lo que tienen que protestar, y escuchan solo una emisora de radio o leen solo su periódico de cabecera para que les reafirme en sus propios argumentos y les ayude a seguir auto-convenciéndose de que el mundo está lleno de ignorantes, todos salvo ellos, claro. En definitiva, bajo mi punto de vista una buena parte de nuestra sociedad adolece de espíritu crítico, capacidad de análisis razonado y desde distintos puntos de vista de las causas y las consecuencias, de ponerse en el lado del otro, de razonar con sentido común, aquel que de pequeños nos decían siempre que era el menos común de los sentidos.

Llévese la reflexión anterior a cualquier tema de debate actual: la política, la justicia, la reforma laboral, el deporte, el fútbol, o nuestro Real Valladolid. A los manipuladores les da igual maquillar o retorcer argumentos para sostener sus posiciones. Lo lamentable es que lectores o escuchantes caemos una y otra vez en su juego y en vez de cuestionar lo que nos venden, se lo compramos con una despreocupada sonrisa de oreja a oreja. Unos y otros lo hacen constantemente y probablemente a muchos sin querer, les sale solo.

Algo así ocurre también cuando uno lee mensajes en Twitter o se mete en el videochat sobre el deporte vallisoletano que el jefe de Información y Deportes de este periódico, Eloy de la Pisa, conduce con gran valor cada lunes en www.elnortedecastilla.es. Amparados en el aparente anonimato que da la red, algún figura aburrido en su casa o en la oficina dispara contra Manucho, Guerra o Djukic, o más esperpéntico aún, ataca al propio Eloy de la Pisa o a mi compañero de páginas los miércoles, Javi Pardo. No los critican, no, directamente los insultan.

Agradecería a esa panda de iluminados que –aunque no lo tengan por costumbre– ejerciten valores como el respeto, la reflexión serena, la sensatez, la tolerancia o la humildad. Mucho mejor nos iría a todos y especialmente a ellos. Y solo así, analizando sin radicalismos las causas que nos hicieron perder el partido de Córdoba, dónde estuvieron nuestros fallos y cómo podemos corregirlos, sabremos lo que tenemos que hacer para que no se vuelvan a repetir y podamos seguir en posición de ascenso directo hasta el final de liga.



Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 16.02.2012

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