jueves, 23 de febrero de 2012

28. El sonido de la música


«Lo decidimos anoche. Vamos a ser todos muy felices». Proclamó el capitán Georg von Trapp a sus siete hijos, que visiblemente decepcionados no podían comprender cómo el recto militar había optado por la estirada y pedante baronesa Elsa Schroeder en vez de ir tras la encantadora institutriz María, que tenía encandilados a los niños y ante las dudas de sus sentimientos acababa de huir al convento.

La bella historia que en España se tituló 'Sonrisas y Lágrimas' –y que estos días hemos podido disfrutar en Valladolid con una magnífica interpretación en su versión musical– nos recuerda que finalmente la dulce María regresó a casa de los Trapp y el capitán aceptó sus sentimientos apartando sus prejuicios, lo que consolidó la unión de la familia.

La música que se escucha estos días en el José Zorrilla suena algo desafinada. Parece que el elenco de solistas se desinfla por momentos y algunos grumetes se rebelan contra su Capitán. Ciertas actitudes algo egoístas anteponen el lucimiento personal al bien colectivo, y al entrenador –que hasta la fecha siempre había tenido palabras de elogio para sus hombres– ahora no le duelen prendas en leer la cartilla en público a su jugador más determinante, provocando con ello una división de opiniones entre los atónitos aficionados.

Se hace necesario por ello que surja en este momento una figura aglutinadora del equipo. Alguien que como la novicia María consiga devolver la ilusión y las ganas de cantar como los ángeles a la orquesta blanquivioleta. Es el momento de que los capitanes: Baraja, Rubio, Sisi o Rueda, recuerden a los músicos de Zorrilla que hace muy poco fuimos capaces de interpretar las piezas más complejas y salir airosos de todas ellas, ganándonos la admiración del auditorio.

«No hay mayor expresión de amor que ver feliz a quien amas» explica orgullosa María a los niños cuando le preguntan por sus sentimientos hacia el capitán. Estoy seguro de que eso mismo piensan nuestros capitanes cuando ven como el desconcierto se apodera por momentos de equipo y afición. No pasa nada grave, hay tiempo para enderezar el rumbo.
Desde este humilde Rincón de Zorrilla quiero felicitar a toda la parroquia el treinta cumpleaños de nuestra otra casa, la de los días de partido.

Que los próximos treinta nos sigan deparando gestas y triunfos de los que escriben la historia con letras de oro. Que nos regalen muchas sonrisas, que demasiadas lágrimas ya hemos derramado estos últimos años.



Fran Arranz
Imagen: www.absolutaustria.com

Publicado en "El Norte de Castilla" el 23.02.2012

jueves, 16 de febrero de 2012

27. Espíritu crítico



La convulsa situación social y laboral que vivimos me da mucho que pensar últimamente. A veces tengo la impresión de que habitamos en un país en el que muchas personas prefieren que les den ya pensado y masticado aquello que tienen que decir, aquello por lo que deben luchar, o aquello contra lo que tienen que protestar, y escuchan solo una emisora de radio o leen solo su periódico de cabecera para que les reafirme en sus propios argumentos y les ayude a seguir auto-convenciéndose de que el mundo está lleno de ignorantes, todos salvo ellos, claro. En definitiva, bajo mi punto de vista una buena parte de nuestra sociedad adolece de espíritu crítico, capacidad de análisis razonado y desde distintos puntos de vista de las causas y las consecuencias, de ponerse en el lado del otro, de razonar con sentido común, aquel que de pequeños nos decían siempre que era el menos común de los sentidos.

Llévese la reflexión anterior a cualquier tema de debate actual: la política, la justicia, la reforma laboral, el deporte, el fútbol, o nuestro Real Valladolid. A los manipuladores les da igual maquillar o retorcer argumentos para sostener sus posiciones. Lo lamentable es que lectores o escuchantes caemos una y otra vez en su juego y en vez de cuestionar lo que nos venden, se lo compramos con una despreocupada sonrisa de oreja a oreja. Unos y otros lo hacen constantemente y probablemente a muchos sin querer, les sale solo.

Algo así ocurre también cuando uno lee mensajes en Twitter o se mete en el videochat sobre el deporte vallisoletano que el jefe de Información y Deportes de este periódico, Eloy de la Pisa, conduce con gran valor cada lunes en www.elnortedecastilla.es. Amparados en el aparente anonimato que da la red, algún figura aburrido en su casa o en la oficina dispara contra Manucho, Guerra o Djukic, o más esperpéntico aún, ataca al propio Eloy de la Pisa o a mi compañero de páginas los miércoles, Javi Pardo. No los critican, no, directamente los insultan.

Agradecería a esa panda de iluminados que –aunque no lo tengan por costumbre– ejerciten valores como el respeto, la reflexión serena, la sensatez, la tolerancia o la humildad. Mucho mejor nos iría a todos y especialmente a ellos. Y solo así, analizando sin radicalismos las causas que nos hicieron perder el partido de Córdoba, dónde estuvieron nuestros fallos y cómo podemos corregirlos, sabremos lo que tenemos que hacer para que no se vuelvan a repetir y podamos seguir en posición de ascenso directo hasta el final de liga.



Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 16.02.2012

jueves, 9 de febrero de 2012

26. Razón y corazón




Una de las grandes batallas que se libra en todos los ámbitos de la vida desde el principio de los tiempos es aquella que enfrenta a la razón con el corazón.
Lo habitual a priori es dar por vencedor de ese sempiterno combate a la razón. Al fin y al cabo, lo normal en la vida y en el deporte es que el pez grande se coma al chico y que el equipo de mayor presupuesto gane al pequeño. Sin embargo, otras veces las cosas no salen como las había planificado el poderoso. Este combate razón-corazón se reproduce en casos como el de Alberto Contador, en los que la ley -tozuda o injusta por considerar positivo una cantidad tan ínfima- choca con el sentido común, que cree que esa sanción es desproporcionada. En cualquier caso, ahora no quiero referirme ni al fútbol modesto ni al dopaje.
La familia blanquivioleta comenzó la temporada triste y decepcionada por el amargo final del año pasado pero con ganas de volver a enamorarse del equipo. Se había logrado retener a muchas figuras de la remontada de la segunda vuelta, se había fichado a algunos futbolistas muy interesantes y con experiencia o proyección y encima teníamos de vuelta a los cedidos, aunque –la verdad sea dicha- en ellos no depositábamos demasiadas expectativas tras el discreto papel que habían realizado. El corazón, la intuición, la fe, nos decían en septiembre a los optimistas que este año podíamos hacer grandes cosas, aunque tampoco teníamos demasiadas garantías de ello, porque algunos –los de siempre- se empecinaban en recalcar que nos faltaba un central, que no teníamos lateral derecho de garantías, o que el sistema de Djukic no valía para segunda. Precisamente sobre el técnico la mayoría de la afición era bastante escéptica al conocerse su fichaje por su falta de experiencia en la categoría, y sobre todo después de habernos llevado el chasco del año pasado con 'el experimento' Antonio Gómez.
Pues bien, las jornadas han ido pasando y el tiempo ha ido poniendo a cada uno en su lugar. Pasada ya más de la mitad de la temporada, hemos conseguido hacer de la necesidad virtud y ahora la razón y los números nos confirman el buen presagio inicial: segundos en la tabla, y demostrando una superioridad técnica y táctica incuestionable sobre la práctica totalidad de equipos de la categoría. En esta batalla entre la razón y el corazón, una y otra están a día de hoy coincidiendo. Que se mantenga hasta el final de liga será cuestión no sólo de seguir confiando y soñando, sino también de seguir trabajando.


Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 9.02.2012

jueves, 2 de febrero de 2012

25. La función social del fútbol




El catedrático de Derecho Civil entró en el aula y -tras advertir de que cualquier amago de copia sería sancionado con volver en septiembre- dictó solemnemente la primera pregunta del examen: «La función social de la propiedad». Vaya por Dios, -pensé yo- el único tema que no me había dado tiempo a estudiar (qué coincidencia) en ese apresurado apretón final que todos los vagos se han pegado alguna vez los últimos quince días antes del examen. Luego me ocurrió lo de siempre, llegas a casa, abres los apuntes, y empiezas a recordar... ¡Ah claro!, ¡pero si era esto!, ¡qué rabia! 


En seguida comprendí (y ya nunca olvidé) que la función social de la propiedad significa que esta no puede entenderse y ejercerse de forma absoluta sino incardinada en la sociedad a la que pertenecemos, de forma pacífica y sin molestar al prójimo, y que puede ser reducida o compensada siempre que exista un interés común y legítimo por medio de instrumentos como la expropiación pública. 


No, no se han equivocado de sección, siguen en 'deportes'. Les ruego perdonen la licencia de haber comenzado la columna hablándoles de un tema jurídico, pero es que mucha gente cree que el fútbol es solo un deporte en el que veintidós jugadores intentan meter un balón en la portería del contrario, y los partidos empiezan en el minuto uno y acaban en el noventa. Y no, no es así. En los tiempos que corren, los futbolistas representan un auténtico modelo de éxito y de comportamiento para la juventud.

Y por eso los benjamines del 'Marina Escobar' de Valladolid (con diez años) se quedan después de un entrenamiento a ensayar el bailecito del 'Ai si eu te pego' para cuando marquen gol, porque lo vieron hacer a sus ídolos el domingo pasado en el partido.

Quizá no nos damos cuenta, pero esos jugadores son auténticos modelos para nuestra juventud, que les imita. Esa es para mí la función social del fútbol para lo bueno, y también para lo malo. En la medida en que por parte de entrenadores, prensa o compañeros se aplaudan o no se censuren comportamientos antideportivos, lesiones intencionadas, pisotones al contrario o engaños al árbitro, estamos trasmitiendo esos valores a la generación del mañana. Y esto, queridos lectores, no se enseña solo en el colegio o en el vestuario. Esto se aprende sobre todo en casa, y aquí es donde los ídolos de nuestros niños deben pensar que lo que ellos hagan hoy estará siendo imitado por millones de niños mañana. Qué poder, y qué responsabilidad, ¿no creen?



Fran Arranz
Foto: Servifutbol.com
Publicado en "El Norte de Castilla" el 02.02.2012