jueves, 20 de diciembre de 2012

61. Óscar, nuestro mago





«Un mago nunca llega tarde, ni pronto. Llega exactamente cuándo se lo propone». La enigmática frase -por si no la conocían- es de Gandalf, el mago que ayudaba a Frodo Bolsón en su cinematográfico viaje de la película «El señor de los anillos». Cuando la volví a escuchar el martes por la noche en la tele, no pude por menos que sonreír y pensar en nuestro mago particular, Óscar González Marcos. Esa frase podría estar pronunciándola el salmantino en tono solemne en el vestuario, con el resto de sus compañeros escuchando con atención en los instantes previos a un partido.
Me parece apropiado hablarles de él hoy, en vísperas del último encuentro de un gran año para el Pucela. A dos días de que nos visiten otros prestidigitadores más famosos y con más caché. Y lo hago porque él es el nuestro, el primer chaval que salió de la Residencia de Jugadores para triunfar en la máxima categoría con el primer equipo y fuera de él. Porque ha jugado en Champions League y porque desde que está de nuevo entre nosotros casi todos los domingos nos regala partidazos a un nivel estratosférico, de selección.
La suya es la historia del hijo pródigo que se fue hace una década y volvió hace un par de años. Nadie tiene duda alguna de que es el mejor jugador de nuestra plantilla, de la que además es actualmente su máximo goleador, siendo centrocampista.
Óscar ve el pase que los demás no ven. Sabe parar o acelerar el juego. Darse la vuelta y encontrar a un amigo. Salir con un regate genial de la presión de un defensa. Cuando él está, el equipo marcha. Cuando no, todos lo notan y el motor no carbura. Está probablemente en el mejor momento de su carrera. Pleno de madurez y de confianza, y con gasolina suficiente para ofrecernos dos o tres años más a un nivel muy alto. El espejo en el que se reflejan los chicos del B. Su calidad en ataque no está exenta de espíritu de sacrificio, de pelea, de lucha, o de esfuerzos defensivos cuando no tiene el balón.
No lo duden. El próximo sábado, cuando tenga delante a Xavi, a Messi o a Iniesta, a nuestro 10 no le temblarán las piernas. En su cabeza volverá a aparecer esa jugada, ese regate, ese disparo o ese pase al compañero que los demás ni imaginan. Porque nuestro mago nunca llega tarde ni pronto. Llega exactamente cuándo se lo propone.

Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 20 de diciembre de 2012

jueves, 13 de diciembre de 2012

60. Va siendo hora



Resulta cuanto menos curioso, si no directamente impresentable, que un futbolista internacional de la talla de Sergio Ramos, con el liderazgo que está demostrando año a año en la Selección y su jerarquía en el Real Madrid, al finalizar el partido del sábado frente al Real Valladolid, expresara ante los periodistas que «ya va siendo hora de que los árbitros se equivoquen para bien». Sí, sí, han leído bien. El defensa estaba pidiendo descaradamente que los colegiados se equivoquen más, pero a favor del Real Madrid.

Me llama poderosamente la atención la poca repercusión que se le ha dado a esta frase desde las televisiones, medios escritos y radiofónicos madrileños que cubrieron el partido; poniendo una y otra vez las imágenes que demuestran que no existía fuera de juego en la jugada del gol anulado al defensa, quitando hierro a la frase y justificándola, como si fuera lo más normal del mundo que un deportista profesional abogue sin tapujos porque los árbitros le favorezcan, aunque sea de manera injusta. Olé.

La banalización de estas frases me resulta inaudita e increíble. Demuestra el grado de contaminación generalizado que se vive en el entorno del Real Madrid, alentado por el entrenador a los jugadores y con la complicidad de los medios que le siguen habitualmente. Una pena.

Ya va siendo hora de que se despeje en las tertulias futboleras televisadas la sombra de la sospecha permanente sobre los árbitros. No quiero ni pensar qué hubiera ocurrido si hubiera sido el club blanco quien hubiera sufrido un error como el de Amoedo Chas en el playoff de Elche.

Va siendo hora de que deportistas de élite -que son tomados como ejemplo por millones de niños y jóvenes- se dejen de conspiraciones paranoicas y se centren en estudiar cuáles son las causas de que un recién ascendido con veinte veces menos presupuesto que el Real Madrid le tuviera contra las cuerdas hasta el final del partido. Y no, esa causa no fue que el árbitro se equivocara en esa jugada –que lo hizo, no había fuera de juego- ni durante el partido.

No pasa nada. En Zorrilla estamos acostumbrados a esas cosas (casi siempre nos pasa frente a los grandes) y al descanso casi todos pensábamos que tarde o temprano el Madrid marcaría su golito y nos dejaría compuestos y sin puntos. Pero que no se rían de nosotros, por favor. Que el señor Ramos no oculte sus carencias defensivas a balón parado y sus desastres tácticos tirando balones fuera y señalando al árbitro, en vez de asumir los fallos propios. Ya va siendo hora.


Fran Arranz



Publicado en "El Norte de Castilla" el 13 de diciembre de 2012

jueves, 6 de diciembre de 2012

59. Poder lo imposible


 
Afronté aquel juicio como un reto personal. Frente a mí, con su cabello canoso y su gastada toga se alzaba aquel veterano compañero, letrado de reconocido prestigio entre la profesión, curtido en más de mil conflictos colectivos y arduas negociaciones, despidos o expedientes de regulación, tras más de treinta años ganándose la vida en los estrados. Si cerraba los ojos incluso podía situarme mentalmente en su bufete, con las tablas del añejo parqué crujiendo bajo mis pies entre paredes cubiertas por tratados doctrinales y colecciones de jurisprudencia. Su extenso currículum sin duda impresionaba a un abogado novato como yo, que hasta hacía bien poco compraba en la librería que está enfrente de la facultad libros como los que él escribía.

Estuve preparándome para esa vista durante varios días. Leí todas las sentencias que encontré sobre casos similares y fotocopié y subrayé los extractos más interesantes de los manuales de referencia, siendo consciente de que a mi adversario no le hacía falta tanta preparación porque la experiencia que atesoraba le permitiría sacar adelante el juicio sin demasiado esfuerzo. En cualquier caso -y por ser honesto con mi cliente- yo lo iba a dar todo y si había que perder lo haría con las botas puestas y sin complejos, con preparación, ilusión y valentía.

Probablemente Víctor Pérez, Antonio Rukavina o Carlos Peña respiren en estos momentos una sensación parecida para encarar el partido frente al mediático Real Madrid. Mucho respeto, incluso admiración hacia sus rivales; campeones del mundo, balones de oro, cracks mundiales.

Y frente a ellos, nuestros chavales. Los mismos que el año pasado dieron el callo en Sabadell, Alcoy o Guadalajara. Los que aguantaron muchos meses sin cobrar. Los que saben que nuestro equipo es una familia e hicieron posible que el dieciséis de junio viviéramos una de las noches futbolísticas más bonitas de nuestras vidas. Con ilusión y confianza a raudales. Sueños bonitos en los que celebramos un gol abrazándonos en un estadio Zorrilla en el que no cabe un alfiler.

Gané ese juicio, pese a los temores previos y las dudas lógicas que la entidad del contrario me inspiraba, y me demostré a mí mismo que por mucha fama que tuviera el compañero, casi siempre gana el que más se lo curra. Por eso deseo que el sábado no empecemos el partido ya perdiendo desde el vestuario. Que salgamos al campo a tope y con ganas de llegar a cada balón antes que nuestro rival, haciendo exactamente lo que sabemos hacer, pase lo que pase después. A por ellos.




Publicado en "El Norte de Castilla" el 6 de diciembre de 2012