Suele decirse que una imagen vale
más que mil palabras. Y probablemente así sea. El caso es que palabras se han
vertido y se vierten a diario por cientos. En tertulias de bar, de máquina de
café, o de whatsapp. Este periódico está lleno de ellas y es el trabajo de
muchos profesionales escribirlas cada día para que ustedes pasen un rato
entretenido mientras toman un café o descansan en el sofá. Hojas rellenas de palabras,
imágenes y más palabras.
Como lector yo disfruto
contemplando cada lunes -mientras hojeo con avidez e impaciencia el periódico- el
reportaje fotográfico del partido del Real Valladolid. Y observando esas
imágenes de partido contra el Getafe, empatizo subconscientemente con nuestros
jugadores y me vienen a la cabeza algunos pensamientos que sus ojos reflejan: la
incredulidad en el rostro de Balenziaga, la seriedad y concentración en el de
Omar, o la decepción en semblante de Dani Hernández tras los goles recibidos.
En general se habla mucho y se
analiza poco. Se afirma alegremente pero con rotundidad -y yo soy bastante
enemigo de la rotundidad- que nuestros porteros no tienen calidad suficiente
para primera división. Obviando el razonamiento que uno de ellos es
internacional y tiene grandísimos reflejos y que el otro ha sido un pilar en el
ascenso, amén de otros méritos más colectivos. Han fallado, es cierto, pero es
que quizá es que el nivel de Real Valladolid en la cabeza de esos contertulios
sea el de un equipo “champions”. Pero ojo, que Valdés o Casillas también fallan
de vez en cuando.
La mirada de Javi Guerra, sin
embargo, me transmite tristeza. Parece estar pensando: «no voy a marcar, no voy
a llegar al balón, no cuento para el jefe». Y yo, si fuera colega de Javi le
diría: «no te agobies, vacíate en cada entrenamiento y confía en que el
resultado llegará».
Yo no entiendo demasiado de
fútbol. Soy aficionado, no entrenador, y toda mi experiencia se limita a acudir
cada quince días a Zorrilla desde hace diecisiete años. Sólo sé que he visto a
muchos porteros y delanteros en nuestro equipo, muchísimos de ellos bastante peores
que aquellos que ahora señalamos.
En fin, no les entretengo más.
Sólo les invito a que cuando vean una foto de un futbolista en el periódico,
junto a estas palabras, o el próximo lunes, traten de hacer ese ejercicio
mental de empatía de imaginar, mirando sus ojos, qué puede estar pasando por la
cabeza de ese profesional. Las cosas se perciben así desde otro punto de vista,
diferente al que habitualmente tenemos, pero siempre enriquecedor.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 22 de noviembre de 2012



