jueves, 22 de noviembre de 2012

58. Mirando la mirada



Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras. Y probablemente así sea. El caso es que palabras se han vertido y se vierten a diario por cientos. En tertulias de bar, de máquina de café, o de whatsapp. Este periódico está lleno de ellas y es el trabajo de muchos profesionales escribirlas cada día para que ustedes pasen un rato entretenido mientras toman un café o descansan en el sofá. Hojas rellenas de palabras, imágenes y más palabras.

Como lector yo disfruto contemplando cada lunes -mientras hojeo con avidez e impaciencia el periódico- el reportaje fotográfico del partido del Real Valladolid. Y observando esas imágenes de partido contra el Getafe, empatizo subconscientemente con nuestros jugadores y me vienen a la cabeza algunos pensamientos que sus ojos reflejan: la incredulidad en el rostro de Balenziaga, la seriedad y concentración en el de Omar, o la decepción en semblante de Dani Hernández tras los goles recibidos.

En general se habla mucho y se analiza poco. Se afirma alegremente pero con rotundidad -y yo soy bastante enemigo de la rotundidad- que nuestros porteros no tienen calidad suficiente para primera división. Obviando el razonamiento que uno de ellos es internacional y tiene grandísimos reflejos y que el otro ha sido un pilar en el ascenso, amén de otros méritos más colectivos. Han fallado, es cierto, pero es que quizá es que el nivel de Real Valladolid en la cabeza de esos contertulios sea el de un equipo “champions”. Pero ojo, que Valdés o Casillas también fallan de vez en cuando.

La mirada de Javi Guerra, sin embargo, me transmite tristeza. Parece estar pensando: «no voy a marcar, no voy a llegar al balón, no cuento para el jefe». Y yo, si fuera colega de Javi le diría: «no te agobies, vacíate en cada entrenamiento y confía en que el resultado llegará».

Yo no entiendo demasiado de fútbol. Soy aficionado, no entrenador, y toda mi experiencia se limita a acudir cada quince días a Zorrilla desde hace diecisiete años. Sólo sé que he visto a muchos porteros y delanteros en nuestro equipo, muchísimos de ellos bastante peores que aquellos que ahora señalamos.
En fin, no les entretengo más. Sólo les invito a que cuando vean una foto de un futbolista en el periódico, junto a estas palabras, o el próximo lunes, traten de hacer ese ejercicio mental de empatía de imaginar, mirando sus ojos, qué puede estar pasando por la cabeza de ese profesional. Las cosas se perciben así desde otro punto de vista, diferente al que habitualmente tenemos, pero siempre enriquecedor. 



Publicado en "El Norte de Castilla" el 22 de noviembre de 2012

jueves, 15 de noviembre de 2012

57. Las barbas del vecino



Cuando éramos críos nos gustaba bromear en el colegio diciendo que Palencia era el barrio más grande de Valladolid. Ahora, ya adultos, nos damos cuenta de que cada día muchos palentinos vienen a trabajar a la capital y muchos pucelanos se acercan al Cerrato a cumplir su jornada en una fábrica. Límites que en realidad no existen entre las dos capitales de provincia más próximas de nuestro país.

El caso es que Valladolid y Palencia, Palencia y Valladolid, han estado, están y estarán siempre muy unidas. El mismo carácter seco y recio castellano, idéntica parquedad en nuestras palabras, semejante rostro castellano viejo. Hermano mayor, y hermano pequeño, hijos del mismo padre y de la misma madre.

Por compartir con los hermanos palentinos hasta compartimos colores. De acuerdo, es verdad, nosotros preferimos el violeta, y ellos el morado. Dos tonalidades del mismo agujero de la paleta del pintor, que descienden del antiguo pendón de castilla, campo de gules bermellón que la lluvia tiñó al morado que hoy portamos, y que incluso se confunde en las zamarras pucelanas, cuyas barras son actualmente más moradas que violetas, a diferencia de antaño.

Días difíciles para los amantes del fútbol en Palencia. Se escuchan letanías fúnebres bajo el Cristo del Otero. El administrador concursal (el mismo que tenemos nosotros) anuncia la liquidación del club de fútbol de la ciudad; y delante de los micrófonos los periodistas preguntan al capitán del equipo, que no es capaz de articular palabra.

El C.F. Palencia fallece joven, víctima de errores y gestiones de otra época, que no entienden de sentimientos, dejan de lado al deporte y reducen la pasión a fríos números, a una fórmula al pie de una hoja de cálculo. Leo que con setenta mil euros podrían seguir adelante. ¿Por cuánto tiempo? Hoy sabremos si es demasiado tarde o aún queda esperanza. Parece una cantidad asumible y una inversión razonable para cualquier empresa que quiera presentarse como la salvadora del equipo.

Cada uno de nosotros debería pensar si merece la pena quejarse en Valladolid por cómo está siendo gestionado nuestro club mientras observamos lo que le ha ocurrido a nuestro hermano palentino. Paradojas de un destino cruel. La sensatez en la elaboración de la plantilla, los sueldos adaptados a nuestros ingresos actuales, la promoción del talento local, y en general, controlar cada euro gastado, son las únicas vías para no vernos mañana como el Palencia, rogando caridad y llorando por la desaparición de un sentimiento. 



Publicado en "El Norte de Castilla" el 15-11-2012


jueves, 8 de noviembre de 2012

56. Juego bonito



No hay más que asomarse a los mentideros blanquivioletas para constatar que todos los debates se centran en las últimas semanas (de forma especialmente intensa los últimos días) en el sorprendente –y hasta ‘frustrante’- cambio de modelo que presuntamente ha sufrido el juego del equipo.

Sucede que el año pasado –el primero de Djukic- el Pucela era mandón en el césped, dominador, capaz de ganar a base de triangular y mover rápidamente el balón hasta desesperar a sus rivales. Basando su juego en la posesión, los apoyos constantes, la ayuda de los mediocentros; y combinándolo con jugadores que se adueñaban del centro del campo, ya fuera por fuerza (Nafti), colocación (Pérez) o toque  (Rubio), complementados en punta con un delantero (Guerra) muy trabajador, y que sin escatimar en bajar a medio campo a recibir y a elaborar jugadas además aseguraba más de veinte goles
.
Sin embargo subimos a Primera y el día del Rayo inesperadamente perdemos la posesión del balón, tiramos balones largos a Manucho, y cambiamos nuestro tradicional juego preciosista de control y toque por otro más directo; con resultado de tres puntos y una goleada de escándalo a nuestro favor.

Este recurso al juego directo que se utilizó en ese partido, el de Copa ante el Betis o el domingo en Pamplona, no deja de ser –en mi opinión- nada más que eso: un recurso. Cada partido y cada rival es un mundo distinto en función de los jugadores de los que disponíamos y del estilo del rival, porque en Primera nuestro equipo cambia su rol: ya no es favorito en todos los estadios sino uno más dentro de un grupo muy igualado de conjuntos que luchan por la permanencia y cuando juegan en casa –además- están muy arropados por su público.

A lo anterior podemos sumar las bajas en nuestro centro del campo y las lesiones en la defensa, factores que confluyen en una decisión de contener al rival más atrás y esperar una ‘contra’ para intentar llevarse el partido, tal y como ocurre ante Osasuna.

¿Es preocupante, alarmante o frustrante este cambio en el estilo? No lo sé, pero mi opinión es que es inteligente, práctico, y demuestra que el equipo goza de versatilidad y capacidad de adaptación a las circunstancias de cada caso que le permite con unos recursos muy limitados sacar partido a lo que hay para obtener un buen rendimiento en situaciones complicadas. Cualquier otra interpretación estará obviando que nuestro único objetivo de este año es la permanencia, y para lograrla, el juego bonito es uno de los caminos, aunque no el único.




Publicado en "El Norte de Castilla" el 8-11-2012

Foto: gurusblog.com

jueves, 1 de noviembre de 2012

55. ¿Qué hacemos con Guerra?



¿Era Javi Guerra el mejor delantero de segunda? Obviamente era uno de los mejores. Sus cuarenta y nueve goles en dos temporadas demuestran que sabe hacer su trabajo, pero ¿se le ha olvidado de repente todo lo que sabe?. No, por supuesto que no. Entonces, ¿qué le pasa? ¿Por qué no marca? Y lo que es más importante, ¿qué podemos hacer para que vuelva por sus fueros y marque las diferencias convirtiéndose en el puntal y el referente ofensivo del equipo que siempre ha sido?

Los delanteros pasan por rachas, y los centrales de primera división tienen más calidad y más rapidez que los de segunda. Eso es un hecho incuestionable, pero ¿hay tanta diferencia como para no ser capaz de marcar un solo gol? Considero que no, puesto que oportunidades ha tenido en todos los partidos que ha disputado. Tras meditar la respuesta, ésta debe ser la suma de varios factores.

El primero: la confianza. Entrenador y compañeros deben apoyarle en cada jugada, buscarle en cada pase, abrazarle en cada gol aunque no sea suyo. 

Segundo: la motivación. El míster debe estimularle, provocarle, hablarle. Hacer que mantenga constantemente la actitud, la presión, que corte balones, que achuche al portero y a los centrales del rival cada minuto que esté sobre el césped. Que no desconecte del juego. 

Tercera clave: que juegue. Sería conveniente que participase en todos los partidos -muchos o pocos minutos, da igual- pero que juegue. Que se siga sintiendo importante y recupere sensaciones. Empezando por el partido de hoy en Copa del Rey. Guerra debe seguir jugando, cogiendo confianza, buscando el gol. 

Cuarto y último aspecto: el apoyo de la afición es importantísimo. Es muy fácil dejarse llevar por la rabia y pitar al jugador cuando falle un remate o no presione una jugada. Lamentablemente esa actitud no ayuda en nada a que supere el bache. Hay que aplaudirle en cada intento. Ese es el camino correcto para recuperar su mejor versión.

Soy de los que piensan que la suerte hay que currársela. Que las cosas no suelen venir por azar en la mayoría de los casos, y si se dan los factores que he reseñado, estoy convencido de que muy pronto Javi Guerra volverá a ser el que nosotros sabemos que es y que en realidad nunca dejó de ser. Porque en el fondo todos los aficionados estamos deseando volver a escuchar la canción de los goles mientras cantamos en las gradas: «¡Gol del Real Valladolid!, ¡gol de Javiiiiiii Guerraaaaa!»


Publicado en "El Norte de Castilla" el 1-11-2012

Foto: vavel.com