jueves, 25 de octubre de 2012

54. Sólo negocios




Pasa en la vida igual que en el fútbol. Celos profesionales, dudas razonables, o simplemente competencia, suerte o talento. Seguro que no fue una decisión fácil para Djukic. Estoy convencido de que le dio una y mil vueltas, lo pensó durante toda la semana y al final llegó a la conclusión de que lo mejor para el equipo era poner bajo los palos de la portería de La Rosaleda a Dani, el espigado venezolano que venía de ser titular en su selección; en vez de a Jaime, el Zamora de segunda que nos había conducido brillantemente al ascenso la temporada pasada.

El de portero es un puesto peculiar en el fútbol. El más raro de todos. Siempre solo, sus fallos se notan más que los de nadie. Siempre con el hándicap de que ahí sólo juega uno. El todo o la nada. Estrella o desconocido.

Yo creo que hay que desdramatizar un poco esta cuestión. Creo que no debemos hacer una tragedia o alimentar de forma morbosa una polémica por este cambio. Al fin y al cabo un equipo es la suma imperfecta de cada uno de los futbolistas que lo componen, cada uno con sus virtudes y sus defectos, y si el entrenador es coherente y justo –cosa que por el momento el nuestro ha demostrado-, ningún jugador debería sentir su suplencia como algo personal.

Dani no fue titular el sábado sólo por ser simpático, ni tampoco exclusivamente por los fallos de Jaime. Seguramente lo fue porque se lo había ganado en los entrenamientos de toda la temporada, de la pretemporada o de los partidos del play-off, sumado a que el manchego no había dado demasiada seguridad al equipo en dos partidos. El venezolano fue el titular porque el entrenador sólo puede ganarse al vestuario de una forma: siendo justo con el grupo. Y demostrando que en este club ni hay nadie intocable en su puesto, ni nadie está descartado para jugar. Ejemplos de esto último tenemos muchos, gratas sorpresas en casi todos los casos.

El serbio nos ha demostrado muchas veces ya que es capaz de cambiar de opinión y conceder una oportunidad a quien se la gana, si se lo demuestran a base de trabajo. 

Por todo ello hay que animar a Jaime a que siga trabajando y desear a Dani que tenga suerte cuando juegue. La competencia siempre es buena en la vida; y al fin y al cabo, como decía Vito Corleone en El Padrino, «esto no es nada personal, son sólo negocios». 





Publicado en "El Norte de Castilla" el 25 de octubre de 2012

Foto: sololistas.net

jueves, 18 de octubre de 2012

53. Guerras de hoy



Minas, bombas, granadas. Campos de batalla. Generales detrás de una trinchera o en una tienda de campaña planeando el siguiente ataque al enemigo. Computando bajas y evaluando daños colaterales. Habilidades castrenses y  estrategia militar que han conseguido desde hace siglos ganar soberanías territoriales, conquistar plazas enemigas, someter y ampliar imperios. A fuerza de cañonazos, espadas o misiles.

En el siglo XXI algo ha cambiado. Políticos mediocres que tratan de pescar en río revuelto aprovechando situaciones críticas generalizadas y clásicas rivalidades futbolísticas para reclamar independencias, autogobiernos, o autodeterminaciones. Y para ello utilizan a algunos clubes, y lo que es peor, esos clubes no solo se dejan manejar sino que participan de la pantomima, dando la espalda a sus aficionados de otros puntos del planeta.

Directivos irresponsables a los que se les llena la boca proclamando países, participando en manifestaciones y reclamando derechos y banderas que no corresponde enarbolar a deportistas, porque ellos no representan a la ciudadanía. Nadie les votó para ello. Disfrazan sus espurias reivindicaciones con noble traje del deporte. Una pena que no aprendan el ejemplo de nuestra selección nacional, en la que vascos, canarios, castellanos, asturianos, catalanes, madrileños o gallegos, españoles de todos los rincones de nuestro país, reman juntos para llegar a ser campeones de Europa o del mundo. Esa no es mi guerra.

A veces pasamos por alto que el fútbol sólo es un pasatiempo, un deporte, un hobby para el que lo único que hace falta son dos jerséis que hagan de porterías y una pelota de papel de plata que minutos antes envolvía una merienda.

La guerra que yo quiero ver cada domingo se libra en un manto verde de césped, de 105 metros de largo por 68 de ancho. En ella dos ejércitos compuestos por once soldados y un general compiten por tres puntos sin más armas que sus botas, su preparación y su astucia. En su cuartel general preparan la estrategia, estudian la táctica, recogen a los caídos y aprenden de las derrotas.

Porque más allá de todo lo accesorio, esto nunca ha dejado de ser un juego. Con más o menos adornos, más o menos teles y más o menos asistentes a los estadios. Y quien quiera conseguir hoy victorias políticas debería presentarse a las elecciones, no servirse de las pasiones más profundas de los aficionados, de los sueños de los niños, del sudor de los futbolistas. No se lo merecen. No nos lo merecemos.




Publicado en "El Norte de Castilla" el 18 de octubre de 2012


viernes, 12 de octubre de 2012

52. Matemáticas



El encanto del fútbol radica precisamente en lo imprevisible. Es verdad, la mayoría de las veces el equipo grande gana al pequeño y el crack mundial mete un golazo regateando a tres rivales. Pero claro, si todo fuera así de fácil ni existirían las quinielas ni las casas de apuestas, ni el aficionado del equipo humilde soñaría con que su equipo del alma venciera al de campanillas.
No. En este bendito deporte dos y dos no siempre suman cuatro. El Deportivo le estropeó todo un centenario al Real Madrid, el Pucela se libró de un descenso descendiendo al Betis en el Ruiz de Lopera y el mediático pero hasta ahora poco efectivo Manucho nos regaló un partidazo contra el Rayo.
Y ahí estamos nosotros a día de hoy, con siete partidos, diez puntos, encabezando el grupo de los humildes de primera. Con más confianza que al principio, y con oficio. Defendiendo, tocando, creando y remontando. Y arrancando un punto el pasado sábado con algo de fortuna, pese a jugar mal y no tener el control del balón.
A lo mejor nos hemos dado cuenta de que tener una plantilla corta tiene sus ventajas pero también implica que ante lesiones y tarjetas empieza a faltarte gente, aunque los que entren no desentonen. Y quizás nuestro delantero de referencia no esté en su mejor momento, pero ello es compensado con el momento dulce que vive el mediapunta. Y nuestro portero, que se está doctorando en primera a base de bofetadas, está creciendo en cada partido. El equipo al completo está asentándose en la categoría.
No nos damos cuenta de que a veces, un grupo de chavales dentro de un vestuario puede gritar de rabia, juntar sus manos y salir en la segunda parte a comerse el césped, sacándole los colores a viejos zorros de la categoría y demostrando que ellos también saben jugar bien.
En fin, que la victoria en el fútbol se consigue por una mezcla de muchos factores. No solo influye el escudo en el pecho, el color de la camiseta, o los miles de euros de tu contrato. Se consigue por preparación, esfuerzo, motivación, calidad, garra, desborde, y por qué no decirlo también… una pizca de suerte. Vamos por buen camino, sigamos pues en esta senda. Porque cuando alguien está motivado, concentrado y a gusto con lo que está haciendo, no hay rival que se le ponga por delante. Conseguirá su objetivo. Y porque como decía Jacinto Benavente «Todos creen que tener talento es cuestión de suerte; pero nadie piensa que la suerte pueda ser cuestión de talento».



Publicado en "El Norte de Castilla" el 12 de octubre de 2012

Foto: fotolibre.net

jueves, 4 de octubre de 2012

51. Ser segundo




Faemino y Cansado, uno de los mejores dúos españoles del humor absurdo, defendían con innegable lógica en uno de sus más brillantes sainetes de los noventa, que en el caso de que Carlos Sainz no lograra ser Campeón del mundo de Rallies no debía preocuparse. Ser «Subcampeón» suena mejor y mola muchísimo más que ser única y tristemente… campeón.
Sería una parodia para justificar un fracaso, desde luego, pero lo cierto es que no siempre en la vida todo el éxito depende en exclusiva de llegar ser el líder, el primero, el campeón, o el número uno. ¿Quién no recuerda que en la primera edición de Operación Triunfo ganó Rosa de España? ahora nadie discutirá que el éxito conseguido por David Bisbal a lo largo de los años ha sido mucho mayor.
Casi siempre el líder de un grupo, una empresa o un equipo tiene a su lado un punto de apoyo importante, esa persona que desde un discreto segundo plano se ocupa de que todo salga según lo previsto. Alguien a quien no le importa ser «el segundo de…» y su meta inmediata no es el éxito individual sino formar equipo con su jefe para conseguir el objetivo común.
Es precisamente en el tándem que forman primer y segundo entrenador blanquivioletas, Miroslav Djukic y Raymond Henric-Coll (Ray), donde radica uno de los secretos del éxito de este Real Valladolid. Ambos trabajan juntos a diario en la preparación de los partidos y rivales, y el fruto se ve sobre el campo y en los resultados que se consiguen. Por ello es de justicia señalar que Ray es también uno de los responsables, en pequeña o mayor medida, de la apabullante victoria ante el Rayo Vallecano, y esta columna es un reconocimiento hacia él.
Y otro apunte más sobre «segundones». La noticia no puede ser otra. Los dos que hasta hace poco estaban condenados al ostracismo, los que no valían, los que no contaban, demostraron el domingo que pueden ser muy útiles y pueden aportar cosas muy interesantes a la plantilla que tenemos. Bravo por ellos. El gozo que nos proporcionaron con sus goles y su juego fue inmenso y su aportación al grupo es la mejor noticia para una afición necesitada de alegrías.
Recordaremos esta mágica tarde durante muchos años, porque seguro que la fiesta tarda en repetirse. Sólo espero que la «gasolina» de esta victoria nos dure unas cuántas jornadas, y ya en la dinámica ganadora, afrontemos nuestros próximos encuentros con inteligencia y humildad, porque como dijo el míster una vez, «en fútbol vales tanto como lo que hiciste en tu último partido».



Publicado en "El Norte de Castilla" el 4 de octubre de 2012

Video: youtube.es