Cuando una persona desea
realmente algo, el universo entero conspira para que pueda realizar su sueño.
La frase no es mía, está extraída de la novela “El Alquimista”, de Paulo
Coelho, el escritor brasileño que ha vendido más de 50 millones de libros en
todo el mundo.
Yo leí este libro hace 15 años,
cuando aún era un joven estudiante con la cabeza llena de pájaros, sin nada
claro en la vida, pero con un montón de proyectos y de ilusiones, y me encantó.
Os lo recomiendo. Cuenta la historia de Santiago, un joven pastor que dedica
una gran parte de su vida en pos de cumplir un sueño, su “leyenda personal”,
desafiando o escribiendo su propio destino, hasta que finalmente… Lo leéis, no
os lo voy a desvelar.
Yo suelo utilizar, de manera
mucho más prosaica, la manida frase que indica que para conseguir cualquier
cosa en la vida sólo hacen falta dos cosas: tiempo y ganas. Y a fe que nuestro
equipo tiene tiempo suficiente aún para lograr el objetivo y demuestra en cada
partido –especialmente en los cinco últimos ante Elche, Almería, Numancia, Las
Palmas y Xerez- unas evidentes ganas de triunfar.
Del partido del pasado sábado -que tuve la fortuna de vivir en directo- sólo diré que vencimos con la solvencia que tienen los grandes, que se percibe que todos nuestros futbolistas juegan más tranquilos y más cómodos cuando está el 10 (Óscar) en el campo, y que la victoria fue tan apabullante y merecida como justa. Tras nuestros dos primeros goles, el rival dejó de creer en sí mismo. Y al final cayó goleado precisamente por “bajar los brazos”.
De las diez finales que nos quedan sólo diré que el Real Valladolid depende de sí mismo. Y añado -compartiendo plenamente la teoría del autor de “El Alquimista”- que cuando pones todo tu empeño, tu ilusión y tu pasión en llevar a cabo la tarea, parece que todos los planetas del universo se alinean para que lo consigas.
Sin embargo, no caigamos en una falsa euforia ni en el error de creer que todo está ya hecho porque lo mejor y lo más duro falta aún por llegar. La historia del fútbol nos ha demostrado en demasiadas ocasiones que cuando un equipo está arriba en la tabla (en este caso Celta o Deportivo) y ven que viene otro por detrás como una moto, las piernas comienzan a flaquear víctimas del pánico a perder la posición de privilegio. Espero que hayamos aprendido la lección y no aflojemos en esta cuenta atrás para el ascenso.
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 12.4.2012

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