Me apuesto un Sugus a que a ti
también te ha ocurrido alguna vez durante tu más tierna infancia. Tu madre
llegaba a recogerte a la puerta del colegio mientras apurabas las últimas
patadas al balón y en cuanto se encontraba con los otros padres, con la excusa
más peregrina, aprovechaba para dejarte en evidencia ante ellos con toda
profusión de detalles. «Mi hijo es muy vago, no estudia nada…» No hace falta
que siga, ¿verdad?
La posterior sensación de frustración
era un clásico inevitable: «jobar mamá, ¿qué te he hecho yo a ti para que me
dejes siempre en ridículo delante de mis amigos?, ¿por qué los padres de los
demás niños siempre les defienden mientras que tú me pones verde?» Era inútil.
Volvía a hacerlo en cuanto se presentara la menor oportunidad. Eso sí, siempre
con cariño.
Recurro al tema de las (odiosas)
comparaciones, al hilo de un interesante debate generado hace unos días entre
la afición: ¿es mejor este Real Valladolid de Djukic o el de Abel, que terminó
la temporada pasada en play-off? Para muchos la respuesta está clara: aquel
equipo era más completo que éste, tenía más profundidad por bandas, más garra y
más seguridad defensiva. Por el contrario, para otros nuestra plantilla actual
posee más calidad tanto en la creación como en la finalización de las jugadas
de peligro y sobre todo una mejor dirección de juego.
Mi opinión es que en términos
globales hemos mejorado, sobre todo en la portería (Jaime fue todo un acierto),
en el mediocentro (Víctor Pérez se ha destapado como un centrocampista
fantástico), en la mediapunta (especialmente con Óscar en su mejor año) y en la
delantera (donde ahora tenemos las alternativas de Bueno, Manucho, Marquitos…).
En resumen: más posibilidades en casi todas las líneas y de más calidad.
Por el contrario, es evidente que
esta temporada hemos perdido a un baluarte en la banda derecha (sobre todo por
la baja de Barragán) y otro en el centro de la defensa (Jordi terminó la
temporada en un gran nivel). Sin embargo, no podemos obviar otro matiz: en el
banquillo Djukic demuestra un compromiso con la “marca Valladolid” muy del
gusto de buena parte de la afición: en la conexión del técnico con la grada, mi
percepción es que hemos mejorado.
En resumen, conociendo y aceptando
que todas las comparaciones son odiosas, no siempre se cumple el viejo dicho
“cualquier tiempo pasado fue mejor”. Lo
que es indiscutible es que el año pasado no se subió y de momento este año
nuestras opciones están intactas. Sólo las cifras nos demostrarán al final si
el equipo del “Somos Valladolid 2012” era mejor o peor que el del “Yo no aflojo
2011”.
Fran Arranz
Imagen: www.blanquivioletas.com
Publicado en "El Norte de Castilla" el 8.03.2012

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