jueves, 8 de marzo de 2012

30. Cuarenta segundos




Pocas cosas existen tan volubles como el ánimo, esa poderosa fuerza que te hace capaz de todo o te hunde en la miseria de tus propios miedos en un instante.

En España en general y en Valladolid en particular somos muy de extremos. Pasamos del cielo al infierno en el tiempo que tarda un balón en salir lamiendo el palo izquierdo del portero del Celta, que éste saque en largo y en la siguiente jugada nos marquen gol. Más o menos unos cuarenta segundos. Suficiente para que nuestra mente pase de saber confiada que somos los mejores (y que tiemblen los demás) a asumir con castellana resignación que todo está perdido y debemos olvidarnos del ascenso directo. Así es la vida.

Por si fuera poco, te vienes abajo y comienzas a descender por una espiral de negatividad en la que sólo aprecias lo malo que te ha pasado y lo desgraciado que eres, menospreciando todo lo bueno que aún estás a tiempo de conseguir. Parece que nos quedamos satisfechos asumiendo nuestra propia desgracia, y además, osamos llamar loco o iluso a aquél que se empeña en mantener la fe, viendo lo positivo y recordando que mientras haya vida debe haber esperanza.

¡Arriba ese ánimo, amigos! Pensadlo de esta forma: nos quedan aún ocho partidos en casa y siete fuera. Celta y Deportivo deben enfrentarse entre ellos y nosotros debemos visitar Riazor. Si nos ponemos a tres puntos del equipo coruñés, ¿de verdad nadie cree que podemos dar la vuelta a la tortilla de la clasificación? 

¿Acaso ellos van a ganarlo todo? No es momento de desanimarse, aflojar, o dejarse llevar por el negativismo. Como decía Napoleón Hill, si piensas que vas a perder, ya has perdido.

Nada menos que cuarenta y cinco puntos restan por jugarse. Todo aún por decidir. Y como alguno piense antes de tiempo que ya ha logrado el ascenso y se ponga a festejarlo, sabemos lo que le va a pasar.

Hoy no debemos agobiarnos pensando si vamos a subir directamente o a jugar el play-off. Hoy debemos pensar en el Elche, próximo rival, aquéllos que convirtieron nuestro sueño en pesadilla. Los que se quitaban la bota y tiraban balones fuera para desquiciarnos porque nos sabían mejores. Hacerles frente sin complejos, con orgullo. Seguros de que -aunque a veces en el fútbol o en la vida gane el más pillo o el que menos lo merezca- a la larga el esfuerzo y la honradez te conducen al éxito. Porque eso es así. 



Fran Arranz
Imagen:  www.aramis.es



Publicado en "El Norte de Castilla" el 8.03.2012

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