jueves, 29 de marzo de 2012

33. Tres apuntes



Primer apunte. Alberto Einstein se inventó una extraña fórmula (E=mc²) para exponer su famosa teoría de la relatividad. Creo que habla sobre equivalencias entre masa y energía, pero en fin, qué quieren que les diga si yo soy de letras y esa fórmula no la entiendo. Yo prefiero explicar la relatividad de esta manera: si el gol de Sisi lo mete Messi nos pasamos viéndolo en los 'futboleros', 'puntopelotas' y 'golteuves' mes y medio. Fíjense si será relativo. Por cierto, tengo otra teoría para explicar el citado gol, la teoría de la farola: si vas andando por la calle y te encuentras con una farola o la rodeas o te pegas un trompazo contra ella. El pequeño y bravo albaceteño sorteó a tres farolas en vez de chocarse contra ellas y colocó el cuero donde el guardameta numantino (amigo para siempre desde el domingo) no podía llegar.
Segundo apunte. El pasado martes tuve la suerte de escuchar en persona a Vicente del Bosque. Me quedo con una anécdota que relató. Explicó que en el Mundial, tras la inesperada derrota contra Suiza en el primer partido se juntaron en el vestuario y analizaron el partido. No buscaron culpables de los fallos cometidos. Fueron conscientes de dónde estaban, qué podían conseguir, y cuál era el camino para mejorar aquello que no había salido como habían planeado. Una verdadera lección de serenidad y excelencia que al fin y a la postre nos llevó a conseguir ser campeones del mundo. Nos podemos aplicar la lección para cuando volvamos a perder un partido (aunque eso no será este sábado, porque a la UD Las Palmas le ganaremos fijo).
Tercer y último apunte. Mi máximo respeto y admiración por el compromiso y profesionalidad que están demostrando trabajadores y jugadores de la primera plantilla y del filial del Real Valladolid, ejemplo y orgullo para los aficionados de este equipo. Con esta gente vistiendo nuestra camiseta podemos estar tranquilos. Son grandes y lo demuestran cada domingo en el verde. Sin haber cobrado, se están dejando la piel por conseguir el objetivo.
Primera conclusión: el trabajo es el mejor camino para superar todas las crisis. En la oficina, reclama todo aquello que te deban y defiende tus derechos, pero en el terreno de juego demuestra tu profesionalidad dándolo todo. Solo así serás un verdadero ejemplo para los demás. Segunda: hasta los campeones del mundo pierden partidos que merecen ganar contra rivales de menor nivel. El truco no está en caer, sino en levantarse. Tercera: si ven una farola por la calle, apártense. No digan que no se lo advertí.
Imagen: mundofotos.net


Fran Arranz



Publicado en "El Norte de Castilla" el 29.03.2012

jueves, 22 de marzo de 2012

32. Comparaciones



Me apuesto un Sugus a que a ti también te ha ocurrido alguna vez durante tu más tierna infancia. Tu madre llegaba a recogerte a la puerta del colegio mientras apurabas las últimas patadas al balón y en cuanto se encontraba con los otros padres, con la excusa más peregrina, aprovechaba para dejarte en evidencia ante ellos con toda profusión de detalles. «Mi hijo es muy vago, no estudia nada…» No hace falta que siga, ¿verdad?

La posterior sensación de frustración era un clásico inevitable: «jobar mamá, ¿qué te he hecho yo a ti para que me dejes siempre en ridículo delante de mis amigos?, ¿por qué los padres de los demás niños siempre les defienden mientras que tú me pones verde?» Era inútil. Volvía a hacerlo en cuanto se presentara la menor oportunidad. Eso sí, siempre con cariño. 

Recurro al tema de las (odiosas) comparaciones, al hilo de un interesante debate generado hace unos días entre la afición: ¿es mejor este Real Valladolid de Djukic o el de Abel, que terminó la temporada pasada en play-off? Para muchos la respuesta está clara: aquel equipo era más completo que éste, tenía más profundidad por bandas, más garra y más seguridad defensiva. Por el contrario, para otros nuestra plantilla actual posee más calidad tanto en la creación como en la finalización de las jugadas de peligro y sobre todo una mejor dirección de juego.

Mi opinión es que en términos globales hemos mejorado, sobre todo en la portería (Jaime fue todo un acierto), en el mediocentro (Víctor Pérez se ha destapado como un centrocampista fantástico), en la mediapunta (especialmente con Óscar en su mejor año) y en la delantera (donde ahora tenemos las alternativas de Bueno, Manucho, Marquitos…). En resumen: más posibilidades en casi todas las líneas y de más calidad.

Por el contrario, es evidente que esta temporada hemos perdido a un baluarte en la banda derecha (sobre todo por la baja de Barragán) y otro en el centro de la defensa (Jordi terminó la temporada en un gran nivel). Sin embargo, no podemos obviar otro matiz: en el banquillo Djukic demuestra un compromiso con la “marca Valladolid” muy del gusto de buena parte de la afición: en la conexión del técnico con la grada, mi percepción es que hemos mejorado.

En resumen, conociendo y aceptando que todas las comparaciones son odiosas, no siempre se cumple el viejo dicho “cualquier tiempo pasado fue mejor”.  Lo que es indiscutible es que el año pasado no se subió y de momento este año nuestras opciones están intactas. Sólo las cifras nos demostrarán al final si el equipo del “Somos Valladolid 2012” era mejor o peor que el del “Yo no aflojo 2011”. 



Fran Arranz
Imagen:  www.blanquivioletas.com



Publicado en "El Norte de Castilla" el 8.03.2012

jueves, 15 de marzo de 2012

31. Es mejor caminar




Entona Carlos Goñi con su grupo 'Revólver' un melancólico tema que lleva por título el mismo que esta columna. No sé si a ustedes les habrá pasado alguna vez lo mismo, pero cuando estás pensando mucho en algo, parece que todo lo que está a tu alrededor te lo recuerda. Y yo escuchaba ayer esta canción mientras volvía a casa en el coche y me daba la impresión de que hubiera sido escrita pensando en el momento actual nuestro equipo. Debo estar enfermo, porque fue compuesta en 2004.
La letra relata la historia de una pareja que un día decidió compartir su vida, sus miedos, tristezas y alegrías, y a mí me vienen a la cabeza el Real Valladolid y el momento en el que muchos de nosotros, sus aficionados, caímos para siempre enganchados a nuestro escudo. Tras una traición y un distanciamiento –momentos de decepción y distancia que también hemos vivido en nuestro club– deciden darse otra oportunidad.
Hoy la vida les sonríe (a ellos y a nosotros) de nuevo, y «mil veces más tendrán que recorrer, la vereda más incierta y perdonar», continúa la canción. «Ojalá que el sol no deje de brillar». La conclusión y el estribillo nos dicen que siempre «es mejor caminar, que parar y ponerse a temblar». Confiando en que, cuando vuelvan los problemas, ni uno ni otro olviden «el infierno por el que han pasado y los motivos que les llevaron hasta allí».
Por delante tenemos varios partidos en los que los aficionados debemos permanecer al lado de los nuestros, demostrándoles que seguimos fieles a nuestros colores y con nuestra pasión radiante y animosa como el primer día. Por parte de los jugadores –y a la vista del genio que demostraron el pasado domingo logrando una épica remontada en Elche– parece que no va a quedar, van a darlo todo. Todo indica que las cosas empiezan a marchar de nuevo y que el espíritu competitivo y el ánimo ganador que nos demostraron hace un par de meses han vuelto para acompañarnos hasta el final de liga. Ojalá.
Pero no nos confiemos. Es posible que perdamos algún partido y volverán los nubarrones de dudas, miedos y temores. En ese momento habrá que apretar los dientes, mirar para adelante, afrontar los problemas desde posiciones constructivas y volver a caminar.



Fran Arranz
Imagen:  www.twittervenezuela.co



Publicado en "El Norte de Castilla" el 15.03.2012

jueves, 8 de marzo de 2012

30. Cuarenta segundos




Pocas cosas existen tan volubles como el ánimo, esa poderosa fuerza que te hace capaz de todo o te hunde en la miseria de tus propios miedos en un instante.

En España en general y en Valladolid en particular somos muy de extremos. Pasamos del cielo al infierno en el tiempo que tarda un balón en salir lamiendo el palo izquierdo del portero del Celta, que éste saque en largo y en la siguiente jugada nos marquen gol. Más o menos unos cuarenta segundos. Suficiente para que nuestra mente pase de saber confiada que somos los mejores (y que tiemblen los demás) a asumir con castellana resignación que todo está perdido y debemos olvidarnos del ascenso directo. Así es la vida.

Por si fuera poco, te vienes abajo y comienzas a descender por una espiral de negatividad en la que sólo aprecias lo malo que te ha pasado y lo desgraciado que eres, menospreciando todo lo bueno que aún estás a tiempo de conseguir. Parece que nos quedamos satisfechos asumiendo nuestra propia desgracia, y además, osamos llamar loco o iluso a aquél que se empeña en mantener la fe, viendo lo positivo y recordando que mientras haya vida debe haber esperanza.

¡Arriba ese ánimo, amigos! Pensadlo de esta forma: nos quedan aún ocho partidos en casa y siete fuera. Celta y Deportivo deben enfrentarse entre ellos y nosotros debemos visitar Riazor. Si nos ponemos a tres puntos del equipo coruñés, ¿de verdad nadie cree que podemos dar la vuelta a la tortilla de la clasificación? 

¿Acaso ellos van a ganarlo todo? No es momento de desanimarse, aflojar, o dejarse llevar por el negativismo. Como decía Napoleón Hill, si piensas que vas a perder, ya has perdido.

Nada menos que cuarenta y cinco puntos restan por jugarse. Todo aún por decidir. Y como alguno piense antes de tiempo que ya ha logrado el ascenso y se ponga a festejarlo, sabemos lo que le va a pasar.

Hoy no debemos agobiarnos pensando si vamos a subir directamente o a jugar el play-off. Hoy debemos pensar en el Elche, próximo rival, aquéllos que convirtieron nuestro sueño en pesadilla. Los que se quitaban la bota y tiraban balones fuera para desquiciarnos porque nos sabían mejores. Hacerles frente sin complejos, con orgullo. Seguros de que -aunque a veces en el fútbol o en la vida gane el más pillo o el que menos lo merezca- a la larga el esfuerzo y la honradez te conducen al éxito. Porque eso es así. 



Fran Arranz
Imagen:  www.aramis.es



Publicado en "El Norte de Castilla" el 8.03.2012

jueves, 1 de marzo de 2012

29. Al borde del trampolín



Nos pasamos la vida esperando que algo suceda. Cuando eres niño, deseas crecer y hacer cosas de mayores.  En el instituto desesperas para que la chica de tus sueños se fije en ti. En la Universidad se te van los días sabiendo que inevitablemente tendrás que retratarte frente al folio en blanco. La vida pasa al compás del reloj, esperando el momento clave para el que nos hemos estado preparando.

Solo entonces, frente a ese examen, delante de esa chica, o al borde de ese trampolín, veremos si somos capaces de responder a la pregunta o de lanzarnos al agua haciendo el doble tirabuzón. El momento ha llegado y tenemos que echar mano de todo aquello que habíamos estudiado y repasado mentalmente más de mil veces en la soledad de nuestra habitación o en el campo de entrenamiento. Es ahora o nunca.

La misma sensación la experimenta un futbolista ante el partido clave. Una temporada, media liga, o una semana. Periodos de espera más largos o más cortos, que acaban cuando el árbitro toca el silbato, comienza el partido decisivo y todos nuestros esfuerzos se concentran en marcar un gol, ganar el partido, o subir a primera.

El próximo sábado es uno de esos grandes días. Un auténtico partido de primera en segunda. Los nuestros deben estar implicados al máximo en la empresa de la victoria. Y nosotros, los aficionados, tenemos que responder en la parte que nos toca. Hay que dar la cara y demostrar que somos el Real Valladolid de las grandes gestas. La victoria frente al Celta nos pondría a un punto del ascenso directo, mientras que una derrota nos dejaría a siete, más la diferencia de goles. 

Aún habría margen pero habríamos desperdiciado una gran oportunidad. Los abonados no vamos a fallar esta vez. Es más, apelo a quienes algún día fueron socios y aún vibran con las victorias blanquivioletas. Vosotros también sois necesarios.

El del sábado será un partidazo. Y cuando los nuestros estén al borde del trampolín, en el túnel de vestuarios, o sobre el verde de Zorrilla, sabrán perfectamente lo que tienen que hacer, aquello para lo que se han estado preparando. Sólo pido que cuando miren a la grada nos vean y nos escuchen animar sin descanso, y que al final los tres puntos se queden en nuestro zurrón. El sábado todos a Zorrilla. ¡Aúpa Pucela!



Fran Arranz
Imagen: Carmina Vandellós
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Publicado en "El Norte de Castilla" el 1.03.2012