jueves, 26 de enero de 2012

24. ¿Por qué me gusta el fútbol?



Mi padre me ha preguntado muchas veces cómo es posible que yo sea tan aficionado al Pucela cuando ni él ni mi madre han sido nunca futboleros. Todo lo más, ven los partidos de la selección y los Madrid-Barça de turno, aunque apostaría que casi más por obligación social –y confieso que muchas veces no llegan despiertos al minuto 70- que por verdadero interés.

Yo lo tengo claro: mis genes futboleros los he heredado de mi abuelo Goyo. Labrador de agrietadas manos, nacido y criado en Suzana, una pequeña pedanía de Miranda de Ebro, aunque seguía cada jornada a los rojinegros, era más merengue que Bernabéu (aunque los últimos años de su vida, por cariño a sus nietos, se aficionó también al Real Valladolid).

Entre campos multicolores de vid, trigo y huerta un tercio castellanos, un tercio riojanos y un tercio alaveses, con Pancorbo en un horizonte y el Gorbea en otro, bajo el exigente clima burgalés, mi abuelo escuchaba en su radio cada domingo, con fe y pasión, los goles y las jornadas de liga. Y es precisamente ese carácter apasionado, luchador y comprometido con su equipo el mismo que el Mirandés sacó el martes en Anduva eliminando al Espanyol, tercer equipo de Primera al que hacen hincar la rodilla, junto a las tierras que labraba mi abuelo; y demostrando que -como solía decir otro grande- la vida puede ser maravillosa.

Yo ya nací en Valladolid y –como conté en estas páginas hace tiempo- caí enamorado del blanco y el violeta una mañana de 1984 en que mi vecino Aracil (un antiguo defensa de nuestro equipo) me subió al Nuevo Zorrilla.  Tengo claro que la forma de celebrar cada gol, de vivir intensamente cada minuto de cada partido y cada competición de cada temporada, la heredé de él, de mi abuelo, que confío en que pueda seguir escuchando desde arriba su vieja radio disfrutando de cómo su Mirandés mata a gigantes y como el Valladolid de sus nietos huele a Primera.

El sábado en Guadalajara pude respirar ese perfume con mucha buena gente. Y la verdad es que este año parece que sí, que lo vamos a lograr. El equipo bascula, defiende y ataca en conjunto. Respeta al contrario, es exigente consigo mismo y la afición disfruta.

Me gusta el fútbol por todo esto: por la historia de mi abuelo futbolero, por la histórica remontada del Mirandés, por los grandes recuerdos y viajes blanquivioletas y por la de tantos héroes del verdadero fútbol, romántico y pasional. ¡Aúpa Mirandés! ¡Aúpa Pucela! 

Foto: Reuters


Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 26.01.2012

jueves, 19 de enero de 2012

23. Los modestos del fútbol


Cuando escuchamos aquel tópico de los 'equipos modestos' rápidamente identificamos la expresión con la imagen mental del Real Valladolid, Levante, Osasuna… equipos que aunque puntualmente hayan conseguido títulos o gestas, contraponen su maltrecha economía y sus discretos números con poderosos y refulgentes como Real Madrid o FC Barcelona.
Pero no, en esta ocasión no me refiero al Pucela. Hablo de los modestos entre los modestos. Del Alcorcón, que ascendió a Segunda el año pasado y casi nos gana el sábado (salvamos un empate y gracias); o del Guadalajara, un recién ascendido que será nuestro próximo rival. Y sobre todo hablo del Mirandés, club que compite en Segunda B y que está bordando con letras de oro su participación en la Copa del Rey.
En estos equipos no hay grandes estrellas mediáticas, no fichan a jugadores del Manchester ni hacen pretemporadas en Asia. En sus vestuarios no hay hidromasajes. Los coches que usan los jugadores no son de gama alta y algunos de ellos compaginan este deporte con otros trabajos porque saben que no llegarán a estrellas mundiales.
Nuestro Real Valladolid - una de las mejores plantillas de segunda- hizo lo que pudo durante ochenta minutos con diez jugadores para defender el gol inicial, pero el Alcorcón no cejó en el empeño hasta que logró merecidamente el empate. El Espanyol, que hace un par de semanas hizo morder el polvo al Barça de Guardiola, sufrió el martes muchísimo más de lo que esperaban parar doblegar a los bravos mirandeses (y ojo, que queda el partido de vuelta en el que los catalanes no lo tendrán nada fácil).
Los modestos del fútbol son también los miles de aficionados que juegan en peñas en campos de tierra los domingos a las ocho de la mañana, o en pachangas semanales a las diez de la noche y bajo la niebla. Lo son los chavales que entrenan cada día en clubes de barrio.
La lección que nos enseñan estos equipos verdaderamente modestos está clara: el fútbol es mucho más que un negocio de ricos. La calidad individual ayuda y marca diferencias pero no lo es todo. La garra, el coraje, el pundonor y el sentimiento de luchar junto a tus amigos por un premio colectivo, muchas veces consiguen pintar la cara de colorado a otros que bajaron del autobús creyendo que ya habían ganado el partido. Mucho cuidado este sábado con el Guadalajara. Podemos ganar, pero sólo lo conseguiremos respetando al rival y luchando con la misma intensidad. Será entonces cuando demostremos que somos mejores.
Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 19.01.2012

jueves, 12 de enero de 2012

22. El Camino



Miguel Delibes relata en 'El Camino' la entrañable historia de Daniel, el Mochuelo, un niño de once años que en la soledad de su cuarto y sin poder conciliar el sueño rememora los años de su infancia mientras el reloj avanza a lo largo de la última noche en su pueblo. Al día siguiente tomará un tren a la ciudad en la que comenzará a estudiar interno en un colegio para convertirse en un hombre de provecho. El problema es que Daniel no está del todo de acuerdo con su padre, el lechero, en que lo mejor para su camino sea irse de su hogar, no cree que valga la pena estudiar durante catorce años más. Su camino y el que sus padres han pensado para él no coinciden, aunque no le queda otra que acatar la voluntad paterna con estoica resignación.

Javi Guerra, nuestro delantero, cree que con el rendimiento que ha dado en este año y medio se ha ganado el derecho a fichar por un club de mayor nivel deportivo. Es consciente de que le queda aún un año de contrato pero sabe también que tiene veintinueve años y al fin y al cabo el Real Valladolid sigue de momento en Segunda. Se ha curtido en mil batallas en esta categoría y ahora quiere garantizar el futuro para su familia jugando pronto en Primera o en un gran club europeo con aspiraciones de competición continental. El presidente, no obstante, siempre se ha mostrado reacio a facilitarle la salida porque sabe muy bien lo que nos cuesta encontrar perlas como él y no permitiría malvender a nuestro jugador más cotizado. De nuevo el camino que el bueno de Guerra tiene en la cabeza y el que transita Suárez no coinciden, aunque puede que en los próximos días o en las próximas semanas ambos se encuentren en un cruce inevitable.

El equipo, ahora sí, parece que ha encontrado el buen camino enlazando dos triunfos y dando un pasito importante en la mejora del juego y el control de los partidos. Aparenta haber perdido el miedo a marcar fuera de casa y hasta los más pesimistas creen que este año puede ser posible. Al menos de momento no ven al equipo en Segunda B, que no es poco.

La vida es una sucesión de caminos. Unos nos llevarán a la miel y otros a la hiel. Esperemos que Guerra y que el equipo elijan el correcto. Elegiremos uno u otro, subiremos o no, y al final podremos decir, como empieza la genial novela que titula esta columna, que 'las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera, y sin embargo, sucedieron así'.

Fran Arranz


Publicado en "El Norte de Castilla" el 12-01-2012

jueves, 5 de enero de 2012

21. ¿Importante o urgente?


Lunes por la noche. Estalla en Twitter la bomba informativa que convierte en 'Trending Topic' (tema más comentado del momento en esta red social) a Fidel Castro. Un rumor sin confirmar dice que el dictador podría haber fallecido. Se cruzan miles de mensajes en todo el planeta preguntándose si en esta ocasión ese rumor es antesala de la noticia o sólo una falsa alarma. Muchos usuarios, periodistas o profanos, califican instantáneamente esta noticia como algo 'urgente', imbuidos por la trascendencia de la posible caída de un régimen. Como si hubiera que apresurarse en hacer algo más allá de esperar a que se confirme la noticia y su desenlace. Obviamente este hecho es importante, pero nunca urgente. Cosas de la semántica.
A lo que voy. Es frecuente que se confunda en lo cotidiano lo importante con lo urgente. Saber discernir la diferencia entre los dos conceptos es lo que nos distingue de los irreflexivos, lo que nos permite priorizar y lo que hace que optimicemos nuestro tiempo y nuestros recursos. Una cosa es lo importante y otra lo imprescindible en este momento, ahora mismo, ya. Y hoy en el Real Valladolid hace falta por encima de todo tranquilidad y medir bien los tiempos (sin dormirse en los laureles, claro).
Por ejemplo: queremos tener renovados hoy, 5 de enero, a varios futbolistas que finalizan contrato en 2012 porque son muy buenos, tienen mucha proyección y nos los pueden quitar otros equipos. Sí, esto es sin duda algo importante, pero si la oferta ya se les ha planteado -que en algunos casos me consta-, hay que dejarles tiempo para que la estudien y la acepten. Y priorizar otros temas como la solicitud del levantamiento de los embargos (que nos sirva para pagar las nóminas de los próximos meses), o explicar a los administradores concursales las propuestas respecto a altas y bajas y las líneas maestras del proyecto para que den el visto bueno a esas renovaciones. Y por supuesto, es muy urgente que los aficionados que aún estén dudando se regalen mañana un abono para apoyar al equipo. O no bajar el rendimiento deportivo y ganar el sábado al Sabadell. Eso es en mi opinión lo verdaderamente urgente hoy por hoy.
Lo otro: las renovaciones, las sanciones a Saná o Manucho, los asientos del estadio o los refuerzos de invierno, son cosas importantes, pero no tan urgentes, creo yo.
¡Feliz Año Nuevo!
Publicado en "El Norte de Castilla" el 5-1-2012