lunes, 31 de octubre de 2011

11. ¿Bueno o malo?


Durante la última semana hemos estado escuchando y leyendo comentarios que apuntan la posibilidad de que el Real Valladolid solicite de forma inminente acogerse a la Ley Concursal. Esta ley ha sido recientemente reformada para garantizar que si un club deportivo desea acogerse a este procedimiento mercantil -que sustituyó a las antiguas quiebra y suspensión de pagos- se asegure que esté al día en el pago de sus salarios, castigándole con un descenso administrativo en caso contrario. Este argumento ha sido utilizado por el presidente de la entidad para quitar hierro a la cuestión, asegurando que en breve se iban a liquidar las deudas con los jugadores.

No obstante creo importante reseñar que la reforma no entrará en vigor hasta el 1 de enero de 2012, por lo que si algún club solicita acogerse a este procedimiento antes de esa fecha, los requisitos legales seguirán siendo los establecidos en la ley actual. Habrá que estar muy atentos a lo que pueda ocurrir hasta fin de año en las oficinas de Zorrilla.

En el caso particular del Real Valladolid se da otra circunstancia especial. El principal acreedor es la Agencia Tributaria, titular de más del 80% de la deuda. La regulación del concurso de acreedores supondría que las ejecuciones y embargos que no se hubieran iniciado a la fecha de la solicitud del concurso, quedarán en suspenso y serán sometidas al mismo sistema de quitas (reducción de parte de la deuda) y esperas (ampliaciones del plazo de pago) que el resto de créditos que componen el total de la deuda.

El hecho de estar bajo la tutela de un juez mercantil no es bueno ni malo de por sí, comparándolo con la situación actual de tesorería: falta de liquidez, dificultades para pagar nóminas y proveedores, ingresos de televisión embargados, etc... Supondría también que la gestión del club pasaría a ser realizada por unos administradores concursales, con mucha experiencia en gestionar empresas en apuros, pero novatos en temas como negociación de contratos de futbolistas o derechos televisivos; mientras que dotaría de cierto aire y tiempo al club para ir asumiendo las deudas desde el punto de vista económico. Los pagos se racionalizarían, y los acreedores se verían obligados a ceder tiempo o rebajar deuda para poder aprobar un convenio que permita conservar la actividad y garantizar la viabilidad futura. Solo espero que la plantilla siga centrada en el objetivo.

Seguiremos hablando sobre la Ley Concursal en el deporte hoy 31-10-2011 a las 21:00 horas en el programa "Rumbo Adelante" de Radio Castilla y León

Francisco Arranz (Abogado)

Artículo publicado el 31-10-2011 en "El Norte de Castilla"

jueves, 27 de octubre de 2011

10. El club de las cinco


Cuentan que existe un selecto grupo de altos directivos (presidentes y directores generales) de las más grandes empresas del país -lo llaman 'el club de las cinco'- que tienen por costumbre acudir a su despacho todos los días en torno a las cinco de la mañana, cuando las calles están vacías de coches y llenas de silencio y tranquilidad. De esa forma, y con el sonoro silencio de la oficina desierta, sacan un café de la máquina, y sin que ninguna inoportuna llamada telefónica les moleste, encienden el ordenador y aprovechan para leer tranquilamente los correos electrónicos pendientes del día anterior, respondiéndolos uno por uno.
Así, cuando a las siete o las ocho de la mañana empiezan a llegar a las oficinas técnicos, administrativos, comerciales y todas las demás personas que trabajan en la compañía, el jefe o la jefa ya les lleva al menos un par de horas de ventaja, tiene el trabajo y la agenda del día organizada y las ideas más claras que nadie. Van por delante de ellos.
Sisinio González, Sisi para los amigos, parece uno de ellos. Pese a su menuda estatura, él es indiscutiblemente uno de los jefes del vestuario. Su capacidad de liderazgo es incuestionable. Da la impresión de que cuando los demás llegan a entrenar o a jugar él ya lleva allí dos horas. Luego durante el partido, corre, se ofrece, dribla, pasa, juega, tira, se anticipa al contrario como si supiera lo que este va a hacer, y lo más importante, acude a levantar el ánimo del colega que acaba de pifiarla; no pasa nada, él solo se enfada consigo mismo si llega tarde a un balón o si un contrario mucho más corpulento le desequilibra y acaba por los suelos. A los cinco minutos está dando guerra de nuevo. El recital que nos dio el martes en el partido frente al Alcoyano solo fue uno más de los que nos tiene acostumbrados. Sin duda alguna está en uno de los mejores momentos de su carrera como futbolista. Sisi sería un gran jefe de cualquier empresa. De hecho ya lo es.
No es el único, por supuesto. En el particular 'club de las cinco' del Pucela también está Jaime, otro gran jefe que se pasa el partido dando voces a sus compañeros para que estén siempre centrados. Se anticipa a los problemas y da confianza a los defensas. Y por supuesto Nafti, que este año ha asumido a la perfección sus galones de Director de Orquesta.
El liderazgo es una habilidad social que se puede aprender y mejorar, pero hay algunas personas en nuestro equipo que de forma innata nos demuestran que tienen no solo el mando, sino también la autoridad para ser respetados por todos, dado el nivel de compromiso y responsabilidad que demuestran en el desempeño de su trabajo. Bravo por ellos.
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 27/10/2011

jueves, 13 de octubre de 2011

9. La gestión del talento


A menudo se tacha a los futbolistas de formar parte de una élite que vive en una burbuja, alejada de la realidad cotidiana de aquellos pequeños sufridores que se las ven y se las desean para llegar a fin de mes, pero pagan religiosamente y sin rechistar su abono, depositando en la suerte del equipo sus propias alegrías y desengaños. Sin embargo, la historia nos demuestra que no siempre tiene por qué ser así.
Me cuenta mi compañero Agustín una preciosa anécdota que él recuerda, que probablemente muchos aficionados no conozcan y que también recoge José Miguel Ortega en su libro 'Equipos con historia: Real Valladolid' (Universo Editorial, 1990), ubicada en la lejana temporada 1974-1975, cuando campaba nuestro querido Real Valladolid por la Segunda División, bregando contra otros históricos como Oviedo, Mallorca o Cádiz. Preside el club un jovencísimo Fernando Alonso (30 años) y comienza la campaña manteniendo la confianza en otro joven técnico, Fernando Redondo.
Redondo tiene un inicio irregular, ganando en casa y pinchando fuera, encadenando un bache que acaba con su destitución el 5 de enero de 1975, tras perder contra el Sevilla en casa. Ficha entonces por nuestro equipo un técnico alemán, llamado Rudi Gutendorf, trotamundos del fútbol que viene precedido por una fama de salvador de equipos en apuros, al que se le recuerda por varias anécdotas curiosas, entre ellas esta.
Una fría mañana de invierno la primera plantilla del Real Valladolid al completo fue citada en el paseo Zorrilla para realizar un entrenamiento, nada menos que ¡a las cinco y media de la mañana! Una vez comparecieron todos los futbolistas al pie del Viejo Estadio, frente a la plaza de toros, pudieron contemplar cómo a esa misma hora un numeroso grupo de trabajadores de FASA Renault esperaba para subir al autobús que les llevaría a sus factorías como cada mañana. Ni que decir tiene que la sorpresa que se llevaron los faseros al encontrarse allí, a tan intempestiva hora, a quienes admiraban, fue mayúscula, lo que jalearon con ruidosos aplausos mientras éstos realizaban varios ejercicios de calentamiento. Más tarde Gutendorf explicó a sus pupilos que ellos eran trabajadores como los que habían visto aquella mañana y que como tales debían darlo todo en el campo por esas personas que madrugaban a diario para después animarles con pasión cada fin de semana.
Aquella historia granjeó a Rudi el cariño de una buena parte de la afición, y afortunadamente el equipo remontó la mala racha para finalmente acabar dignamente la temporada. Posiblemente esa anécdota no les hizo demasiada gracia a los jugadores, lo que es seguro es que Agustín y todos aquellos que por sorpresa se encontraron con sus ídolos a las cinco de la mañana no la olvidarán mientras vivan. ¡Aprende, Djukic!
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 13 de octubre de 2011

jueves, 6 de octubre de 2011

8. Con los pies en la tierra


A menudo se tacha a los futbolistas de formar parte de una élite que vive en una burbuja, alejada de la realidad cotidiana de aquellos pequeños sufridores que se las ven y se las desean para llegar a fin de mes, pero pagan religiosamente y sin rechistar su abono, depositando en la suerte del equipo sus propias alegrías y desengaños. Sin embargo, la historia nos demuestra que no siempre tiene por qué ser así.
Me cuenta mi compañero Agustín una preciosa anécdota que él recuerda, que probablemente muchos aficionados no conozcan y que también recoge José Miguel Ortega en su libro 'Equipos con historia: Real Valladolid' (Universo Editorial, 1990), ubicada en la lejana temporada 1974-1975, cuando campaba nuestro querido Real Valladolid por la Segunda División, bregando contra otros históricos como Oviedo, Mallorca o Cádiz. Preside el club un jovencísimo Fernando Alonso (30 años) y comienza la campaña manteniendo la confianza en otro joven técnico, Fernando Redondo.
Redondo tiene un inicio irregular, ganando en casa y pinchando fuera, encadenando un bache que acaba con su destitución el 5 de enero de 1975, tras perder contra el Sevilla en casa. Ficha entonces por nuestro equipo un técnico alemán, llamado Rudi Gutendorf, trotamundos del fútbol que viene precedido por una fama de salvador de equipos en apuros, al que se le recuerda por varias anécdotas curiosas, entre ellas esta.
Una fría mañana de invierno la primera plantilla del Real Valladolid al completo fue citada en el paseo Zorrilla para realizar un entrenamiento, nada menos que ¡a las cinco y media de la mañana! Una vez comparecieron todos los futbolistas al pie del Viejo Estadio, frente a la plaza de toros, pudieron contemplar cómo a esa misma hora un numeroso grupo de trabajadores de FASA Renault esperaba para subir al autobús que les llevaría a sus factorías como cada mañana. Ni que decir tiene que la sorpresa que se llevaron los faseros al encontrarse allí, a tan intempestiva hora, a quienes admiraban, fue mayúscula, lo que jalearon con ruidosos aplausos mientras éstos realizaban varios ejercicios de calentamiento. Más tarde Gutendorf explicó a sus pupilos que ellos eran trabajadores como los que habían visto aquella mañana y que como tales debían darlo todo en el campo por esas personas que madrugaban a diario para después animarles con pasión cada fin de semana.
Aquella historia granjeó a Rudi el cariño de una buena parte de la afición, y afortunadamente el equipo remontó la mala racha para finalmente acabar dignamente la temporada. Posiblemente esa anécdota no les hizo demasiada gracia a los jugadores, lo que es seguro es que Agustín y todos aquellos que por sorpresa se encontraron con sus ídolos a las cinco de la mañana no la olvidarán mientras vivan. ¡Aprende, Djukic!
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 6 de octubre de 2011