jueves, 30 de agosto de 2012

46. Éxito y mudanzas



Encaro la columna de esta semana con dos ideas en la cabeza. Una, la principal. El Pucela logró su segunda victoria en la liga y se coloca arriba en la tabla, frótense los ojos, hagan una foto al teletexto o al periódico, en puestos de Champions. A treinta y nueve puntos de la permanencia, pero regalando una sonrisa de oreja a oreja a los trece mil y pico valientes que subimos el lunes al estadio. Jugando bien, como casi toda la temporada pasada. Controlando y dominando la posesión del balón, defendiendo de forma extraordinaria, anulando al rival. Un éxito.
Una clave que me queda clara de las palabras del 'míster' tras el partido: el trabajo defensivo en este equipo es innegociable este año. Él lo repite hasta tres veces en la rueda de prensa. Innegociable, innegociable, innegociable. Aquellos futbolistas que no se lo metan en la cabeza ya se pueden despedir de jugar. Me gusta su filosofía para nuestro equipo. A la permanencia primero desde la seguridad defensiva y solo después, como un añadido, desde la calidad. Me vengo arriba y lío a dos colegas para ir a Bilbao el domingo. Allí estaremos.
La otra idea que me ronda la cabeza es la de una mudanza. La casa patas arriba, cajas por todos los sitios, recoger cosas, deshacerse de otras, encontrarse con alguna que tenías extraviada. Frenéticos días en los que los rumores interesados, las sospechas, los comentarios inteligentes, los atrevidos, los listillos, los desinformados y las exclusivas fluyen entre bits y 'twits'. Esquizofrenia pura. Agoreros que salen de la cueva y piden dimisiones. El asunto de Javi Navas. Medios que afirman que el club va a plantear un ERE para despedir a los descartados. Lolo que está feliz por su debut y sus minutos. Sereno fichado. Rumores sobre los que no salen y los que no llegan.
Mientras tanto, mientras escribo estas líneas, un amigo me llama para decirme que esta tarde se va a hacer socio con su hijo. Otro conocido también se hizo socio el lunes con su hermano y con otro compañero del trabajo. Y otro más, que renovó ayer su carnet. Colas de nuevo en la oficina del Real Valladolid en la Plaza Mayor. Gente ilusionada.
Esperemos que la semana acabe bien, y si puede venir alguien que mejore lo que hay, venga. Que se llegue a un acuerdo con los descartados. Que se solucione pronto lo de Navas. Y que ganemos en la Catedral, ya de paso. Puestos a pedir…
@FranArranz
Publicado en El Norte de Castilla el 30/08/2012

jueves, 23 de agosto de 2012

45. Hemos vuelto



Toc, toc. Llamó tímidamente a la puerta, como queriendo que nadie advirtiera su llegada. Por el camino había sorteado miles de obstáculos: profundos lagos, áridos desiertos, grandes montañas y verdes valles. El viaje había valido la pena. Eso pensó mientras miraba fijamente aquella puerta que ahora se abría para él.
Cuando por fin entró en casa, volvió a encontrarse con viejos amigos, conocidos, rivales. No había pasado mucho tiempo desde que tuvo que marchar –apenas dos años y dos meses- pero todo aquello le parecía ahora muy diferente. Tanto, que por un momento recordó con cierta nostalgia las pequeñas alegrías vividas en el camino.
Sacudió el barro de sus botas, colgó su abrigo en el armario, descargó el equipaje y comenzó a familiarizarse de nuevo con su hogar. ¡Aquélla era su casa! Durante muchos años, cuarenta, había vivido allí y pensó que no le costaría mucho adaptarse de nuevo a su nueva vida.
Para ello sólo tenía que hacer lo que mejor sabía, aquello que lo había llevado hasta allí: jugar al fútbol con un criterio, un estilo propio, ni mejor ni peor que los otros. El suyo. Ejecutado con precisión, ánimo, inteligencia y pasión.
Nada va a ser fácil este año, por supuesto. Como no lo fueron el pasado ni el anterior. Pero nuestro Real Valladolid ha vuelto para quedarse y no renuncia a nada en su reestreno en primera tras dos temporadas alejado de ella.
Con todo, lo más importante ahora no será salvar la categoría. Lo crucial para consolidarnos en ella será mantener nuestro estilo. Ser fieles al mismo patrón de juego, la misma idea y tipo de club que siempre fuimos: de gente trabajadora, noble, recia y gallarda. Castellanos.
Algunos aficionados aún no se lo creen. Unos piensan que no merece la pena seguir a este equipo, hacerse socio, apoyarle. Otros, que el equipo se va a estrellar por las bajas de varios jugadores, la falta de dinero… Además, por la tele se podrán ver todos los partidos, aunque no sea igual.
Yo les animo, y mucho. también os animo. Hay que creer en ellos. Hay que volver a ilusionarse. Creo que este equipo y este entrenador merecen un crédito. Un voto de confianza. Se lo han ganado con creces. Y nos hemos ganado entre todos el derecho a codearnos con los grandes… ¡qué narices, incluso más, a ser uno de ellos! De hecho nunca dejamos de ser grandes. Hemos vuelto.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 23 de agosto de 2012
Foto: www.realvalladolid.es