jueves, 28 de junio de 2012

44. Tu quoque, fili mi!




Cayo Julio César, el más flamante líder militar y político romano, no podía esperar que la de su protegido Marco Junio Bruto (no hijo, como erróneamente se cree) fuera la mano que empuñaba la daga que lo asesinó. Y dice la leyenda que unas de sus últimas palabras fueron precisamente las que titulan este escrito, que significan «¡Tú también, hijo mío!» y reflejan el estupor que debió sentir en ese crítico momento.
Tan difícil como saber entrar a una empresa es saber salir de ella con elegancia. En las últimas semanas hemos tenido ejemplos para todos los gustos. Profesionales intachables que han comprendido (aunque no necesariamente compartan) la decisión que el club ha adoptado sobre su no renovación; y otros, quizá igual de profesionales, que han preferido salir dando un portazo o desahogándose vía redes sociales, o simplemente han fichado por otro equipo pese a haber anunciado que se quedaban.
Especialmente significativas me han parecido dos. En primer lugar, el caso de Millán Vieco, ojeador que ha estado trabajando seis meses en el club. En el cerrado y elitista mundo del fútbol profesional -tal y como reconoce en la entrevista que ayer concede en estas páginas- no creo que resulte especialmente atractivo contratar a una persona que sale aireando trapos sucios o al menos efectuando comentarios poco elegantes de su ex equipo. También ha criticado en su Twitter el eslogan "Somos Valladolid" con el argumento de que él es de la tierra y ha sido despedido mientras que otros de fuera se quedan. Dudar de que gente como Marcos siente y es Valladolid me parece un despropósito, pero en fin, él sabrá.
El otro caso que me deja perplejo es el de Felipe Alfonso, un canterano de 18 años, muy querido por la afición que sigue a nuestras jóvenes promesas. El club, a través de su entrenador y de su responsable deportivo anunció públicamente a primeros de año que contaba con él y le ofreció renovar igual que a Navas, Mongil o Tekio. Él comentó que había acuerdo. No comprendo en qué punto se rompen las negociaciones ni por parte de quien, cuando el resto de sus compañeros renuevan y él acaba por anunciar que ficha por el Villarreal B. Alguien debe reflexionar profundamente sobre este caso.
Julio César no esperaba que Bruto acabara con su vida, y probablemente el Real Valladolid no esperaba que después de haber llegado a un acuerdo Felipe, él fichara por otro club o que Millán Vieco criticase públicamente la decisión de su no renovación. En todo caso, la vida sigue y cada uno se labra su propio camino. Suerte para todos.





Fran Arranz

Foto: Imperivm.org

Publicado en "El Norte de Castilla" el 28.6.2012

jueves, 21 de junio de 2012

43. El triunfo de un estilo



Decían los romanos que para ser un buen emperador no solo es necesario tener 'potestas' (poder socialmente reconocido), sino también 'auctoritas' (autoridad moral que se les reconoce a los auténticos líderes espirituales) sobre sus pupilos.
Ese intangible, esa minúscula diferencia que trae locos a los asesores de imagen de los políticos que aspiran a cualquier cargo público, sea el de presidente del gobierno…. o el de la comunidad de vecinos. Porque con carisma, autoridad o liderazgo será más fácil ganarse la confianza de los votantes una legislatura tras otra.
Llegados a este punto, nombraré a tres entrenadores que en los últimos treinta años han marcado un estilo en la historia del Real Valladolid.
No solo por su forma brillante de ordenar alfiles, damas y peones sobre el damero de césped, sino especialmente por manejar, liderar y guiar al grupo con maestría: esos tres entrenadores son Vicente Cantatore, José Luis Mendilibar y Miroslav Djukic.
El serbio ha aplicado a la perfección durante la temporada todas las teorías del 'management' y del 'coaching' para la gestión de grupos. Empezando por el «I do, we do, you do», es decir: la mejor forma de enseñar a alguien a hacer algo es hacerlo primero el jefe, después juntos (jefe y pupilo), y finalmente delegar en el colaborador la tarea dándole autonomía y confianza. Dicho y hecho. Ha conseguido hacer de Jesús Rueda uno de los mejores centrales de la categoría, de Balenziaga un polivalente lateral utilizable por ambos costados, de Sisi un lateral con proyección en situaciones de emergencia ofensiva, o de Manucho alguien que no solo hace gracietas y avioncitos sino que aporta su granito de arena al grupo y marca goles importantes. (Y por favor, olvidemos ya el que marcó ante el Hércules en propia puerta).
Esa autoridad, ese intangible más allá de la potestad legal o socialmente reconocida de la que se inviste el cargo de entrenador de un equipo profesional, es aquello que le faltó el año pasado a Antonio Gómez o a Abel Resino. Y no solo eso. Esa autoridad es la que mete en la dinámica al grupo y consigue que sus futbolistas, como apunta en una brillante metáfora mi amigo Jesús Moreno esta semana en blanquivioletas.com, se suban a sus pupitres como los alumnos de John Keating (El Club de los Poetas Muertos) y con lágrimas en los ojos proclamen a los cuatro vientos: «¡Oh, capitán, mi capitán!».
Para mí esa es la principal clave del triunfo de este Real Valladolid: un estilo de mando sereno, firme, cercano, responsable, coherente y sobre todo, comprometido con el club humilde al que defiende.
Gracias, Miroslav.






Fran Arranz


Foto: Fichajes.net

Publicado en "El Norte de Castilla" el 21.6.2012

viernes, 15 de junio de 2012

42. Somos Valladolid



Hoy hace nueve meses dediqué una columna a un grupo de aficionados bastante común por estos parajes: oportunistas y agoreros. Ni es mi intención dejar en evidencia a nadie ni voy a ejercer de ventajista precisamente hoy, víspera del trascendental partido que puede devolvernos a Primera y que ha conseguido que en el José Zorrilla se cuelgue de nuevo el famoso cartel de 'No hay localidades'.
La imagen que captarán mañana nuestras retinas quedará grabada para siempre. Recordaremos el partido muchos años. Pasará a la historia, como pasó aquel tren que nos llevó a Palamós en el 93, como aquel 4-0 contra el Toledo en la promoción del 94, como aquel día en el que nos convertimos en el Europucela en el 97, o como el ascenso de Tenerife en 2007.
Hoy quiero disfrutar de un Zorrilla a reventar y agradecer de corazón a todos su presencia, los que siempre estuvieron y los que se han ido sumando al final. A aquellos escépticos que se quedaron alucinados contemplando cómo nuestro equipo bailaba al Deportivo. A quienes aunque no renovaron su abono, nunca dejaron de ser blanquivioleta. A esos mismos que ahora, con rubor, se acercan a ti y te preguntan si les puedes sacar una de las entradas bonificadas. Cada uno de ellos tiene una pequeña historia y lo importante es que han vuelto a casa. ¡Sean bienvenidos!
En los últimos días se ha creado en la ciudad un ambiente mágico. Si conseguimos el objetivo habrá muchos en la fiesta. No pasa nada. Disfrutémoslo todos juntos, y si este arreón final que da la afición sirve para que el equipo nos lleve a Primera, todas nuestras penas quedarán compensadas. Mañana nos lo jugamos todo. El éxito o el fracaso separados por 90 minutos. No comentamos el error de pensar que el 0-1 nos garantiza la victoria. Concentración, trabajo, análisis, lucha, garra. El ambiente que se creará en el estadio será mágico, irrepetible. Si hay victoria, nos habremos merecido celebrarlo hasta el amanecer. Si no lo conseguimos, espero que las 26.512 almas ovacionen a los chavales. Solo así volveremos a ser lo que algún día fuimos. Mañana demostraremos, jugadores y afición, por qué 'Somos Valladolid'.




Fran Arranz


Foto: RealValladolid.es

Publicado en "El Norte de Castilla" el 15.6.2012