Mi infancia y juventud están ligadas a grandes decepciones vividas cada verano con la selección. Los mundiales de México, Italia, Estados Unidos, Francia o Corea, o las Eurocopas de Inglaterra, Bélgica o Portugal, entre otras. Una y otra vez partíamos como favoritos y caíamos estrepitosamente antes de llegar a las rondas finales. El palo que nos llevábamos era directamente proporcional a las ilusiones generadas. Jugábamos bien, teníamos buenos jugadores, pero llegado el momento crucial, siempre ocurría algo: la mala suerte, una decisión desafortunada de un jugador, entrenador o árbitro, un penalti fallado… nos mandaban para casa de la manera más dolorosa. El batacazo era colosal.
Algo cambió hace cuatro años. Coincidió un grupo extraordinario de jugadores con un entrenador veterano, y España ya no sólo bordaba el fútbol sino que además sabía competir. Solo cuando dejamos de lamentarnos porque siempre caíamos eliminados en cuartos de final conseguimos el éxito, y este fue rotundo. El equipo no había cambiado tanto en su forma de jugar, pero había mejorado muchísimo en inteligencia. Es precisamente es eso, el saber competir, lo que diferencia a los equipos ganadores de los mediocres. Y no nos olvidemos que al éxito se puede llegar por muchos caminos, y para ejemplo, los ganadores de este año: el Chelsea en la 'Champions League', el Real Madrid en la Liga, el Barcelona en la Copa del Rey, o el Deportivo de la Coruña en Segunda.
¿De qué nos sirve ser el equipo que mejor fútbol ha desplegado este año en la categoría? Nos habremos ganado la simpatía de casi todos los analistas futboleros, pero la realidad es que Deportivo y Celta han sido más efectivos y han sabido cerrar sus partidos de una forma más solvente. Ambos saborean ya las mieles del éxito.
Tenemos por delante una oportunidad de oro para demostrar que merecemos ser equipo de primera división. En el 'play-off' al que prácticamente seguro nos dirigimos debemos preparar al equipo para responder con astucia según vayan desarrollándose cada uno de los partidos de la eliminatoria: defender, atacar, amarrar el resultado o definir el dominio.
Por mucho que hayamos sido superiores a todos los demás equipos durante la temporada, la eliminatoria la van a decidir estos pequeños detalles, como ocurrió con el gol de Iniesta en el minuto 116 de la final del Mundial o con el de Torres frente a Alemania en la Eurocopa. Si jugamos nuestras bazas con inteligencia, la victoria, el ascenso, y el éxito, estarán más cerca.
Fran Arranz
Imagen: alt1040.com
Publicado en "El Norte de Castilla" el 31.5.2012



