jueves, 29 de septiembre de 2011

7. Sueño de Verano


Aquel día el sol salió fuerte, como esos días de julio en los que a los cinco minutos de levantarte de la cama ya notas el sudor empapando la frente. Los aficionados iban por las calles con camisetas del equipo, en el vermú no se hablaba de otra cosa, los autobuses llevaban banderitas de apoyo, por las calles circulaban dos coches con el himno y grabaciones de goles a todo trapo y cuatro días antes en Zorrilla habíamos tenido la mejor entrada de la temporada, ganando el partido de ida del 'play-off' con cierta solvencia, incluso perdonando al rival en varias ocasiones claras.
Los señores de la tele decidieron que el partido se jugara a las ocho de la tarde. En la ciudad, la gente andaba ya nerviosa desde el postre de la paella de los domingos y la sobremesa se hacía eterna. Leí que el partido lo iban a poner en un céntrico cine, llamé a un colega -compañero de alegrías y penas blanquivioletas desde la niñez- y quedamos a las seis y media en el bar de enfrente.
Allí mantuvimos una breve conversación sobre las posibilidades de pasar a la final por el ascenso. Me comentó que había hablado durante la semana con varios amigos de Elche y pocos confiaban en que su equipo pudiera remontar la eliminatoria.
Luego ocurrió lo que todos ustedes conocen. Veinte minutos muy buenos, rematados con el golazo de Óscar. Aquello parecía hecho y por las cabezas de todos pasó el 'muy mal se tendría que dar...'. El contrario empieza a llegar a puerta. Dos faltas bien lanzadas, pifia arbitral incluida, y llegamos al descanso llenos de dudas, perdiendo 2-1 y con el congojo subido. Reanudación, y nuevo gol del Elche en otro cúmulo de despropósitos defensivos (3-1). Aquella noche de verano acabaron de golpe nuestros sueños, aquellos que habían comenzado en Huelva tan solo unos meses antes.
El tiempo ha pasado, y Real Valladolid y Elche se volverán a encontrar el próximo domingo al mediodía en el césped de Zorrilla. Aquel sueño que se convirtió en pesadilla en una cálida tarde de junio nos hizo madurar varios años -a jugadores y afición- de un cruel puñetazo en la mejilla.
Apuesto por que el Elche vendrá el domingo a Valladolid con un planteamiento muy defensivo. Es misión de Djukic preparar psicológicamente a los jugadores y plantear la mejor estrategia para ganar, y es misión de los futbolistas superar el reto mental y futbolístico y no caer en provocaciones, si las hay. Su entrenador les habrá aleccionado convenientemente.
Esperemos que ocurra igual que cuando en medio de una pesadilla te das cuenta de que todo ha sido un mal sueño y decides despertarte para elegir un final feliz.
Fran Arranz
Publicado en "El Norte de Castilla" el 29-09-2011

jueves, 22 de septiembre de 2011

6. Matices


Se conoce como 'déjà vu' esa extraña sensación que todos hemos tenido alguna vez de haber visto o vivido la situación que se muestra ante nuestros ojos.

Pues bien, el comienzo de esta temporada para el Real Valladolid está siendo a los ojos de mucha gente un 'déjà vu' del que realizó el equipo en la pasada temporada. Encadenó entonces tres triunfos consecutivos en Liga con una victoria en Copa y quien más y quien menos se veía ya en la plaza Zorrilla celebrando el ascenso. Luego se perdió contra el Betis, se empató ante el Elche, y empezó el bache que terminó con la destitución de Antonio Gómez.

Sin embargo, parecido no es lo mismo. La diferencia está en los matices. Las sensaciones que produce el equipo y que percibe la afición son bien distintas, aunque se haya perdido el sábado contra el Murcia o se haya empatado ante el Girona hace unos días. Estoy convencido de que la confianza y los galones que el presidente ha entregado a Miroslav Djukic para los próximos tres años tarde o temprano darán sus frutos.

Vivimos en un mundo de extremos. Parece que es obligatorio ser del Madrid o del Barcelona, del PP o del PSOE, de playa o de montaña. El equipo, a ratos maravilla y otros asusta. La afición, hoy se ilusiona y mañana se decepciona. Pero el fútbol no tiene memoria. Recordemos que la reacción de la pasada temporada vino justo en el momento en que toda la ciudad pedía a gritos la destitución de Abel Resino y el director deportivo, José Antonio García Calvo, salió a la palestra en rueda de prensa para ratificar al técnico toledano, anunciando que pasara lo que pasara finalizaría la temporada. A raíz de aquel respaldo inequívoco el equipo se sacudió la presión y comenzó a ganar partidos.

Debemos mantener la calma y la cordura. No debemos querer ascender en octubre. Ha habido errores individuales y colectivos que el equipo debe tomar como lección. La viabilidad de este proyecto -también deportivo, no solo económico- está basada en la estabilidad. Y no olvidemos que perder entra dentro de las posibilidades del juego, que se lo digan al todopoderoso Real Madrid, que perdió el domingo con el Levante, o al Barcelona, que tampoco pudo ganar a la Real Sociedad. Hay que seguir creyendo en el proyecto 2.0 de Carlos Suárez.

Los matices son importantes, y los que se están viendo apuntan a que el vestuario es una piña, y que el equipo tiene clase y agallas para reponerse del traspié y ganar a cualquiera. Apuesten por que lo hará.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 22-09-2011

jueves, 15 de septiembre de 2011

5. Oportunistas y agoreros

Conviven con nosotros a diario. Están entre nosotros, son nuestros amigos, compañeros de trabajo, o simplemente coincidimos con ellos en el bar, cuando nos tomamos un pincho de tortilla o un café. Los encontramos también pululando como pez en el agua por las redes sociales, especialmente por la emergente Twitter.

Algunos, los que suben al estadio, esperan la mínima oportunidad para silbar al equipo en cuanto los defensas ejecutan mal un pase, al portero se le escapa un balón, o el delantero yerra una ocasión clamorosa. Otros, se ensañan con ganas desde el taburete del bar, porque nunca han sido socios o hace muchos años que dejaron de serlo.

Son los mismos que critican que el presidente fiche y también que no fiche, los que opinan que hay que dar más oportunidades a la cantera pero luego al primer fallo del joven lateral le echan en cara que todavía está muy verde para la categoría.

Aquellos que cuando el Real Valladolid no gana, se te acercan con una sonrisilla y te dicen «jugasteis de pena, así no subís ni de coña» y cuando gana sacan pecho y te dicen orgullosos «vamos bien, ¿eh?». Para ellos Javi Guerra nunca más volverá a meter 29 goles, así que debíamos haberlo vendido, aun por la tercera parte de su cláusula. Sin embargo, también creen que si lo hubiéramos vendido, nuestro objetivo realista debía ser la permanencia.

Muchos de ellos, en resumen, aguardan a la primera mala tarde del equipo para proclamar el seguro fracaso del proyecto, del entrenador y de algunos jóvenes chavales que solo tienen ilusión por triunfar en nuestro equipo.

Eso sí, tened por seguro que en junio se infiltrarán entre nosotros en la plaza mayor ataviados con las camisetas blanquivioletas que guardan para estas ocasiones, cuando celebremos juntos el ascenso, afirmando orgullosos que ellos siempre confiaron en el éxito. Así es la vida.

Soy consciente de que esta columna cabreará a muchos de los que me lean, pensando que escribo sobre ellos. Me consuela saber que muchos otros, los que siempre nos esforzamos por buscar el lado positivo de las cosas y mantener la esperanza y la ilusión por lograr el objetivo, por el contrario, serán hoy los que esbocen esa famosa sonrisilla al leerlo y ver reflejado en lo escrito a su amigo o a su colega, o a su compañero de trabajo: el agorero o el oportunista



Fran Arranz


Publicado en "El Norte de Castilla" el 15.09.2011