miércoles, 22 de junio de 2011

4. No hemos subido a primera


Hace casi 17 años, España caía eliminada en cuartos de final del Mundial de EEUU, frente a Italia. Recuerdo especialmente el codazo de Tasotti a Luis Enrique a falta de dos minutos que el árbitro no vio, y hubiera significado un penalti que nos hubiera permitido jugar la prórroga. En aquel Mundial España partía como una de las favoritas. Nuestras ilusiones, directamente proporcionales a la decepción posterior, se esfumaron aquella tarde, con los tres toques de silbato del húngaro Sándor Phul.
A los pocos días, empecé a observar con perplejidad, que una gran mayoría de aquellos que unos días antes alababan con gran profusión a nuestra Selección, con la misma intensidad sacudían a todo lo que se movía: el entrenador, los jugadores, la Federación... yo no comprendía nada. ¿Cómo podía ser que los que decían que nuestra Selección merecía ser campeona del mundo, al día siguiente sacaran del cajón los cuchillos afilados y la emprendieran con saña contra ella?
Unos días más tarde envié una carta al director de este periódico titulada «No hemos ganado el Mundial», en la que expresaba mi profundo malestar con todos aquellos oportunistas y carroñeros, que jugaban impunemente con nuestras ilusiones, utilizándonos como marionetas para vendernos el éxito o el fracaso, olvidando que si el árbitro simplemente hubiera pitado aquel penalti, todo podía haber sido distinto.
La misma sensación de decepción tengo ahora. La desafortunada actuación de Amoedo Chas, entre otras causas, nos ha cortado la ilusión de un golpe cruel e instantáneo.
En menos de veinticuatro horas han surgido de debajo de las piedras quienes hace una semana argumentaban que sin duda éramos merecedores del ascenso, encabezando ahora titulares pidiendo que rueden cabezas, que se desmantele la estructura deportiva, que se venda a media plantilla, que se despida al entrenador, que dimita el Presidente y que las dueñas del club lo vendan urgentemente al mejor postor.
Pero, ¿y si el árbitro no llega a pitar aquella mano inexistente? Aquí pasamos del #noaflojes al #suarezveteya en un cuarto de hora. Y yo, que aún tengo colgada en la silla la camiseta del #yonoaflojo ¿qué hago con ella?
Dieciséis años más tarde, la selección española ganó al fin la Copa del Mundo. Seguro que no tardaremos tanto en volver a Primera. No todo ha sido malo este año. Habrá que reforzar algo el equipo, como hemos hecho otras veces, y volveremos a pelear por subir.
Ya no vale para nada dar más vueltas a la actuación del árbitro o a los fallos de nuestros jugadores. Lo único que tengo claro es que el próximo 1 de julio renovaré mi abono y apuntaré como nuevo socio a mi sobrino Rodrigo, que nació hace una semana y ya es del Pucela.
Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 22.06.2011

viernes, 3 de junio de 2011

3. Un poco más


Como aquel estudiante que aguarda nervioso en la víspera de su examen, como aquel opositor que lleva un año preparándose para el tribunal que no le dará otra oportunidad, como aquel capitán de barco que ansía llegar al puerto de destino tras una larga travesía por el océano, nuestro Real Valladolid está a la puerta de lograr cumplir nuestros sueños.
Una temporada llena de altibajos, un comienzo ilusionante, unos viajes decepcionantes, un proyecto nuevo frustrado a mitad de año. Dudas, ánimos, goles, remontadas, cánticos. Cuando todo parecía perdido, el muerto dio señales de vida y Lázaro se levantó y echó a andar. Cuando más negro parecía el destino, el ave fénix resurgió de sus cenizas y alzó el vuelo hacia el cielo.
Comenzamos a soñar, nos frotamos los ojos, y era real. El equipo empezó a comportarse como equipo, y los hombres como compañeros. Buscando al compañero, confiando en que era posible. Despertando con la ilusión de verse cerca del premio ansiado.
El Pucela es ahora mismo un bloque unido y que rema en una única dirección. Las últimas bofetadas recibidas en Tenerife y en Huesca tienen que recordar a nuestros jugadores que en esta competición ningún equipo es menor que otro. Ahora lo tenemos en la mano. Tenemos que agarrarnos a la vida con todo el coraje y toda la confianza del mundo y hacer lo que sabemos. No se os pide ni más ni menos que eso.
A menudo se escucha que la vida nos puede cambiar en una décima de segundo. La diferencia entre llegar o quedarse en el intento. Entre besar en los labios o en la mejilla. O entre disfrutar de una liga espectacular con los mejores equipos del mundo o penar la condena vagando por campos fantasmales en los que para sacar un punto hay que volver a casa con las rodillas arañadas por la tierra.
Y ahora tenemos esa oportunidad encima de la mesa. Queremos seguir soñando. Nunca dijimos que fuera a ser fácil. Va a costar, y seguro que en algún momento vamos a desear que las manecillas del reloj se muevan más rápidamente o más lentamente según vayamos con viento a favor o en contra. El tiempo pasará y como en las buenas películas, los buenos ganarán.
No me cabe ninguna duda de que vamos a lograrlo. Tenemos los mimbres para fabricar el cesto. Un equipo con suficiente calidad, experiencia e ilusión como para ganar a cualquiera. Les hemos ganado ya durante la temporada a todos ellos. Y podemos volver a hacerlo.
Apelo a la épica y a la fuerza. A la inteligencia y a la prudencia. Seamos pacientes e indulgentes cuando algo no marche, y animosos e infatigables cuando nuestros soldados necesiten de nuestro aliento. No os fallaremos. Venceremos.
Fran Arranz

Publicado en "El Norte de Castilla" el 03.06.2011